El Informe IFIC examina las investigaciones científicas que se
realizaron sobre el glutamato y el glutamato monosódico y resume los
hallazgos más recientes.
Debido
a que la ciencia está en constante evolución, es muy extraño que los
investigadores dejen de estudiar los diferentes alimentos
o sus
ingredientes. Ese es el caso del glutamato monosódico. Aunque se ha
estado usando ampliamente durante casi un siglo, continúa siendo objeto
de estudio a la luz de los conocimientos científicos actuales y los
méto-dos de prueba. Durante los últimos años, especialistas en los
campos de la pediatría, alergias, farmacología, psicología médica,
toxicología y ciencias alimenticias se han dedicado a revisar
los datos científicos sobre el glutamato.
En
esta edición, el Informe IFIC examina las investigaciones científicas
que se realizaron sobre el glutamato y el glutamato monosódico y resume
los hallazgos más recientes.
¿Qué son el glutamato y el glutamato monosódico?
El
glutamato es uno de los aminoácidos más comunes en la naturaleza. Es el
principal componente de muchas proteínas y péptidos, y está presente en
la mayoría de los tejidos. El cuerpo también produce glutamato y este
elemento juega un papel esencial en el metabolismo humano.
Prácticamente, todos los alimentos contienen glutamato. Es uno de los
principales componentes en la mayoría de los alimentos
proteicos naturales como por ejemplo, la carne vacuna, el pescado, la leche y algunas verduras.
El
glutamato monosódico es la sal de sodio del ácido glutámico, y es
simplemente glutamato, agua y sodio. A principios del siglo XX los
científicos aislaron al ingrediente (glutamato) en las plantas y
llegaron a la conclusión de que se trataba del componente esencial que
aportaba gusto y que servía para realzar el sabor. En las primeras
décadas del siglo XX, se extrajo el glutamato monosódico de las algas
marinas y de otras fuentes vegetales. En la actualidad, el glutamato
monosódico se produce en muchos países del mundo por medio de un
proceso de fermentación natural que usa la melaza de la caña de azúcar
o de la remolacha azucarera, almidón y azúcar del maíz.
Propiedades que Realzan el Sabor
Cuando
se presenta en su forma “libre” y no “unido” a otros aminoácidos de las
proteínas, el glutamato realza el sabor de los alimentos.
Cuando se
agrega glutamato monosódico a los alimentos, se está aportando una
función saborizante similar a la que produce el glutamato libre. El
glutamato monosódico se usa para realzar los sabores naturales de las
carnes vacunas, carne de ave, mariscos, botanas, sopas y guisos.
Los
experimentos de escala multidimensional, que se utilizan en las
investigaciones sensoriales, indican que el sabor del glutamato
monosódico no puede clasificarse ni como dulce, ácido, salado o amargo.
Este sabor distintivo se conoce con el nombre de “umami”, palabra
acuñada por los japoneses para describir el sabor impartido por el
glutamato. A menudo, los occidentales describen este sabor
como sabroso, similar al caldo o carne.
Hace
poco tiempo, el Dr. Chaudhari y sus colegas de la Facultad de Medicina
de la Universidad de Miami identificaron un receptor específico del
sabor del glutamato en la lengua.
Las investigaciones dietéticas
resaltan el potencial que tiene el glutamato monosódico para aumentar
el consumo de alimentos en los
ancianos. A través de los años, las
investigaciones han demostrado que la pérdida de los sentidos del gusto
y del olfato es un elemento que contribuye al pobre estado nutricional
de los ancianos que, en algunos casos, conduce directamente a la
anorexia.
La pérdida de los sentidos del gusto y del olfato se
produce aproximadamente a los 60 años, aunque es más común en personas
de más
de 70 años de edad. Hay estudios que prueban que agregar niveles moderados de glutamato monosódico a algunos alimentos, como por
ejemplo,
la sopa de champiñones y el puré de papas, puede aumentar el consumo de
alimentos en una población mayor institucionalizada,
y de paso aumentar el consumo de las vitaminas, minerales y proteínas necesarios de los alimentos.
Consumo y Metabolismo del Glutamato Monosódico
Los
datos actuales del Reino Unido muestran que el consumo per cápita de
glutamato monosódico es de 4 gramos (menos que una cuchara de té

por semana. Esto puede compararse con las estimaciones de los Estados Unidos que son de aprox. 0,55 gramos para el
consumidor
promedio, durante todo el día. En Taiwán, por ejemplo, las cifras del
consumo per cápita son mucho más elevadas, llegando casi a un promedio
de 3 gramos por día. Aún así, el cuerpo humano metaboliza el glutamato
agregado de la misma manera en que metaboliza el glutamato que se
encuentra naturalmente en muchos alimentos. Una vez que se ingiere el
glutamato, nuestros cuerpos ya no hacen distinciones entre los orígenes
del mismo. El cuerpo no distingue entre el glutamato del tomate o el
glutamato monosódico agregado a la salsa de tomate. De hecho, las
investigaciones actuales muestran que el glutamato de los alimentos o
el glutamato monosódico es importante para el funcionamiento normal del
tracto digestivo y la digestión.
