Viernes, 25 de julio de 2008

embargo después de varios intentos comentó: “A las mamás se les pasa la angustia y los niños se sienten mejor, pero no se sanan por eso. Es sólo parte del tratamiento”.

Según los sintergéticos, el cáncer de Débora fue provocado por diversos episodios emocionales que marcaron su vida. Su madre se suicidó cuando tenía tres años y su papá sólo la visita los fines de semana. Su tía, Alejandra, asumió el rol de mamá. Incluso han realizado trámites para que legalmente Débora se convierta en su hija.

El acercamiento de esta niña con la Sintergética se inició hace más de tres años, cuando un grupo de médicos y terapeutas comenzó a hacer sanaciones grupales en el hospital Calvo Mackenna.

 

Jueves de voluntariado

Sin embargo el recorrido no comienza en este hospital. Los voluntarios se reúnen todos los jueves a las ocho de la mañana en el hospital San José hasta las 13:30 horas y luego retoman esta actividad turnándose entre el hospital San Borja Arriarán y Calvo Mackenna de 15:30 a 17:00 horas.

Por lo general es el pediatra Claudio Méndez, coordinador de Sintergética en Chile, quien guía estas sesiones. En una de ellas, realizada en el Calvo Mackenna la dinámica fue la siguiente:

Un niño de ocho años, Javier, está junto a su madre en una de las salas. Vienen desde la ciudad de Antofagasta para hacerse un tratamiento de quimioterapia. Alrededor de ellos se encuentran los sintergéticos, y Claudio Méndez es quien comienza a preguntarle a la madre la historia de vida del niño. Después de varias preguntas ella relata que su marido falleció hace dos años, y que su hijo nunca lloró esta pérdida. Al poco tiempo Javier fue diagnosticado de cáncer y le amputaron una pierna.

La idea de esta entrevista es saber los detalles de la vida del paciente, para conocer qué desencadenó la enfermedad.

Posteriormente, Méndez consulta a los miembros de su equipo qué terapia harían y después de un pequeño debate, la inician: lo primero que hace es pedirle a la mamá y al niño que pongan sus manos en el corazón mientras el resto del grupo realiza un pequeño rito para conectarse con el paciente y posteriormente sitúa sus manos con las palmas dirigidas hacia Javier, como signo de enviar energía. De los presentes, nadie puede cruzar las piernas ni las manos para que la energía fluya libremente. Para quienes han visto una sesión de reiki se podría decir que es muy parecida, con la diferencia que en esta sanación la energía es dirigida a través de las palabras del médico, quien según la historia de vida y enfermedad del paciente nombra algunos órganos del cuerpo, así como sus respectivos chacras o centros de energía para modificar la información registrada en su cuerpo físico, mental y espiritual. En esta instancia también se mencionan algunos hechos de la vida del niño, como por ejemplo: “vamos a restituir la imagen del padre en el tercer chacra para que cuando el menor lo recuerde no sienta tanto dolor”. Es este chacra el relacionado con el desapego en el amor y la independencia.

La sesión se prolonga más de una hora. El niño se siente más tranquilo y por primera vez sonríe. La mamá, en tanto, si bien no entiende de qué se trata toda esta terapia, también se ve serena y emocionada por la relevancia del momento.

Tras esta sanación, los terapeutas conversan con el niño y su madre y les regalan un tratamiento de flores de Bach, que dura alrededor de un mes.

 

 

 

El boom de las sanaciones

            Con respecto al número de pacientes que atiende el grupo de sanadores, Graciela, maestra de reiki y coordinadora de las sanaciones en el hospital Calvo Mackenna, comenta que sólo ven dos niños por tarde. “Antes nos echaban porque eran las seis y acá cierran a las cinco, hora en que llega una empresa de aseo. Era un desorden porque incluso se hacían sanaciones hasta en los pasillos”.

