lunes, 14 de junio de 2010

Tumbados en la toalla, bañándonos en el agua, paseando y bajo lasombrilla debe acompañarnos la crema de protección solar, que nosaplicaremos con frecuencia

Creencias erróneas


- Imagen: Lindsey T -

Las costumbres cambian, y lo hoy tenido por vulgar puede mañana serinterpretado como paradigma de la elegancia y la exclusividad. Y nosólo ha ocurrido con los hoy omnipresentes y en ocasiones carísimospantalones vaqueros, cuyo origen de prenda profesional, ruda yresistente no puede ser menos glamuroso. Algo parecido pasa con elhábito de lucir una piel bronceada, estar moreno es sinónimo hoy debelleza y buen vivir. Pero no siempre fue así: la bella Scarlett O´Hara, en una escena de Lo que el viento se llevó, que transcurre en laépoca de la Guerra de Secesión (1861-1865), se mostraba afligida por eltono bronceado de su piel, en aquel entonces nada elegante pordemasiado característico de las capas rurales y menos pudientes de lapoblación. Hasta que, medio siglo después, la pionera de la moda talcual hoy se concibe, la francesa Coco Chanel, dio el primer impulso alcambio que a lo largo de los años ha ido dejando el asunto como hoy loconocemos: el anteriormente denostado color tostado en la piel, queremitía a algo tan ordinario como el trabajo físico al aire libre, seidentifica con el ocio, el buen vivir y la preocupación por la estéticay la imagen personal.

En realidad, hace ya muchos siglos que se viene utilizando todotipo de productos para mantener la piel conforme dicta la moda de laépoca. Además de los polvos de arroz a los que recurrían nuestrasantepasadas para blanquear su piel, se han usado otros remedios, comoel aceite de oliva, el yodo para las heridas y el zumo de limón, eneste caso con el fin de que el sol penetrara lo antes posible en lapiel y produjera el efecto esperado, el bronceado. A diferencia deentonces, hoy se conocen los efectos perniciosos de tomar el sol sinlas debidas precauciones. La más importante -además de evitarexposiciones prolongadas o durante las horas más dañinas- es utilizar,y con la frecuencia debida, cremas solares con el factor protectoradecuado para cada tipo de piel. Pero no basta con tener cuidado con elsol: la obsesión por exhibir una piel dorada en cualquier momento delaño ha contribuido a que se popularizaran otras opciones, como lossolariums y las cremas autobronceadoras.

Más allá de su insustituible contribución a la vida en el planeta ysu supuesta aportación a la estética humana, el astro rey reúnecualidades beneficiosas para el ser humano. Está demostrado que mejoranuestro estado de ánimo y que aumenta los niveles de vitamina D denuestro organismo, lo que ayuda a reducir el impacto de complicacionescomunes en la vejez, como la osteoporosis y otros problemas en los quese ven comprometidos los huesos, así como en la prevención de lasenfermedades coronarias. Ahora bien, para conseguir estos efectospositivos, no es necesario tomar el sol al modo en que lo hacemos en laplaya, la piscina o el jardin: basta con pasear unos minutos cada día.

Cómo tomar el sol

Tanto si el cielo está encapotado como si se disfruta de la playa bajo la sombrilla, es necesaria la crema protectora

Con cabeza y en su justa medida. El riesgo, cierto y mil vecescomprobado, de tomar el sol sin respetar las prevenciones es sufrirquemaduras, eritemas, envejecimiento prematuro de la piel y cáncer depiel. Cada año se detectan en España 3.200 casos de melanoma, el cáncerde piel más agresivo. En cinco años, el número de casos se duplicará ymás del 10% de ellos serán mortales. Sepamos también que las quemadurassufridas a principios de temporada o en veranos pasados no se curancuando desaparecen las rojeces y ampollas: nuestra piel tiene memoria,acumula los estragos sufridos a lo largo de la vida y los problemaspueden presentarse muchos años después de haber dejado de tomar el solde manera incorrecta. Los expertos de CONSUMER EROSKI aconsejan adoptarprecauciones y adquirir hábitos correctos para que los rayos solares deeste verano nos aporten un bonito moreno pero no dañen nuestra piel ni perjudiquen nuestra salud.

Falsos mitos

La incidencia del melanomaha aumentado en Europa por varios motivos. Uno de los fundamentales esel creciente deterioro de la capa de ozono, que hace que las emisionesde rayos ultravioleta sean más intensas y, por tanto, más dañinas parala piel. Otro, que los usuarios no saben cómo, cuándo y dónde debenaplicarse la crema solar, y buena parte de la culpa de esta situaciónla tienen ciertas creencias erróneas contra las que deben luchar lascampañas de información y prevención que cada verano alertan sobre lospeligros del sol y la necesidad de protegerse con filtros solares. Elmayor repertorio de falsos mitos tiene como protagonista a la cremasolar.

Se piensa que no es necesario aplicársela los días nublados, o quebajo sombrillas o toldos playeros los efectos perniciosos del soldesaparecen. Un error en ambos casos: tanto si el cielo está algoencapotado como si se disfruta de la playa bajo la sombrilla, esnecesario aplicarse la crema protectora. Porque las nubes no filtranlos rayos UVB y sin protección estamos indefensos ante estas emisiones,responsables de las quemaduras y los eritemas que puede sufrir nuestrapiel. Y aunque hay diferencia entre la radiación que se recibe bajo untoldo o a pleno sol, la arena refleja hasta un 35% de los rayos solaresque recibe.

Tampoco es cierto que mientras se está en el agua el sol apenasperjudica: si nadamos en la superficie el agua hace un efecto lupa queaumenta la radiación que recibe nuestra piel. Y también se equivocaquien piensa que las personas con pieles más morenas o ya bronceadaspueden prescindir de crema protectora. La piel morena actúa comobarrera natural frente a las quemaduras, pero los rayos ultravioletasiguen penetrando en la piel, con el riesgo de producir dañoscelulares, arrugas, manchas y fotoenvejecimiento. No hay excusas quevalgan, la crema protectora es imprescindible en cualquier situación. Ytampoco es cierto que tomar el sol sin cremas de protección seca losgranos, espinillas y puntos negros de los rostros de los adolescentes.Es más, el efecto que se consigue es justo el contrario: un rebroteacneico.


Publicado por jacintoluque @ 22:38
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