Lunes, 08 de febrero de 2010
Conoce lo que ve el alma en el “otro mundo”

CIENTÍFICOS EUROPEOS PUBLICAN INVESTIGACIÓN SOBRE LO QUE LE SUCEDERA LUEGO DE QUE EXPIRE
La muerte no es como muchos se la imaginan. Todos nosotros a la hora de la muerte tendremos que ver y vivir mucho para lo que no estamos preparados. Para muchos la muerte es algo parecido a un sueño sin sueños. Uno cierra los ojos, se duerme y no hay nada más — la oscuridad. Solo que el sueño se termina a la mañana, en cambio la muerte es para siempre.
A muchos les espanta lo desconocido: “¿Qué pasará conmigo?”. Así tratamos de no pensar en la muerte. Pero en el fondo sentimos una vaga ansiedad y una confusa inquietud ante lo inevitable. No depende de nosotros. Llegará el tiempo -moriremos y eso es todo. Mientras, todavía tenemos tiempo hay que tomar de la vida todo lo que pueda ofrecer: comer, beber, amar y no permitirse pensamientos sobre la muerte. TESTIMONIO DE GENTE QUE TUVO “MUERTE CLINICA” De la comparación de numerosos relatos de la gente que pasó la muerte clínica se dibuja el cuadro siguiente de lo que ve el alma cuando se separa del cuerpo: cuando en el proceso de la muerte el hombre llega al predeterminado final de sus fuerzas, él escucha que el médico lo declara muerto. Luego, él ve a su “doble” -el cuerpo inanimado que yace allí abajo- y cómo los médicos y las enfermeras tratan de volverlo a la vida. Estas imágenes producen en el hombre un fuerte golpe, ya que por primera vez en su vida él se ve desde afuera. Al mismo tiempo, él descubre que todas sus facultades de ver, oír, pensar, sentir, etc., continúan funcionando normalmente, pero esta vez, independientemente de la envoltura externa. Encontrándose flotando en el aire, algo más arriba de la gente que está en el cuarto, el hombre trata por instinto de comunicarse: decir algo, tocar a alguien. Pero, pasmado, se da cuenta que está separado de todos: su voz no la oye nadie, su tacto nadie lo percibe. Con todo, lo sorprenden los sentimientos de alivio, paz y hasta alegría. No está más esa parte de su “yo” que sufría, que exigía algo, que se quejaba de algo. Percibiendo este alivio, el alma del hombre, habitualmente no quiere volver a su cuerpo. En la mayoría de los casos de la muerte temporal, bien documentados, después de algunos momentos de observar lo que pasa, el alma vuelve a su cuerpo y así los conocimientos sobre el otro mundo se interrumpen. Gracias al progreso de la medicina, la reanimación de los muertos es una práctica habitual en muchos hospitales actuales. Los relatos contemporáneos registrados por los médicos-reanimadores, al contrario, describen las imágenes del “cercano cosmos”- las primeras impresiones del alma apenas salida del cuerpo. Ellas son interesantes ya que complementan a las primeras y nos permiten entender más plenamente lo que nos espera a cada uno de nosotros. 1. LA VISION DEL DOBLE Al morir, el hombre no inmediatamente se percata del hecho. Y solo después de ver a su doble yaciendo inanimado allá abajo y cuando se convence que no puede comunicarse, se da cuenta que su alma salió del cuerpo. A veces, en caso de un accidente, cuando la separación con el cuerpo es instantánea e inesperada, el alma no reconoce su cuerpo y piensa que ve a otra persona, parecida. La visión del doble y la imposibilidad de comunicarse crean un fuerte golpe en el alma, ella no está segura de si es realidad o es sueño. 2. CONCIENCIA ININTERRUMPIDA. Todos los que pasaron la muerte temporal atestiguan que conservaron plenamente su “yo” junto con las capacidades intelectuales, sensitivas y volitivas. Más todavía, notaron que la vista y el oído se agudizan, el pensamiento es más nítido y extraordinariamente enérgico, y la memoria se aclara. Personas que perdieron algunas de sus facultades, a causa de la enfermedad o de la edad, sienten que las recuperaron. El hombre comprende que puede ver, oír, pensar, etc., sin órganos corporales. Es notable que un ciego de nacimiento, al salir de su cuerpo, vio todo lo que hacían los médicos y las enfermeras con su cuerpo y luego contó con todo detalle lo que pasaba en el hospital. Al volver a su cuerpo volvió a ser ciego. 