Viernes, 25 de julio de 2008

proceso y si hay terapeutas que están con un corazón abierto y amoroso… los conocimientos se pueden aprender”, asegura.

El pediatra y monitor de Sintergética, Ignacio Arteche cree que “los médicos tenemos una credibilidad distinta porque trabajamos con una medicina probada, nuestras palabras son tomadas con más peso. El médico tiene ventajas, tiene más preparación”. Aunque señala que “no hay nada de malo que la gente que no sea médico se meta en este tipo de cursos”.                                              

Patricia Zurita actualmente es monitora. Si bien no tiene la formación de médico, señala que se siente orgullosa de no serlo porque tiene otra perspectiva para tratar al paciente. “Yo tengo muchos estudios, quizás por un lado me alegro de no haber estudiado medicina, ya que entiendo lo difícil que es para ellos romper con el esquema científico. Sin embargo creo que es importante la fusión, porque por ejemplo, nosotros no podemos recetar un medicamento y tienen más conocimientos en ese ámbito”.

 

Los alumnos evalúan

Rosita Celedón, monitora de Sintergética comenta su percepción de los  seminarios. “Al principio es caótico, porque la gente no entiende nada. La teoría de la información no es fácil de entender y salir del paradigma de las técnicas y protocolos no es fácil. Después de los niveles te das cuenta que el programa está bien estructurado”.

Ignacio Arteche estudió medicina en la Universidad Austral en Valdivia y posteriormente hizo la beca en la Universidad de Chile, en la sede del San Borja Arriarán donde trabaja actualmente. Fue uno de los pocos médicos que decidió inscribirse en el primer curso de Sintergética y señala que su decisión la tomó tras leer el libro “Los Maestros Espirituales”, escrito por una colega. “Ella hablaba del sentido de la vida y eso me hizo clic para buscar una explicación más espiritual. También estaba un poco cansado de la posición de la gente, por el exceso de las demandas… yo ya no ejercía la medicina tranquilo. Cuando veía a los pacientes trataba ser cortante para no involucrarme con ellos. También les pedía muchos exámenes para evitar que me demandaran por negligencias. Con la Sintergética encontré el sentido a todo lo que anteriormente había estudiado”. Actualmente, este médico señala que ha cambiado radicalmente la relación que mantiene con sus pacientes, la cual se da en un nivel de mayor confianza y amor. 

Desde que comenzó esta capacitación ha realizado varios cambios en su forma de atender a los pacientes. “En lo práctico me preocupo de los colores en las salas. Por ejemplo en la terapia de suero trato de que haya un color amarillo. No se trata de dejar de hidratar a un niño que tenga diarrea, pero sí le puedo colocar un punto en la oreja basándome en los conceptos de la auriculomedicina”. Actualmente, Ignacio es monitor del equipo del hospital de Carabineros y San Borja Arriarán.

 

 


CAPITULO 3

 

¿Y después?

El Plan de Formación de Sintergética recién terminará en Santiago en 2007. Sin embargo, para este año no se realizará un nuevo primer nivel. ¿Las razones? Los docentes de Vía Vida están también formando a gente en otros países y no dan abasto para continuar formando gente en Chile. Para este año Argentina y España han sido los países elegidos para realizar el primer nivel.

El creador de esta propuesta, Jorge Carvajal, manifiesta sus intenciones de que Vía Vida se extienda a Estados Unidos y Europa en un próximo periodo, gracias a la participación de ciudadanos de ambos lugares en los seminarios realizados en Latinoamérica. “Nuestra pretensión es que el modelo sea más universal, para que la gente lo tome, lo enriquezca y lo proyecte. Este es un modelo de autogestión. No pretendemos hacer una escuela, sino que quienes participen lo difundan, porque todavía no tenemos a un grupo de docentes con la suficiente experiencia para responder la demanda que se está generando. Ya no basta con decir vamos a un nuevo país, sino que tenemos que ver si existe la capacidad suficiente para expandir el modelo. Una cosa es ser terapeuta y la otra cosa es dedicarse a la docencia”.

