Es posible disfrutar de dulces sabrosos sin edulcorantes, sanos y muy fáciles de preparar
Los dulces son uno de los alimentos cuyo consumo conviene moderar si se desea llevar a cabo una dieta sana y equilibrada. Además existen diversas patologías como la diabetes o la hipertrigliceridemia (niveles elevados de triglicéridos -un tipo de grasas- en sangre), en las que es necesario controlar la cantidad de azúcares en la dieta.
Las frutas, protagonistas
Emplear las frutas como ingrediente, es una de las formas de conseguir
postres ligeros, de agradable sabor y atractiva presencia. Estos
saludables alimentos poseen sabores exquisitos y colores y aromas que
los hacen realmente apetecibles. Además sus aplicaciones en la cocina
son muy amplias ya que su variedad de texturas hace posible que se
puedan emplear como ingredientes de bizcochos, pasteles, espumas,
batidos...
Si se desean preparar postres rápidos y muy sencillos basta con cortar las frutas en pequeños trozos y emplearlos en la elaboración de macedonias o brochetas y así consumir la fruta de un modo diferente. También se pueden elaborar en un momento, refrescantes batidos de diferentes frutas como fresas, peras, plátano o manzanas.
Además, existen preparaciones que aportan a las frutas un sabor y un aspecto muy especial sin apenas aumentar su contenido en azúcar ni en calorías. Este es el caso de las frutas asadas. La manzana no es la única fruta que puede prepararse de este modo, ya que se puede obtener también un postre delicioso si se asan unas peras o unas naranjas y se acompañan de frutos secos, o si se envuelven unos plátanos en papel de aluminio y se introducen en el horno para prepararlos en papillote.
También con las frutas pueden prepararse postres más elaborados como una ligera crema de yogur y limón, una piña rellena de diferentes frutas como naranja, manzana, mandarina y kiwi, una copa de yogur con fresas, así como flanes y espumas de frutas elaboradas con cerezas, mango o limón.
Más opciones...
Si se prefiere
elaborar postres sin emplear frutas, también es posible obtener platos
sabrosos con cantidades moderadas de azúcar o sin ella. Este es el caso
de los granizados, con los que pueden obtenerse sabores llamativos como
el que posee el granizado de café, o de los postres elaborados con
yogur que aportan una textura cremosa y un sabor suave sin necesidad de
añadir azúcar al postre. Con yogur pueden elaborarse bizcochos y
magdalenas, o uno se puede decantar por aquellos en los que el yogur
sea el ingrediente principal como batidos, mousses o a la hora de
acompañar yogur a flanes de frutas o dar un toque ligero a una crema.
Sustitutos del azúcar
Existen
edulcorantes sin calorías como la sacarina o el aspartame que pueden
sustituir al azúcar en la elaboración de postres. Éstos aportan también
sabor dulce al plato pero no contienen calorías y además no afectan a
los niveles de glucosa en sangre, por lo que pueden resultar
beneficiosos para formar parte de la dieta de personas con diabetes o
hipertrigliceridemia. Estos edulcorantes artificiales sin calorías, en
concreto la sacarina (uno de los más conocidos y empleados) puede
utilizarse en la cocina del mismo modo en que se emplea el azúcar pero
teniendo en cuenta la dosis, ya que el poder edulcorante de la sacarina
es de 200 a 300 veces mayor al del azúcar común. Por tanto, si no se
está acostumbrado a emplear este tipo de edulcorantes, conviene hacer
pequeñas pruebas para saber cuál es la cantidad a añadir. Para ello
puede resultar útil añadir sacarina poco a poco a un vaso de agua e ir
probándolo hasta alcanzar el dulzor deseado. De ese modo es más
sencillo hacerse una idea de la cantidad de sacarina que habrá que
emplear en el postre. También es importante saber que si se cocina con
sacarina u otros edulcorantes conviene probar el punto de dulzor cuando
el postre está frío, ya que es en ese momento cuando dichos
edulcorantes alcanzan su mayor grado de dulzor.