La
aceituna y los alimentos que de ella se obtienen, aceite de oliva y
aceitunas de mesa, contienen sustancias con una elevada actividad
antimicrobiana demostrada en laboratorios. Investigadores del Instituto
de la Grasa (CSIC) pretenden aplicar estos agentes en diferentes áreas
tales como la salud y la agricultura gracias al proyecto de excelencia
Estudio y aplicaciones de la actividad antimicrobiana de compuestos del
aceite de oliva y aceitunas de mesa, dotado Actividad Microbiana Del
Aceite De Oliva con 195.000 euros. Desde la antigüedad,
se conoce la actividad antimicrobiana de nuestro oro íquido, de
extractos de hojas de olivo y de aceitunas, y se han utilizado durante
siglos en medicina popular. Asimismo, son numerosos los trabajos
científicos realizados sobre la actividad antibacteriana de alpechines
y, en menor medida, salmueras de aceitunas de mesa. Por el contrario,
son escasos los estudios sobre la actividad antimicrobiana del aceite
de oliva. Los primeros trabajos
científicos sobre compuestos antimicrobianos en productos obtenidos de
las aceitunas se iniciaron con las salmueras de fermentación de
aceitunas de mesa. La oleuropeína, compuesto fenólico mayoritario de la
pulpa de las aceitunas, y los productos de su hidrólisis fueron las
sustancias a las que se responsabilizó de la actividad antimicrobiana
de las aceitunas. Sin embargo, ha
habido una enorme controversia sobre cuál de los compuestos
polifenólicos y oleosídicos de las aceitunas eran verdaderamente los
responsables de la inhibición del crecimiento de bacterias lácticas en
las salmueras de aceitunas de mesa. Así, dicha actividad
se le ha atribuido a la oleuropeína, a su aglucona y a su parte
polifenólica, es decir, el hidroxitirosol. En cuanto al aceite de
oliva, son pocos los trabajos relacionados con su capacidad
antimicrobiana. Precisamente, desde el Instituto de la Grasa del
Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el grupo de
investigación coordinado por Manuel Brenes ha descubierto que el aceite
de oliva virgen puede ejercer una elevada actividad antibacteriana
frente a un gran número de microorganismos patógenos (Listeria monocytogenes, Salmonella enterica, Staphylococcus auerus), a diferencia de otros aceites vegetales tales como girasol, colza, algodón, soja y maíz, que no poseen esta actividad. Por otro lado, el
equipo de Manuel Brenes ha estudiado, además, el efecto bactericida in
vitro de diferentes aceites de oliva virgen sobre Helicobacter pylori, microorganismo responsable de la mayoría de las úlceras gástricas y cáncer de estómago. A pesar de que se han
observado resultados similares in vitro para otros alimentos tales como
el té, ajo, pimiento, etc. y, no obstante, los estudios in vivo
fracasaron. "¿Por qué nuestro equipo investigador se plantea que con el
aceite de oliva las conclusiones serán diferentes? Por dos razones: por
un lado, la cantidad de compuesto dialdehídico del aceite necesaria
para manifestar actividad bactericida in vitro fue menor de 1,3 ppm (en
el aceite puede haber hasta 200 ppm) y porque la actividad bactericida
del aceite de oliva virgen es muy superior a la de otros alimentos. Por este motivo,
dentro de las actividades del proyecto se está estudiando el efecto de
aceite de oliva virgen sobre la presencia de la bacteria Helicobacter pylori en pacientes controlados por investigadores del Hospital de Valme de Sevilla. Estudios con aceitunas El equipo
investigador que propone este proyecto ha continuado los estudios de
compuestos antimicrobianos en otro alimento del fruto del olivo: las
aceitunas de mesa; y ha encontrado, nuevamente, que no son la
oleuropeína o el hidroxitirosol las sustancias con mayor actividad
antimicrobiana de las salmueras de fermentación sino otros derivados y
que se encuentran en elevada concentración en determinadas soluciones
del aderezo de aceitunas. Por tanto, estos líquidos pueden ser una
fuente importante de sustancias antimicrobianas naturales. Andalucía representa el 80% de la producción nacional de aceitunas Además, la mayoría de
estas soluciones representa hoy día un grave problema medioambiental
para la sociedad y las empresas. Los efluentes acuosos generados en los
procesos de elaboración de aceitunas verdes y negras de mesa poseen una
elevada carga orgánica y mineral y es por lo que en la mayoría de los
casos su única solución medioambiental es su almacenamiento en balsas
de evaporación. Sin embargo, esta no es una solución definitiva debido
a problemas de olores, infiltraciones y eliminación de enormes espacios
agrícolas. Por ello, entre las
tareas del proyecto se está llevando a cabo el estudio in vitro de la
actividad biopesticida frente a bacterias y hongos patógenos de
soluciones del aderezo de aceitunas en colaboración con el Centro IFAPA
de las Torres Tomejil. Además, se está realizando el estudio de su
efecto in vivo en plantas de tomate y fresa. "Los resultados obtenidos
son bastante prometedores", apunta Brenes. Asimismo, esta
actividad biopesticida de las soluciones del aderezo de aceitunas
podría aprovecharse precisamente para el principal cultivo de nuestra
tierra, el olivo. Por esta razón se están realizando estudios de
toxicidad de empleo foliar de estas soluciones en plantones de olivo de
las variedades Picual y Manzanillo en colaboración con el Centro IFAPA
de Alameda del Obispo. "Los resultados son muy interesantes y se puede
adelantar que después de dos aplicaciones foliares apenas si se produce
toxicidad en las plantas, lo que abre una via de eliminación muy
importante de estas soluciones contaminantes en nuetra comunidad",
prevé este investigador. En definitiva, los
trabajos que se están llevando a cabo con este proyecto pretenden
aprovechar el gran potencial que tienen tanto el aceite de oliva como
las aceitunas de mesa debido a su contenido en sustancias
antimicrobianos, bien para ayudar a la salud en el caso de las úlceras
de estómago o bien para disponer de nuevas soluciones naturales en el
tratamiento de plagas en agricultura.