En el caso de Chile, la coordinadora de Sintergética del Ministerio de Salud, la doctora Adriana Fuenzalida, comenta que si bien no se ha hecho una última reunión entre los sintergéticos y el ministerio, en marzo será necesario evaluar de qué modo se continúa con la formación para el año 2008. De todos modos, se muestra optimista en que sea un grupo de chilenos los que lideren los futuros seminarios. “Yo sé que el grupo de Colombia tiene pensado que en una siguiente etapa sea un grupo chileno el que empiece a capacitar a gente en nuestro país, porque ellos no son capaces de formar a nuevos grupos en todo el planeta”.

Aunque la intención del ministerio es continuar sensibilizando a los profesionales de la salud para que participan de este programa, la doctora señala que “hay que recordar que desde que este plan se inició entre medio cambió el gobierno, y en sus inicios el ex subsecretario de Salud Antonio Infante se mantuvo al tanto de lo que estaba pasando. Ahora la formación ha seguido funcionando, pero dentro de los niveles intermedios, a pesar que la ministra (María Soledad Barría) ha tenido un par de contactos con el mundo de la Sintergética cuando en una ocasión vinieron los médicos colombianos y se reunieron con ella”.

Durante el seminario de primer nivel que comenzó en 2006, la ministra fue quien dio el discurso inaugural.

 

De pacientes privados a los consultorios públicos

Gran parte de la gente que hoy practica la Sintergética en Chile se dedica a atender pacientes en sus consultas privadas. Los valores por consulta van desde los 15 mil pesos, si se trata de terapeutas, hasta los 40 mil en el caso de los médicos.

A pesar que los propios sintergéticos consideran que su propuesta aún es de elite están aunando esfuerzos para que llegue a la mayor cantidad de pacientes de bajos recursos, situación que no tan sólo les permite adentrarse en lo que es la salud pública, sino que también les permite empezar un proceso de validación entre los grupos médicos tradicionales.

“Si uno entra al ámbito legal tiene que mostrar resultados. El ministerio de Salud dice que si queremos un proyecto mayor tenemos que plantearlo desde la validez social. Para eso tenemos que montar policlínicos y mostrar resultados, y desde ahí reducir el costo en consultas y medicamentos”, enfatiza Rosita Celedón.

Adriana Fuenzalida cree que la Sintergética puede ser vista como una medicina preventiva, debido a cómo mira la enfermedad. “En la forma cómo te vas dañando hace que tu puedas parar procesos antes que se transformen en una instalación de daño. Desde ese punto de vista se puede mirar como una medicina muy barata y eficaz”, comenta. Especial énfasis hace en los pacientes crónicos, que es donde cree que a esta terapia le va mejor. “Los médicos en Chile tienen mucho paciente cacho y son ellos, los que posteriormente les dicen que les cambió la vida o se dan cuenta que deben bajarles las dosis de medicamentos”.

Para mostrar sus efectos en la práctica, Fuenzalida cree en la necesidad de buscar evidencias que así lo demuestren, aunque asegura que ya se está trabajando en ello desde el año 2005. El caso más emblemático es el consultorio de atención primaria Los Castaños de la comuna de Florida, donde sus profesionales se encuentran realizando (periodo 2006-2007) un estudio con pacientes crónicos, que destacan por ser policonsultantes, polimedicados y descontentos con su modelo de vida. “Si la sintergética es capaz de escucharlos y hacer que comprendan su enfermedad de modo distinto, seguramente te vas a evitar muchas consultas en el año. Pero esa evidencia hay que construirla a través de estudios que señalen que estos enfermos dejan de consumir exámenes, fármacos y horas clínicas”, señala.

A pesar de que esta construcción de evidencia aún resulta un desafío, la funcionaria del Ministerio de Salud se mantiene optimista dado los espacios que tienen los consultorios en Chile para hacerlo. “La gente de atención primaria tiene más libertad de movimiento, porque si su alcalde o la comunidad está contenta lo van a poder hacer porque hay recursos”.

