La obesidad continúa incrementándose en el mundo, y constituye un problema de salud grave aún en las mismas naciones donde existen problemas graves de desnutrición.
En su "Informe Mundial", la OMS afirmó que 1.200 millones de personas en todo el mundo tienen problemas de sobrepeso y obesidad. Los estudios epidemiológicos muestran que el 55% de la población adulta, presenta sobrepeso y, el 22% es obesa.
Si bien sabemos que las causas de la obesidad son múltiples, constantemente los científicos del mundo se esfuerzan por encontrar "la causa" que explique estas cifras sorprendentes, y quizá de esta forma encontrar una cura definitiva y eficaz contra esta patología.
Sólo en el último mes se publicaron varios artículos que ilustran esta situación. Por ejemplo en el American Journal of Clinical Nutrition se publicó un estudio que relaciona la falta de sueño con un exceso de ingesta y menor gasto calórico, como factor responsable. Otro estudio realizado por investigadores de la Universidad de Carolina determinó que en los últimos 40 años se han agrandado las porciones de alimentos y la cantidad de comidas realizadas en el día pero no la densidad calórica de cada una de ellas; por lo tanto, las culpables serían las porciones y las colaciones. Por otro lado, investigadores de US Department of Agriculture (USDA) se enfocaron en la economía como causante de este flagelo y concluyeron que las opciones menos saludables no son siempre las más accesibles. Por último, una investigación realizada en nuestro país y publicado en Journal of Clinical Investigation, muestra una relación entre el estrés y la ingesta alimentos "chatarra". Otros se han enfocado en los alimentos por separado y han "acusado" a las papas fritas de ser responsables del aumento de peso; y también se las ha encontrado adictivas en otro trabajo publicado recientemente.
De todas formas, estos esfuerzos no logran identificar "al culpable".
Por lo tanto, deberemos seguir considerando a la obesidad como una enfermedad multifactorial, buscando estrategias generalizadas y consistentes que permitan -al menos- frenar el avance de esta enfermedad, antes que esta epidemia será incontrolable, la expectativa de vida sea menor y la calidad de vida esté muy deteriorada.