viernes, 28 de enero de 2011

“Muchos escuchan cantar el gallo pero no saben por donde” dice un viejo refrán para referirse a quienes opinan sin fundamento. Eso suele suceder en el debate sobre los transgénicos en el que muchos opinan sobre la base de suposiciones sin comprobación. Lo peor de todo es que, los agricultores siendo protagonistas principales de los cultivos transgénicos, no tienen voz, ni voto ni están enterados. Para ellos y para los que todavía no están informados intentaré dar algunas explicaciones al respecto.

La unidad más pequeña de la materia es el átomo pero ya la ciencia atómica ingresó a su interior para modificarlo. Hoy existe la nanotecnología que es la aplicación de esta ciencia para obtener una serie de productos materiales como lo hace la naturaleza universal. El conjunto de átomos forma moléculas que aglomeradas toman la forma de materia visible a simple vista. Todos los objetos vivos e inertes están constituidos por átomos y moléculas.

Como también sabemos, los seres vivientes están constituidos por tejidos celulares siendo la célula la unidad más simple pero, ya la ciencia ha logrado ingresar a su interior para modificarla. Hoy existe la biotecnología que es la aplicación de la ciencia celular para obtener productos como lo hace la naturaleza de manera expontánea.

En las células están todos los rasgos hereditarios o genes de todas las especies vivientes, tales como color, tamaño, sabor, animosidad, locura, criminalidad, bondad, memoria, sexualidad, etc. Sin embargo ocurren muchas fallas genéticas como malformaciones vegetales y animales fenómenos. Así también, muchos niños nacen ciegos, enanos, mongoloides, obesos, homosexuales y otras fallas irreversibles porque son genéticas.

Desde la misma célula inicial los humanos arrastran fallas genéticas que en condiciones propicias los inducen a cometer aberraciones. Los violadores no tienen la culpa de esta falla genética como tampoco la tienen los esquizofrénicos ni los ciegos.

Investigar las causas de estas fallas ha llevado a los científicos a examinar el interior de las células para ver como se forman los caracteres hereditarios y han encontrado una serie de átomos que forman moléculas peculiares de cada especie. Allí hay una armazón de moléculas en forma de cadena que contiene todas las características hereditarias (Cromosomas).

A esta cadena celular se le conoce con el nombre de ADN (Ácido Desoxirribo Nucleico) que es la clave hereditaria que caracteriza a todo ser vivo. El conjunto de moléculas forman proteínas que se expanden replicando las características genéticas en cada célula nueva y en cada tejido celular de cada órgano del ser vivo.

La ciencia ha llegado a conocer los detalles de este proceso y ha probado que no solo puede corregir fallas sino también modificar las características hereditarias como talla, color de ojos, etc. combinando los componentes del ADN. Por ejemplo se puede modificar el ADN del arroz introduciendo elementos generadores de vitamina A con lo que se obtiene un tipo de arroz genéticamente modificado (Arroz Dorado) con alto contenido de esta vitamina con el fin de corregir deficiencias que causan ceguera.

A estos organismos genéticamente modificado (OGM) es a los que se llaman transgénicos. De este modo se han obtenido por ejemplo tabaco transgénico libre de nicotina y se puede lograr coca sin alcaloides malignos si el poder narco lo permite.

Pero estos logros son apenas los primeros pasos de la biotecnología o ingeniería genética y en el futuro se podrá corregir las fallas genéticas que ocasionan los males humanos. Habrá entonces humanos transgénicos con mayor perfección  pero será algo cotidiano tal como ha sucedido con la televisión satelital, computación e Internet que, en el siglo pasado nos parecía absurdo.

Mientras tanto, los científicos ya han avanzado bastante con plantas y animales. Se han modificado el ADN de algunas plantas para enriquecer sus bondades y para dotarlas de capacidad de defensa contra plagas y enfermedades, con lo cual se evita el uso de insecticidas químicos. Es cierto que hay compañías transnacionales de mucho poder económico que están utilizando la biotecnología con fines mercantiles creando un mercado de semillas transgénicas que son muy utilizadas por los agricultores americanos, argentinos y de otros países porque les permite ahorrar costos y obtener mayores ganancias. Así por ejemplo, el costo de producción de una hectárea de maíz (S/. 4500.00) se reduce en 20% con maíz amarillo transgénico y se obtiene una cosecha mayor. “Se gasta S/. 3,600.00/ha de maíz transgénico para obtener 12 mil Kg/ha.” (Ing R. Chao-ASPA).

Lo que hacen estas compañías es obtener semillas comerciales introduciendo en las células de maíz por ejemplo, el Bacyllus thuringiensis (Bt) que es una bacteria natural del suelo, tóxica para las plagas y entonces ya no hay necesidad de gastar en agroquímicos. Los maiceros argentinos están muy contentos porque sus ganancias han aumentado pero, la alarma viene de otras esferas por supuestos riesgos que, al lado de otros más peligrosos que no miran pero consumen, no son nada .

Estos riesgos tienen que ver con los residuos tóxicos que no hayan sido eliminados por la planta y podrían ser ingeridos por los humanos. También se asume que al florecer la planta transgénica el polen de sus órganos sexuales pueden cruzarse con las plantas nativas trasmitiendo sus propiedades y así, muchos otros reparos que no han sido comprobados ni descartados pero que preocupan.

Hace muchos años que los argentinos se alimentan con transgénicos directa e indirectamente via la producción pecuaria alimentada con soya y maíz transgénicos, como lo hacemos los peruanos que comemos pollo alimentados con millones de toneladas de maíz transgénico importado. No tenemos información de los daños pero impedir su consumo podría ser catastrófico para la economía argentina y también para el Perú si mañana se elimina consumo de pollo alimentado con maíz transgénico. A pesar de todo, los países con transgénicos tienen muchos campeones deportivos y la Organización Mundial de la Salud ni la FAO ni otros organismos oficiales de seguridad alimentaria tampoco lo prohíben, aunque hay países que han tomado medidas de precaución.

Es verdad que debemos proteger nuestra biodiversidad y evitar los peligros potenciales derivados del consumo de alimentos transgénicos pero para eso se nombra y paga a las autoridades gubernamentales que deben aplicar las medidas de control y protección. En China ya se cultiva transgénicos sin intervención de las empresas transnacionales y en la Unión Europea ha sido autorizada la siembra de papa transgénica para uso industrial

Por consiguiente, podemos decir que, el cuchillo siendo de tanta utilidad puede ser empleado tanto para el bien como para el mal. Pero no por eso vamos a decir el “Perú libre de Cuchillos” porque lo malo no es el cuchillo sino el mal uso. Entonces la protesta debe ser por el mal uso. Son muchos los beneficios de la energía atómica pero soltar la bomba sobre la indefensa población de Hiroshima fue malévolo. Lo mismo podemos decir de la biotecnología en la que podemos ponernos a la vanguardia internacional ganando ingentes divisas por nuestra inmensa riqueza genética. No obstante, son otros países los que se aprovechan de nuestra falta de iniciativa a tal punto que siendo los propietarios genéticos del maíz tenemos que comprar la semilla del extranjero.



Publicado por jacintoluque @ 11:16
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