Sin embargo, descarta que esto pueda realizarse en el mundo de los especialistas. “Por ejemplo sacar a un oncólogo de sus pacientes programados (cuatro por hora) es complicado porque tienen lista de espera, y están sujetos a una programación anual. Los hospitales funcionan por estadísticas de pacientes atendidos”. Señala, que en el caso de los Servicios de Salud que han realizado estas experiencias se las han arreglado para ir compensando las pequeñas bajas de producción. “Si un servicio produce mil consultas diarias, si hay ocho o diez a un ritmo de a una por hora no te altera la estadística significativamente. Mientras la práctica de la Sintergética no se masifique no es relevante y cuando se masifique hay que tener creadas las evidencias para tener asignados recursos, del mismo modo como el sistema de salud permite que una consulta de siquiatra sea de una hora y no de 15 minutos como en las otras especialidades”, enfatiza.

A pesar de estos indicios, la doctora Fuenzalida cree que el volumen de atención en Sintergética continuará siendo marginal por mucho tiempo, a pesar que la cultura ha ido permitiendo que estas prácticas sean más valoradas por los usuarios y prestadores.

 

Las medicinas no convencionales en Chile

En el año 2004, el Ministerio de Salud (Minsal) por primera vez demostró su interés por regular las medicinas complementarias. Para ello, aprobó un reglamento para el ejercicio de las prácticas médicas alternativas como profesionales auxiliares de la salud, y determinó las condiciones que debían tener los establecimientos y equipamientos para su utilización.

El organismo estatal procedió a crear cinco comisiones que legislarían la Acupuntura, Quiropraxia, Homeopatía, Naturopatía y Terapia floral, por ser las utilizadas por los chilenos. Cada equipo de trabajo fue conformado por representantes del ministerio y terapeutas.

Luego de intensos debates y reuniones entre los integrantes de estas comisiones, más de 400 terapeutas (de un universo de 10 mil en Chile) se reunieron por primera vez en noviembre de 2005, en el Seminario de Medicinas Alternativas/Complementarias, organizado por el Ministerio de Salud. Allí, se sometió a consideración de los interesados, los borradores de los Decretos que otorgan reconocimiento a estas prácticas y se acordó someter a consulta ciudadana –a través del sitio web del ministerio– el contenido de éstos para que las comisiones recibieran observaciones, por un plazo de 60 días.

Durante este seminario, el entonces ministro de Salud, Pedro García, explicó a los asistentes las razones de su organismo por regular el uso de estas terapias: “Existe mucha gente en Chile que recurre a la medicina alternativa. Por eso hay que generar espacios y conocimientos porque hay ignorancia, y la ignorancia produce temores. Lo que no puede ocurrir, es no saber quienes son, cuántos son, donde están y ver qué es lo que hacen. Es importante que las personas que ofrezcan estos servicios sean conocidas y tengan un grado de legitimidad”.

Al finalizar, el ministro aseguró que la regulación era una oportunidad para demostrar la seriedad del trabajo realizado por los terapeutas y enfatizó en la relevancia de tener instancias de trabajo conjunto entre estos dos mundos.

A pesar de las aparentes buenas intenciones del Minsal, este intento por regular las medicinas no convencionales causó reticencia por parte de los terapeutas. Incluso durante esa misma reunión, todos los asistentes recibieron de forma gratuita, el periódico “El Guardián de la Salud”, que en una edición especial incluyó diversas columnas de opinión, que sostenían que detrás de las regulaciones se ocultaba un complot internacional efectuado por grandes compañías farmacéuticas.                                                                                    Tras un año de negociaciones, el Ministerio de Salud publicó en su página web una carta de respuesta a la consulta pública realizada a inicios del año 2006. En ella se señala que el Decreto que da reconocimiento a la Quiropraxia se postergó para una fecha próxima, puesto que no se reunieron todos los antecedentes necesarios para definir con claridad el perfil de este tipo de profesionales. Si bien, la Terapia Floral fue aprobada, un grupo de terapeutas pidió la revisión de su Decreto, ya que consideraron divergencias referidas al significado no médico de la terapia, a la inofensividad de las esencias, y al excesivo tiempo de la capacitación exigida por el Ministerio de Educación, consistente en 1.600 horas (equivalente a una formación de ocho horas diarias, cinco días a la semana, durante 10 meses), que esta entidad reconoce como el mínimo para acceder al nivel técnico superior, conforme a la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza.

