Una
nanopartícula modificada proveniente del maíz puede ser usada para
aumentar la vida útil y conservar las propiedades saludables de ciertos
alimentos, retrasando el proceso de oxidación. El proceso de oxidación hace que los alimentos pierdan propiedades y
que se vuelvan rancios, ya que en los alimentos emulsificados el
oxígeno desestabiliza las gotas de aceite, causando su degradación y
cambio de estructura química. Este mismo proceso tiene lugar en una
amplia gama de productos alimentarios. Recientemente, investigadores de la Universidad de Purdue, en
Lafayette, Indiana, han conseguido demostrar que una nanopartícula
modificada proveniente del maíz puede ser usada para aumentar la vida
útil y conservar las propiedades saludables de ciertos alimentos,
retrasando el proceso de oxidación. Para ello han llevado a cabo un
estudio con el objetivo de adaptar las nanopartículas del fitoglicógeno
para que puedan atacar los aceites emulsificándolos, y actuando así
como una barrera frente a la oxidación. El estudio llevado a cabo tenía como objetivo modificar la
superficie de la nanopartícula para conseguir convertirlo en
fitoglicógeno Octenil Succinato, para lograr así que adquiera un
comportamiento similar al de un emulsificante. Este compuesto es más
denso y más grueso que los emulsificantes habituales, por lo que actúa
creando una fuerte barrera ante el oxígeno, los radicales libres y los
iones metálicos, causantes de la oxidación lipídica. Los resultados mostraron también que la ε-polilisina, un pequeño
polipéptido proveniente del amino ácido esencial Lisina, puede ser
añadido a las gotas de aceite que se úne al carbono-α y refuerza la
barrera anti-oxidación. Las partículas de este polipéptido son mucho
menores que las del fitoglicógeno, por lo que permite cubrir los huecos
que quedan entre las anteriores nanopartículas. De acuerdo con este estudio, la combinación de ε-polilisina y
fitoglicógeno aumenta considerablemente el tiempo de oxidación de las
gotas de aceite, y en algunos casos, dobla la vida útil de los
alimentos. Estos resultados pueden ser aplicados ampliamente en la industria de
la alimentación, puede además extenderse a otros campos como el de la
cosmética, y en general a cualquier sector en el que la degradación
lipídica suponga un aspecto de interés para la conservación de los
productos.