El Glutamato Monosódico y la Salud Pública
En
1958, la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) designó al
glutamato monosódico como un ingrediente GRAS (reconocido generalmente
como seguro), junto con muchos otros ingredientes comunes como la sal,
el vinagre y el polvo de hornear. Existe un consenso generalizado en la
comunidad científica, que se basa sobre numerosos estudios bioquímicos,
toxicológicos y médicos que se fueron realizando durante cuatro
décadas, que indica que el glutamato monosódico es seguro para la
población en general, para las embarazadas y mujeres en período de
amamantamiento, y para los niños. En 1995, se reforzó nuevamente la
seguridad del glutamato monosódico para su uso de parte de la población
estadounidense en una revisión de la Federation of American Societies
for Experimental
Biology (FASEB). Esta revisión se llevó a cabo a
solicitud de la FDA, tal como se hace periódicamente con todos los
ingredientes GRAS.
El Glutamato Monosódico y Las Etiquetas de los Alimentos
La
FDA exige la inclusión en la etiqueta de un listado de todos los
ingredientes de los alimentos procesados y empacados. Cuando se agrega
glutamato monosódico a un alimento, se lo debe incluir en la lista de
ingredientes. Cuando se usan ingredientes que contengan glutamato
monosódico como componentes, también se debe indicar incluyendo en el
listado su nombre común o usual (por ejemplo,
queso parmesano, tomates, salsa de soja, proteína hidrolizada o extracto de levadura autolizada).
El Glutamato Monosódico y la Reducción del Sodio
Contrariamente
a la creencia popular, el glutamato monosódico no tiene un alto
contenido de sodio. El glutamato monosódico contiene
sólo un tercio
de la cantidad de sodio presente en la sal de mesa, el cloruro de sodio
(12% contra 39%). Cuando se usan cantidades pequeñas de glutamato
monosódico combinadas con cantidades reducidas de sal de mesa en la
preparación de comidas, las propiedades de realce del sabor del
glutamato monosódico permiten que se utilice menos sal durante y
después de cocinarla.
El glutamato monosódico realza los mejores
sabores naturales en los alimentos, funciona de maravillas en platos
con contenido reducido de sodio y grasas, y puede reducir el sodio
total de 30 a 40% sin influir sobre el sabor. Mujeres Embarazadas y en
Período de Amamantamiento Es común que las mujeres embarazadas consuman
una dieta variada bien equilibrada y suficientes calorías para
garantizar
un embarazo saludable. Para facilitar el crecimiento y desarrollo
fetales, la mayoría de los aminoácidos son transportados activamente a
través de la placenta. Las investigaciones indican que las
concentraciones de aminoácidos son más elevadas en
el feto, sin que
importe lo que esté consumiendo la madre. Tanto la placenta como el
hígado del feto tienen funciones importantes en el transporte y
metabolismo de los aminoácidos (y específicamente el glutamato) que es
importante para el desarrollo fetal.
Debido a que es difícil
aumentar el glutamato de la sangre hasta niveles muy elevados por medio
del consumo dietético de glutamato monosódico, los científicos han
inyectado glutamato directamente en el torrente sanguíneo para observar
los efectos.
Pitkin y colegas administraron grandes cantidades
intravenosas de glutamato monosódico a monas embarazadas para aumentar
los niveles de glutamato en el torrente sanguíneo de la madre. Cuando
se les examinó, no se observó ningún aumento en los niveles de
glutamato en el feto con dosis de hasta 220 mg/kg de peso de la madre.
Los autores llegaron a la conclusión de que la placenta es virtualmente
impermeable al glutamato, incluso en niveles elevados. Las
investigaciones sugieren que hay una pérdida neta típica de glutamato
que va desde la sangre del feto hasta la placenta. En estudios con
roedores, los investigadores analizaron los efectos del consumo
dietético de glutamato monosódico en la reproducción y el nacimiento.
El estudio analizó a tres generaciones de ratas que fueron alimentadas
con una ración diaria de hasta 7,2 g/kg de glutamato monosódico. No se
observaron efectos adversos en cada generación, ni tampoco ninguna
evidencia de lesiones cerebrales en los neonatos. Además de investigar
al feto, los científicos también investigaron el efecto del consumo de
glutamato monosódico en la lactancia y en los bebés alimentados con
leche materna. Cuando se examinó a mujeres en período de amamantamiento
que consumieron 100 mg/kg de peso corporal de glutamato monosódico, los
investigadores no advirtieron ningún
aumento en el nivel de glutamato en la leche humana, y tampoco ningún efecto en el consumo de glutamato del bebé.
De
la misma manera, los estudios demuestran que los bebés alimentados con
leche materna pueden detectar y preferir el sabor del glutamato que
ocurre naturalmente, que es 10 veces más pleno en la leche materna que
en la leche de vaca. Según Baker y colegas, un bebé recién nacido,
ingiere más glutamato libre por kilogramo de peso corporal mientras
está siendo amamantado que durante cualquier
otro período de su
vida. Además, en diciembre de 1993, el Comité sobre Drogas de la
Academia de Pediatría de los Estados Unidos revisó los efectos que
tienen los alimentos y los agentes ambientales en el amamantamiento.
En
el informe, el Comité indicó que el glutamato monosódico no tiene
efecto en la lactancia y no representa ningún riesgo para el bebé
consumidor.
Fuente:
International Food Information Council
Foundation
USA, 2001