A pesar de estos puntos pendientes, la carta concluye señalando, “este es un proceso que recién se inicia y que gradualmente irá ajustándose a la realidad nacional y a los avances alcanzados en estas materias a nivel internacional, permitiendo en un futuro no lejano que estas prácticas sean reconocidas e integradas al sistema de salud, entendiendo la salud en un marco amplio tal como lo define la Organización Mundial de la Salud: completo bienestar físico, mental y social de las personas”.                                                        El director del servicio de Salud Central, Jorge Lastra, defiende la postura que el ministerio regule este tipo de terapias, aunque sabe que es necesario un largo camino para llegar a consensos. “El ministerio tiene una responsabilidad sobre la salud en general, por lo que es su responsabilidad generar ordenamientos que le permitan a la población discriminar. Si tú tienes la certificación de cierta autoridad constituirá un valor para el que quiera acceder a estos tratamientos alternativos. Hoy sabemos que la Acupuntura en el tratamiento del dolor es muy valiosa o la Terapia Floral es excelente para lograr ciertos equilibrios emocionales, siendo menos nocivas que algunos medicamentos”.

Por el lado de la Sintergética, Adriana Fuenzalida, desconoce si efectivamente se procederá a regularla, pero sabe que sus practicantes –en la mayoría de los casos- ya han estudiado otras terapias, por lo que se instalan usando otros apelativos como el de terapeuta floral.

 

Tendencia mundial

La necesidad de fiscalizar las medicinas alternativas y complementarias en Chile corresponde a una de las recomendaciones que ha efectuado la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 2002, cuya estrategia ha sido alentar a los gobiernos a reconocer la contribución que hacen determinadas medicinas alternativas, así como a integrarlas en los sistemas de salud, desarrollando e implementando políticas y programas nacionales al respecto. Para concretar esta estrategia, la OMS ofrece asesoramiento a las autoridades gubernamentales sobre la preparación de información de acceso fácil, así como sobre la labor que se puede realizar con los medios de comunicación para sensibilizar y educar a la población.                                                                                                                             Según, Jacques E. Girard, consultor Internacional en Desarrollo de Sistemas y Servicios de Salud de la OMS, en su ponencia realizada en el Seminario de Medicinas Alternativas/ Complementarias, la población mundial que las utiliza dentro de la atención primaria es altísima, sobre todo en países del Tercer Mundo, como Etiopía en que su uso llega al  90%, en India llega al 70% y Uganda no se queda atrás con un 60%.

Su utilización se basa en que es considerada la medicina tradicional, se hace por tradición cultural o porque no existen otras opciones de acceso a la salud.

Sin embargo, en países desarrollados esta cifra no es menor. Hay estudios que avalan que su población ha señalado haberlas utilizado al menos una vez. En Alemania por ejemplo registra un 90%, Canadá 70%, y Estados Unidos un 42%. Estas cifras señalan que de ninguna manera se trata de un fenómeno marginal, sino más bien de un hecho vigente y en desarrollo, ya sea por el aumento del número de usuarios o por el aumento de su mercado. Tal es el caso de la medicina con base de hierbas (utilizada en Medicina China, Ayurvédica, Terapia Floral, etcétera.) que sólo en el año 2000 ya era de 60.000 millones de dólares.

En una encuesta realizada por la OMS en 142 países, 99 de ellos respondieron que la mayoría de esos productos podía adquirirse sin prescripción. En 39 países, los remedios tradicionales se utilizan para la automedicación, siendo comprados por amigos, conocidos o por el propio paciente. Esas tendencias plantean dudas acerca de la calidad de los productos utilizados, su idoneidad terapéutica y la falta de seguimiento médico.

Además de las preocupaciones relativas a la seguridad y la calidad, el uso de la medicina alternativa plantea interrogantes acerca de la protección de la biodiversidad, por la posible sobreexplotación de las materias primas para la obtención de medicamentos herbarios y otros productos, y por la protección de los conocimientos tradicionales de las comunidades.                                                                                                                        Ante estos escenarios, la OMS ve con preocupación la falta de regulación en el mundo, ya que solamente 25 de los 191 Estados miembros de esta organización cuenta con una política nacional para la medicina alternativa, y sólo en 70 de ellos se reglamentan los medicamentos herbarios.                                                                                                        Jaques E. Girard dijo estar seguro que la medicina no convencional contribuirá a la atención de la salud de las personas en el siglo XXI, pero señala que aún existen muchos desafíos pendientes para la seguridad y efectividad de su uso. Por último, recalcó que la estrategia de su organismo será enfrentar estas brechas y desafíos, pero sabe que les queda un largo camino por delante.

