Viernes, 31 de octubre de 2008

Hace unos días, un niño de alrededor de 10 años entró en una heladería y se sentó en  una mesa. La camarera puso un vaso de agua en frente a él. 

-¿Cuánto cuesta un cucurucho de helado de chocolate?-, preguntó el niño. –

Dos soles cincuenta-,  respondió la camarera. El niño sacó una mano de su bolsillo y examinó una cantidad de monedas... 

-¿Cuanto cuesta un helado de chocolate en vasito?-, volvió a preguntar. Algunas  personas estaban esperando ser atendidas y la camarera ya estaba un poco  impaciente. 

-¡Dos soles!-, le contestó bruscamente. 

El niño volvió a contar las monedas...

- Entonces quiero el helado en vasito-, dijo el niño. La camarera le trajo el helado, puso el ticket en la mesa y fue a atender otras mesas, refunfuñando por el tiempo que le había hecho perder el niño.  

Éste terminó el helado, pagó en la caja y se fue. Poco después la camarera llegó a la mesa que el niño había ocupado, para limpiarla, y entonces le costó tragar saliva con lo que vio. Allí, puestos  ordenadamente junto al  plato vacío, había cincuenta centavos... su  propina. 

Jamás juzgues a alguien antes de tiempo.


Publicado por jacintoluque @ 8:17
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