Una opción para obtener todas las cualidades de la soja cuando no se toma en forma de legumbre, bebida o cuajada
El pan de soja se obtiene del mismo modo que el resto de panes. Sin embargo, se elabora a través de la harina de soja, sola o combinada con harina de trigo. En caso de prepararse sólo con la primera, se trataría de un pan sin gluten, ideal para quienes tienen enfermedad celiaca.
El pan de soja es rico en hidratos de carbono complejos (almidón) y contiene más grasa que el pan blanco (mayoritariamente poliinsaturadas y de tipo omega-3). Aporta proteínas muy completas o de gran valor biológico, en las que se presentan todos los aminoácidos esenciales.
Además, es una buena fuente de vitaminas del grupo B y de minerales como el potasio, el fósforo y el magnesio. También es fuente de fibra, lo que favorece la sensación de saciedad y el tránsito intestinal, y de antioxidantes como las isoflavonas.
Originaria de China y una gran desconocida (salvo para sectores muy concretos y afines al vegetarianismo), la soja es hoy la legumbre de moda. Su consumo se está incorporando a la alimentación debido a sus potenciales beneficios para la salud. De ahí que se pretenda incluirla en el concepto de alimento funcional. En concreto, investigaciones recientes han puesto de manifiesto que la soja ayuda a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y de osteoporosis, regula el equilibrio hormonal en la mujer y combate ciertos tipos de cáncer.
Enfermedades cardiovasculares
Se sabe
que la incorporación de la soja en la dieta en forma de legumbre y sus
derivados, incluyendo el pan, ayuda a reducir el llamado mal colesterol
o LDL-c, a evitar su oxidación y a reducir los niveles de triglicéridos
en sangre. Todos esos efectos derivan de su contenido en proteínas y de
su riqueza en grasas de tipo omega-3 e isoflavonas.
Otros efectos destacables del consumo de esta legumbre son la reducción de la presión arterial en personas con hipertensión y su acción sobre la homocisteína (aminoácido), un factor importante de riesgo cardiovascular. De este modo, y dada su implicación en la prevención de trastornos cardiovasculares, el Organismo de EEUU para el Control de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration) ha resuelto permitir la inclusión, a las empresas alimentarias que contengan un mínimo de 6,25 gramos de proteína de soja por ración en un producto concreto, de la siguiente alegación: «25 gramos de proteína de soja al día, incluida en una dieta baja en grasas saturadas y colesterol, pueden reducir el riesgo de sufrir trastornos cardiovasculares».
La soja reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares y de osteoporosis, mejora los síntomas negativos de la menopausia y combate ciertos cánceres
Menopausia y osteoporosis
Son varios
los estudios que revelan que el consumo de soja, gracias a su contenido
de isoflavonas (fitoestrógenos), ayuda a reducir los síntomas que se
asocian a la menopausia. Los fitoestrógenos poseen actividad
estrogénica, es decir, se comportan de modo similar a los estrógenos
humanos, motivo por el cual su ingesta mejora los síntomas asociados a
la menopausia como los sofocos y la pérdida de masa ósea.
En referencia a la salud ósea, hay evidencias de que la soja reduce la pérdida ósea de la columna vertebral tanto en la etapa previa como en la posterior a la menopausia. En concreto, se ha demostrado que el consumo de 40 gramos de soja al día es beneficioso contra los trastornos relacionados con la osteoporosis. En este contexto, el pan elaborado con esta legumbre puede llegar a contener hasta 10 gramos de la misma por cada 100 gramos de producto.
Cánceres dependientes de hormonas
La
evidencia epidemiológica asocia a la soja una menor incidencia de
cáncer de mama y de mortalidad en poblaciones que la consumieron sola o
a través de sus derivados, sobre todo en etapas tempranas de su vida.
En los varones también se observa una menor incidencia de cáncer
próstata. Este efecto deriva fundamentalmente de su alto contenido de
isoflavonas.
Ingredientes
-1/2 taza de harina de soja
-1 taza y media de harina de trigo
-80 gramos de levadura de cerveza
-1 cucharadita de sal
-2 cucharadas de margarina derretida tibia
-1/2 taza de azúcar
-1 huevo
-3/4 de tazas de leche tibia
Cómo se elabora
En primer lugar hay que
templar la leche y colocarla en un recipiente. Después se añade la
cucharadita de azúcar, la sal y la levadura.
A continuación se mezcla todo el conjunto y se dejar reposar unos 10 minutos.
Transcurrido el tiempo, se agrega la margarina, el azúcar restante, el huevo y las harinas mezcladas previamente.
Finalmente se coloca la masa en un molde rectangular enharinado (pasado
por margarina y harina para evitar que se pegue la masa).
Por último, se deja fermentar la masa en un lugar templado y finalmente se hornea.