 

Las universidades

En 1998 el 64% de las escuelas de medicina de universidades de Estados Unidos y Europa, impartían cursos de técnicas de medicina integrativa en diferentes formatos, los cuales son parte del currículum de los estudiantes de pregrado y postgrado.

Como un paso en la comprensión de las terapias alternativas, en Estados Unidos se formó al año siguiente el Consejo Nacional de Medicina Integrativa, como una alianza estratégica de negocios, médicos, instituciones académicas, agencias sin fines de lucro y consumidores, con el objetivo de ayudar a dirigir la evolución del movimiento de esta medicina. Participaron en su inicio las Universidades de Duke, Stanford, Arizona y Minnesota

Las universidades chilenas, en tanto, no se han quedado atrás, aunque claramente dentro de sus mallas curriculares los cursos en este ámbito aún son marginales y se ofrecen sólo como ramos electivos, por lo general en el último año de las carreras. Acupuntura, Homeopatía, Medicina Tradicional China e incluso medicina Mapuche es lo que están enseñando las universidad de Chile, de Santiago, Andrés Bello y Mayor, por nombrar algunas.

No obstante, algunos académicos ya están haciendo patente la necesidad de un cambio en la formación de estos futuros profesionales de la salud, con el objetivo que realicen una medicina más cercana al paciente, lo que no necesariamente se traduce en una formación basada en terapias alternativas, pero que sí abarquen sus filosofías basadas en el concepto de humanización.

La Universidad Católica realiza un diplomado en Humanización y Salud abierto a todos los profesionales de este campo. Su directora, la doctora María Rosa Walker, cree que el nivel técnico de los centros de estudios en Chile está muy desarrollado, incluso al mismo nivel de los mejores hospitales norteamericanos. Sin embargo, señala que se ha quedado atrás en el cuidado integral del paciente, sobre todo en los aspectos sicológicos. “Nuestro diplomado intenta revisar a un nivel académico las causas de la deshumanización y dar las respuestas de una medicina integral, que se puede tratar hoy día en todos los niveles, como la salud, arquitectura sanitaria, la formación de los profesionales, hasta llegar al cuidado del paciente, porque ahí desemboca la mayor humanización o deshumanización. Hoy estamos con un modelo de salud fuertemente influido por la administración, por la parte económica, que limita a los profesionales, tanto en el tiempo que tienen para estar con los pacientes, como en la forma que les enseñan a comunicarse.

Este programa se basó en una iniciativa conjunta realizada por esta casa de estudios y el Ministerio de Salud para ayudar a los pacientes crónicos de los hospitales públicos del país. Para llevarlo a cabo, los docentes intentan cambiar el patrón de relación entre los profesionales y enfermos, a través de cambios de los significados de muerte, humanización de la cultura y salud. En este último punto, el Padre Pietro Magliozzi, profesor de este curso, señala que se combina con el tema de la medicina alternativa, porque analizan el tema de la salud biológica, que consiste no sólo en preocuparse de un organismo, de una estructura biológica, sino en un actuar sobre la salud biográfica, de toda la persona, de toda su historia, de su espiritualidad.

A pesar que esta propuesta puede percibirse como difícil de aplicar en los hospitales, dado el poco tiempo que tiene el personal para atender a los pacientes, ambos docentes señalan que la intención no es recargar al profesional, sino darles las herramientas para que haga una práctica más sana, de modo que aprovechando el poco tiempo y los pocos recursos, cambie la forma de comunicarse con el paciente, con la utilización de ciertas palabras, que pueden entablar una relación distinta.                                               “En el hospital son estadías cortas, pero en el consultorio está la posibilidad de ver muchas veces a un paciente, entonces ahí uno puede ir acompañándolo. Nosotros apuntamos al acompañamiento del enfermo, donde no exista tanto el experto”, señala María Rosa Walker.