Es así como de cinco pacientes por tarde debieron reducir a sólo dos: “¡Nos llamaban para que atendiéramos a gente en la UTI! imagínate el boom que fue al comienzo, pero era difícil estar ahí con todo el grupo y con doctores que reclamaban porque les estábamos invadiendo el terreno”, cuenta.

Si bien, Graciela cree que el personal del hospital aún no se interioriza con el concepto de Sintergética, existen algunos que facilitan la sanación de algunos enfermos. “Hay dos doctoras, como la jefa de oncología, Milena Villarroel, y la doctora de trasplantes, que nos envían pacientes. Pero ellas no participan de esta propuesta”.

Graciela con sus 63 años va sagradamente todo el día jueves a este hospital a hacer Reiki a los niños. Para atenderlos se ha adueñado de una pequeña salita donde ofrece este servicio de forma gratuita.                                                                                                          Parvularia de profesión, se inició en esta técnica cuando su marido fue diagnosticado de cáncer. Se propuso hacerlo gratuitamente en los hospitales, como una manera de retribuir lo que los médicos del Hospital José Joaquín Aguirre habían hecho por su esposo.

Llegó, casualmente, el 2002 al Calvo Mackenna. Por ese entonces tres compañeros más realizaban labores de sanación, pero dos años después quedó sola.

Un día estaba haciendo Reiki a un paciente cuando la jefa de enfermería de Oncología infantil, Marisol, le comentó que había un grupo de médicos que se dedicaban a hacer sanaciones. “Yo los veía que eran como calladitos y se metían a una salita. Comenzaron a ver a Débora, que estaba fuera del alcance médico porque le habían dicho que sólo viviría un par de meses”.

En ese momento Graciela se presentó, y los sintergéticos la invitaron a unirse a las reuniones de estudio que hacen todos los miércoles en la calle Portal 1890, en la comuna de Providencia. “Ellos juntan gente para hacer sanaciones en Sintergética”, señaló Graciela.

Aprender a participar en las sanaciones no fue fácil, aunque le jugó a favor tener ciertas nociones de medicina tradicional china. “Por suerte ya sabía donde estaban algunas hormonas, puntos, músculos y chacras. Al principio, cuando Claudio trasladaba la energía, pregunté qué había que hacer, pero al final me di cuenta que uno puede colaborar con lo que sabe. Claudio siempre dice que hay que apoyar desde lo que uno sabe porque la Sintergética es síntesis de todo”.

 

¿Por qué sanaciones?

Claudio Méndez señala que las sanaciones realizadas en los hospitales públicos de Santiago no tienen nada que ver con el Programa de Formación de Sintergética que se inició en Chile en el año 2004. “Sentí la necesidad de implantarlo porque quería comenzar a llevar la Sintergética a los hospitales para que pacientes sin recursos pudieran acceder a este beneficio. No sabía cómo partir, pero lo único que tenía claro era que quería hacerlo en hospitales y no en consultas privadas, por la simbología que tiene. Partimos en el hospital San José, porque ahí conocía a dos doctoras que aceptaron mi propuesta y comenzaron a derivarme pacientes”. 

También aprovechó sus contactos con los médicos del Calvo Mackenna para instaurar las sanaciones en ese hospital. “Le dije mira Miguel estoy en esta volá, ¡que vergüenza Dios mío! Pero me respondió, si estás en eso se me ocurre que vale la pena. Ni me cuentes mejor, pero échale para delante!”, cuenta Méndez.

 

Las primeros contactos entre Colombia y Chile

Arica fue la ciudad clave para el desarrollo del Plan de Formación de Sintergética en Chile. Fue ahí cuando el doctor Claudio Méndez en conjunto con su amiga y colega Aralita Contreras potenciaron las charlas de Jorge Carvajal entre sus conocidos.                               Aralita es pediatra con especialidad en neonatología, así como también es la encargada de la coordinación de Sintergética en esa ciudad, ubicada en el extremo norte del país.

