a piel es un órgano superficial que reviste y protege la superficie externa de nuestro organismo
Su extensión es de 1,6 a 2 m2, su espesor de 1,5 a 4 milímetros, ypesa alrededor de 5 kilos. Se trata de un tejido con una enormevitalidad, que actúa como barrera entre el mundo exterior y elorganismo, y que precisa unos cuidados que a veces no le brindamos. Alcontrario, resulta más habitual someterla a agresiones que ladeterioran y la enferman, envejeciéndola prematuramente.La piel cumple numerosas funciones. Constituye, ante todo, una barrerafrente al mundo exterior, que nos defiende de agresiones ambientalestérmicas y químicas, radiaciones y microorganismos. Nos impermeabiliza,amortigua los golpes, regula la temperatura corporal, permite sentirnumerosas sensaciones y juega un papel esencial en la comunicaciónpsico-social, la afectividad y el placer.
El aspecto de lapiel, especialmente a nivel facial, deviene fundamental para valorar enuna persona la edad, el estado anímico y el carácter. Pero también enla piel se manifiestan enfermedades internas.
El paso de los años es el peor enemigo de la piel y todavía no seconoce nada para evitarlo. La piel envejece y este proceso acarreacambios:
El estado y apariencia de este órgano externo determinan la imagen deuno mismo y por ello se le prodigan tantos cuidados desde tiemposremotos. Hasta hace unas décadas únicamente las mujeres mimaban supiel. Los hombres descuidaban su cutis, por considerar ciertasprácticas como signos de afeminamiento. Pero la piel precisa los mismoscuidados en ambos sexos y éstos deben ser exquisitos, si queremos que,además de ofrecer un aspecto sano, cumpla con las funcionesencomendadas.
Desgraciadamente, algunos de los cuidados deantaño han resultado ser auténticas agresiones para la piel y aunque enla actualidad se ha mejorado en el conocimiento de su fisiología,todavía se somete este tejido a ciertas torturas.
La vidacotidiana, las tareas caseras, el trabajo en las fábricas, los jabonesy mejunjes inadecuados, el maquillaje, el estrés, la tensión, lacontaminación, etc. dañan este delicado pero al mismo tiempo resistentetejido. En verano a las agresiones habituales se le suman el exceso deradiación solar, el agua salada y de las piscinas, la utilización decremas, la pérdida de agua por sudoración, etc. Por todo ello, resultafundamental aumentar los cuidados de la piel, mimarla más que nunca.Debemos procurar mantenerla intacta y ello supone conservar su mantoácido, cuidar su estrato córneo, hidratarla y no alterar su capalipídica.
Cualquier modificación de estas característicasproduce efectos dañinos, provocando cambios en su aspecto y en sucometido defensivo.