Sin embargo, los dos señalan su reticencia a hablar sobre medicinas alternativas en el diplomado, a pesar que el sacerdote tiene un doctorado en Homeopatía. “Si bien, yo he utilizado la medicina ayurvédica y terapia energética, a pesar que me parecen muy buenas me da susto que la gente se las tome como religiones. La gente le pide que sea la guía de su vida, sea lo que le de la felicidad. Cuando lo conviertes en religión se vuelve peligroso”, sentencia, Walker.

El padre Magliozzi señala que hay que tener cuidado con la antropología, porque hay algunas terapias que dicen “que mientras más cosas utilices en los chacras, las runas, piedras mejor estarás, permitiendo que el usuario se centre en si mismo como un consumidor”.

 

 

La atracción de lo alternativo                                                        

El sacerdote está consciente que la medicina actual trabaja con el concepto de enfermedad pero muy poco con el concepto de la persona enferma. “Cuando se habla de la persona, como sujeto individual, como historia, la medicina dice no me pertenece”.

Este límite de la medicina, para Felipe Duque, docente de Vía Vida, hace que estas propuestas como la Sintergética abran un nuevo horizonte para que el hombre se haga cargo de su propio destino.

Una investigación realizada en 1993 en Estados Unidos mostró que las razones del uso de medicinas alternativas en ese país estaban ligadas a las creencias de los usuarios en los valores de orientación holística de salud. En este sentido, se relacionó su uso a un grupo cultural comprometido con el medioambiente, feminismo, y con interés en psicología de desarrollo personal y espiritualidad. Asimismo, los encuestados señalaron que no se subscribían a una sola terapia, utilizando en muchos casos tres o cuatro a la vez. Se desconoció la razón de este comportamiento, pero se le atribuyó a la curiosidad y en el énfasis al autodiagnóstico y auto cuidado.

 

Cambio de paradigma

El padre Magliozzi está convencido de que la medicina se encuentra en un cambio paradigmático: “todos los sociólogos y antropólogos de la medicina, lo dicen”. Para ejemplificarlo, comenta que su decisión de venir a Chile estuvo marcada por la apertura al discurso de integralidad del hombre que existe en el país, y que aunque parezca extraño, señaló que es más fuerte que en Europa. “Decidí venir a la Universidad Católica, porque era el mejor lugar para la investigación de este tipo y así lo comprobé entre los docentes y estudiantes del programa de humanización. En Italia no se puede entrar en ningún lugar de medicina a hablar de humanización. Allá recibí una formación completamente organicista. No aceptan que entre en vigencia otro paradigma”.

Asegura que ese cambio puede venir por los pacientes y el sistema de salud. En el caso de los enfermos, “se está dando porque los pacientes no están satisfechos con el tipo de medicina, sobre todo en el caso de las enfermedades terminales, cuyos tratamientos son  dolorosos, costosos y no ofrecen soluciones claras. Las familias quedan en la ruina”, asegura.

Por parte del sistema de salud cree que van a existir cambios, porque la medicina occidental tiene un costo elevado exponencialmente e incluso comenta que algunos años su costo podría ser más alto que el producto interno bruto. “Por eso yo creo que el Ministerio de Salud está interesado en intervenir en estas otras alternativas que son más baratas”.

Ante este escenario, Walker comenta, “hay personas que están haciendo pequeñas-grandes innovaciones. En enfermería han iniciado un programa de formación basado en la visión integral del paciente, pero falta una red que permita que trabajemos todos juntos a nivel práctico”.

Adriana Fuenzalida, en tanto, comenta la experiencia que se ha vivido en el hospital Barros Luco, cuando se elaboró un programa destinado a trabajar en la salud de sus propios trabajadores: “El Servicio de Salud hizo una encuesta en el ámbito de los directivos y se encontró con una un gran número de profesionales que hacia reiki. En base a este resultado, se les pidió que cada uno aportara una hora a la semana para la salud de los funcionarios”.