Su incursión por las medicinas alternativas se inició cuando enferma de cáncer decidió atenderse con un terapeuta de Reiki. Su mejoría la motivó a aprender esta técnica, que luego comenzó a complementarla como parte de su trabajo con pacientes oncológicos, primero en la unidad del dolor y después durante la quimioterapia. 

Conoció esta propuesta cuando vino por primera vez el doctor Carvajal a Chile en el año 2000 a realizar un seminario en Santiago denominado Ciencia con Conciencia. “Ahí se produjo el clic del encantamiento porque Carvajal hablaba de todo lo que yo soñaba en la medicina”, recalcó Aralita. Posteriormente, este conocimiento sobre las investigaciones de Carvajal le significó dejar su especialidad. “Me retire de neonatología y empecé a trabajar sólo con pacientes pediátricos. De a poquito me fui desespecializando y comencé a atender a pacientes de todas las edades y de todas las patologías con Sintergética”. Actualmente, el hospital Dr. Juan Noé de Arica cuenta con un policlínico de Medicinas Complementarias, en el que trabaja 33 horas en Sintergética, mientras que las 11 restantes las realiza en pediatría en el hospital.                                                                                                             Al igual que Aralita, el cáncer fue también uno de los motivos que gatillaron el acercamiento de Méndez al mundo de la Sintergética. Sin embargo no fue la única razón. “Siendo director del Hospital de Arica y director del Servicio de Salud, me ocurrieron tres cosas que me cambiaron el rumbo: cuando me diagnosticaron el cáncer, yo conocía su desarrollo teórico y sabía que tenía que empezar a buscar algo más. Al año siguiente me separé de mi esposa con 43 años y me fui a la cresta. Ahí comenzó una búsqueda profunda de cómo seguir porque estaba muy mal. Por otra parte, como trabajaba con pacientes crónicos me sentía permanentemente desafiado. Por eso encontraba que nuestra medicina era insuficiente a muchas cosas”.                                                                                           Buscando este nuevo rumbo, Méndez comenzó a indagar en distintas organizaciones de crecimiento personal, así como a realizar los niveles de Reiki y aprender las técnicas de la Terapia Floral. “Me integré a un grupo de desarrollo personal en que nos juntamos una vez al año en México, y es en uno de uno de esos viajes, en el año 2000, cuando una amiga me dice que en Chile va estar un médico que me va a gustar. Ese era Jorge Carvajal. Fui, lo escuché y me impresionó”.                                                               

Con el objetivo de ver si la Sintergética era tan increíble como Jorge Carvajal la planteaba, Méndez decidió ir a Medellín por un mes en 2001 para realizar “una prueba de calidad”, como lo denominó. Sin embargo, antes de partir se enfermó de hepatitis, por lo que “llegué más en calidad de paciente que de médico. Ahí estuve un mes donde me convencí que era algo que valía la pena aprender. En ese minuto tomé la decisión de comenzar la Sintergética en Chile, pero a través de un programa de capacitación y el grupo de Vía Vida accedió a realizarlo”.                                                                                                           La posibilidad de hacer seminarios de formación en Sintergética en Chile surgió en octubre de 2002 cuando se realizó el congreso nacional de Pediatría en Arica, evento en el cual Claudio Méndez y Aralita Contreras aprovecharon para gestionar con la Asociación de Pediatría la posibilidad que Jorge Carvajal realizara una conferencia dentro del programa. La propuesta fue aceptada y es así como surgieron los primeros adeptos a esta tendencia.

“Ellos aceptan venir a hacer los seminarios en Arica con el mismo programa que se está haciendo hoy en Santiago. El grupo organizativo con el que partimos estaba conformado por gente con la que trabajábamos en el hospital, colegas de mis grupos de desarrollo personal, de la superación de la pobreza y del programa Un Techo para Chile. Éramos alrededor de 15 personas, quienes teníamos el conocimiento administrativo y las ganas suficientes como para llevar a cabo este proyecto”,  señaló Méndez.

Para difundir los seminarios y conseguir participantes recurrieron a medios artesanales. “Sólo utilizábamos el correo electrónico entre amigos. Era una etapa mística, porque todos trabajábamos de forma voluntaria, sin tener una compensación económica”, agregó.  Como Arica se ubica cerca de Perú y Bolivia, este grupo tuvo la intención de aprovechar la ubicación estratégica. “Con los bolivianos no nos fue bien, pero sí logramos que participara gente de Arequipa, de Lima, e incluso Argentina, conformando un total de 200 personas”.

 

El ministerio entra al juego

En el año 2004 Claudio Méndez vuelve a ir a Colombia, pero esta vez por un periodo de tres meses. “Estando allá hago el compromiso de venirme a Santiago para que este plan se desarrollara a nivel ministerial porque quería que esto llegara al sector social, ya que soy muy colectivo. Esto significó que llamara a un amigo desde Medellín para decirle que me pidiera una hora con el subsecretario de Salud, Antonio Infante. A pesar que no lo conocía, tuve el descaro de decirle a mi amigo que sólo podía de 8:00 a 9:30 de la mañana del 15 de julio”.

En contra de todos los pronósticos, este médico cuenta que aún no se explica cómo el subsecretario aceptó recibirlo sin conocerlo. “En la entrevista ni sé lo que hablé, pero cuando terminamos me dice: yo no entiendo nada de lo que me estás diciendo, pero siento que esto vale la pena. Cuando uno está en estos cargos es porque tiene que dejar algo importante y creo que esto es algo que yo pudiera dejar”. Méndez comenta que en el minuto no sabía cómo empezar este proyecto, ni con quienes debía contactarse para llevarlo a cabo. Sin embargo, le pareció curioso que el mismo subsecretario le haya dicho que se relacionara directamente con él y no con los encargados de la Unidad de Medicina Alternativa y Complementaria del Ministerio de Salud, que en esa época estaba liderada por el doctor Eduardo Medina.

Es así como Claudio Méndez y Antonio Infante acuerdan juntarse en enero de 2005 con la participación también de los directores de los Servicios de Salud de Santiago, por parte del ministerio y Jorge Carvajal junto a sus colaboradores.

“Para la reunión pensé en invitar a los directores de servicio, que también son amigos míos, pensando en que había que hacer un programa piloto. Llamé a Rodrigo Contreras, que era el subdirector del Servicio de Salud Sur y al director de ese servicio, Osvaldo Salgado. Se suponía que la reunión iba a durar dos días como para convencerlos, pero sólo duró seis o siete horas, porque todos estábamos de acuerdo”. Es ahí cuando se resolvió partir con el plan piloto de Sintergética en el mes de abril. 

Este pediatra finalmente se viene a vivir a Santiago y deja a cargo del programa en Arica a su colega Aralita.

Jorge Lastra es el director del Servicio de Salud Central de Santiago, y fue uno de los protagonistas de esa reunión. “El ex subsecretario Antonio infante, de quien soy bien amigo, me comentó que Claudio Méndez le planteó introducir la Sintergética en Chile. Claudio es un tipo particularmente querido por mí, porque fue mi profesor en Pediatría en la universidad. Sin embargo, me pareció extraña la petición que había hecho porque la imagen que tenía de Méndez era de un señor doctor”.

A pesar que le pareció una rareza más, encontró que esta visión tenía coherencia. “Conceptualmente que alguien ‘haya descubierto’ que hay cierta unidad entre diversos modelos médicos, cuyo sentido de unidad es la energía en su manejo, me parece del todo razonable”. No obstante Lastra comenta que tuvo suspicacias. “Me parece que Carvajal habla mucho y eso me produjo cierto feeling. Sin embargo la cantidad de adeptos que tiene y el nivel de ellos me da también credibilidad”. En este sentido, cree que el hecho de que Claudio Méndez estuviera a la cabeza de este proyecto fue clave para su aceptación por parte del ministerio.