Enfatiza que cada vez que estas medicinas se realizan en un establecimiento aparecen los facilitadores y detractores, pero por parte de estos últimos sucede algo curioso, porque finalmente son ellos mismos los que mandan pacientes a tratarse en estas terapias. “En el instituto del cáncer había un tecnólogo médico que trabajaba en quimioterapia y sabia Acupuntura. Pidió permiso para tratar las reacciones de vómitos con agujas, el director le dijo que le demostrara que servía a pesar de su rechazo a estas prácticas. Los resultados fueron muy buenos, porque empezó a tener mas demanda de pacientes, que llegaban recomendados precisamente por médicos reticentes”. 

En este mismo hospital, Jorge Lastra relata la experiencia de un programa de acercamiento a los pueblos indígenas del país. “En Santiago hay dos rucas donde hay gente trabajando y sanando con medicina mapuche, las cuales están ubicadas en pleno Barros Luco y en la comuna de la Pintana”. Asimismo, comenta lo realizado por el Hospital San Borja Arriarán donde ha existido la apertura para incorporar el uso de terapias alternativas en el tratamiento a pacientes y funcionarios. Terapia Floral, Reiki, Acupuntura, Yoga y Pilates han sido algunos ejemplos. “El uso de estas técnicas aparece en la medida que existe una autoridad facilitadora que permite que sus subordinados tengan la libertad y la motivación para acercarse a este tipo de realidades”, asegura.

Otros hospitales han seguido el mismo ejemplo. En el hospital San José fue creada la unidad de Salud Integral donde los pacientes pueden recibir Reiki, Terapia Floral, y Sintergética. La doctora Doménica Marasca, encargada de este programa, asegura que los especialistas mandan a sus pacientes a las interconsultas y los pacientes están agradecidos de acceder a estas ofertas. Comenta que si bien algunos médicos no muestran interés, tampoco ponen obstáculos.

Adriana Fuenzalida apunta que la relevancia de que la Sintergética esté avalada por el Ministerio de Salud en Chile radica en que, “cada vez más el se está instalando el tema de las medicinas complementarias, validándose lo que se hace en muchos hospitales y consultorios del país, en los cuales no sólo se hace Sintergética sino que también se está haciendo otras propuestas de este tipo”.  En este sentido, “el ministerio ha ido de la mano en el tiempo con los propios equipos de salud, que han empezado a apoyar estas medicinas por una cierta evolución de la mirada de los usuarios y de los profesionales de la salud, que han entendido que la gente necesita satisfacer otras necesidades”.                      

Al parecer, de a poco los líderes de la medicina alopática están cediendo sus espacios en el territorio de la salud al entender que este concepto no sólo pertenece a los médicos. “Los temas de la salud hoy sólo pertenecen a los doctores, que ganan mucha plata porque tienen un tremendo poder en sus manos al administrar los riesgos de salud. Pero yo creo que el mundo camina hacia la democracia. Estamos en el medio. Transferir poder significa también perder poder, hacerse menos poderoso en la demostración del conocimiento. Y en la medida que se produzca la transferencia, lo que va a ocurrir es que nadie te pueda negar el acceso para ir a un pabellón quirúrgico o donde una machi. Yo creo que la salud es un tema de la gente, no de los profesionales”, opina Jorge Lastra.

Al parecer, entonces, los sintergéticos están derribando un paradigma al permitir que entre sus filas se encuentre gente de todas las tendencias. “Estamos convencidos que la sanación no es patrimonio de los médicos. A veces ser médicos les hace pensar que disponen de toda la información, pero para otras es una cárcel porque nos limita muchísimo”, asegura Claudio Méndez.

Ante este escenario, Méndez hace una comparación entre la realidad de los países desarrollados y los en vía de desarrollo como Chile. “Los primeros ya están con todo un criterio de manejo de la medicina clásica y trabajan con grandes tecnologías, mientras que nosotros no tenemos la posibilidad de acceder a estos niveles. El desarrollo de la Sintergética en Latinoamérica todavía es una medicina muy de elite, es una medicina particular y por eso nos parece tan interesante lo que sucede acá en Chile, porque ya está saliendo de los consultorios para insertarse en los hospitales públicos”.   
Publicado por jacintoluque @ 17:58
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