El hecho que Jorge Lastra haya aceptado esta propuesta desde el principio no parece extraño, pues es bastante cercano al mundo de las terapias alternativas. “Cuando me recibí el año 81 de Medicina de la Universidad Chile, por razones políticas, me sacaron de todo lo que era el sector público, así que me dedique a trabajar en una ONG. Ahí tuve la oportunidad de estudiar sobre la cultura popular, antropología y las plantas medicinales, por lo que mi nombre ha estado asociado al mundo más alternativo”.

 

 

El plan piloto

El plan piloto de la Formación de Sintergética en Chile contempló el desarrollo de once capacitaciones en Santiago por un periodo de tres años, pero distribuidos en dos niveles. Estos encuentros serían dirigidos por los docentes del grupo de Vía Vida de Colombia y tendría una duración de tres días teóricos y dos prácticos. El primer nivel constaría de cuatro módulos y apoyo de tutoría a los alumnos para su incorporación en la práctica clínica. Además, tendría una duración de 220 horas cronológicas, de ellas 160 correspondería a la formación teórica-practica y 60 de tutoría. En tanto, el segundo nivel se programó con la conformación de siete módulos con una duración de 224 horas presenciales.

El costo de la formación por módulo fue de 150.000 pesos, es decir 600.000 pesos por un año. Los Servicios de Salud se comprometieron a aportar con el 50% del valor anual de los seminarios, para que un grupo de profesionales de la salud, entre médicos, kinesiólogos, enfermeras y terapeutas ocupacionales, provenientes de los servicios de Arica, Metropolitano Sur, Sur Oriente y Central, pudieran capacitarse en esta temática.

Jorge Lastra comenta cómo se designó a los profesionales que el ministerio apoyaría: “el primer criterio de selección fue elegir a gente motivada. Nosotros dijimos que existía esta alternativa, en la cual colaboraríamos con el 50% de los costos de los seminarios y apareció mucha gente. Hubo que seleccionar”. De todos los inscritos, el 53% correspondió al estamento médico y el 47% a otros profesionales del equipo de salud.

 

Servicio de Salud

Nº participantes

Establecimientos

Arica

13

Hospital Juan Noé Crevani.

Metropolitano Central

8

Hospital San Borja Arriaran.

Metropolitano Sur

9

Complejo asistencial Barros Luco.

Hospital Ezequiel González Cortes.

Centro de Salud Familiar Letelier.

Metropolitano Sur Oriente

15

Hospital Sótero Del Río.

Consultorio Manuel Villaseca.

CRS San Rafael.

Corporación Municipal de la Florida.

Total

             45

 

Como segundo criterio, el ministerio exigió la conformación de un equipo de seis médicos que asumirían el rol de monitores, para liderar grupos de estudio conformado por 10 personas aproximadamente. Las reuniones debían realizarse cada 15 días con una duración de tres horas y su lugar quedaría a elección de los participantes. “Los monitores hacen sus capacitaciones en sus propias consultas o en sus casas. Cada grupo se ordenó como quiso”, señaló Méndez.

La designación de estos líderes estuvo a cargo de Claudio Méndez, quien eligió a gente que había asistido a las capacitaciones de Arica en los años 2003 - 2004 y que había realizado pasantías en Medellín.

Para complementar la visión médica de estos monitores, también se designaron terapeutas como comonitores. “Era una dupla muy malintencionada, porque lo único que yo quería era que estos últimos se sintieran con confianza para trabajar, porque el no ser médico los desmerece a ellos ante sus propios ojos. Se sienten disminuidos”, dijo el coordinador de la Sintergética en Chile.                                                                                      El 1 de abril de 2005 Jorge Carvajal inauguró el primer seminario de este plan piloto denominado “Introducción General a


Publicado por jacintoluque @ 17:57
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