3. ALIVIO. Habitualmente la muerte está precedida por la enfermedad y los sufrimientos. Al salir del cuerpo, el alma se alegra de no sentir más el dolor, la presión, la asfixia, en cambio percibir que el pensamiento trabaja claramente y los sentidos están apaciguados. El hombre se identifica con su alma, su cuerpo le parece como algo secundario y ya innecesario, así como todo lo material. “Yo salgo y mi cuerpo es una funda vacía”, explicaba un hombre que pasó la muerte temporal. Él miraba la operación de su corazón, en curso, como un “observador ajeno.” Los intentos de reanimar a su cuerpo no le interesaban en absoluto. Aparentemente, él mentalmente se despidió de la vida terrenal y estaba listo para comenzar una nueva vida. Sin embargo, le quedaba el amor a sus parientes y la preocupación por sus hijos. Hay que hacer notar que no se producen cambios importantes en el carácter del individuo. El hombre queda como estaba. 4. EL TÚNEL Y LA LUZ. Después de ver a su cuerpo y lo que lo rodea, algunos pasan a otro mundo puramente espiritual. Hay casos que obviando o no notando la primera fase, llegan directamente a la segunda. El pasaje al mundo espiritual, algunos lo describen como viaje por un espacio oscuro que recuerda a un túnel. Al final de ese túnel llegan a una lugar de luz supraterrenal. He aquí una descripción de este estado: “Escuché que los médicos me declararon muerto, mientras yo estaba como si nadara en un espacio oscuro. No tengo palabras para describir ese estado. Alrededor estaba completamente oscuro, y solo en la lejanía se veía luz. Esta era muy intensa, a pesar de que al principio parecía pequeña. A medida que me acercaba a ella, aumentaba. Me dirigía rápidamente hacia ella y sentía que irradiaba bondad. Siendo cristiano recordé las palabras de Cristo: “Yo soy la luz del mundo”. Y pensé: “Si esto es la muerte, sé quién me espera allí. Desde el momento en que la Luz comenzó a hablar me sentí muy bien; me sentía fuera de peligro, y que Ella me amaba. El amor que irradiaba la Luz era inimaginable e indescriptible”. 6. NUEVO MUNDO. Algunas diferencias en las descripciones de lo vivido durante la muerte se explican por el hecho de que aquel otro mundo no se parece al nuestro, donde nacimos y en el cual se formaron todos nuestros conceptos. En aquel mundo, el espacio, el tiempo, y los objetos tienen un contenido completamente diferente a aquellos a los cuales están acostumbrados nuestros órganos de percepción. Así, por ejemplo, dejan de sentir allí la distancia tan habitual para nosotros. Algunos afirmaron que podían sin esfuerzo, solo con pensarlo, trasladarse de un lugar a otro, independientemente de la distancia que los separaba. Él no sintió en absoluto el paso del tiempo. “Podrían haber sido unos minutos o varios miles de años, que no hay diferencia” (2, pág. 101; 5, pág. 15). Otros de los que pasaron la muerte temporal aparentemente han llegado a mundos más alejados de nuestro mundo material. Ellos vieron la naturaleza de “aquel lado” y la describieron en términos de prados y colinas herbosas de un color verde tan vivo que no existe en la tierra, campos iluminados con luz dorada. Hay descripciones de flores, árboles, pájaros, animales, cantos, música, prados, jardines de inigualada belleza, ciudades... Pero ellos no encuentran las necesarias palabras para transmitir todas sus impresiones de manera que ellas sean comprendidas. 7. EL ASPECTO DEL ALMA. Cuando el alma deja el cuerpo, ella no se reconoce inmediatamente a sí misma. Así, desaparecen los signos de la edad: los niños se ven adultos, los ancianos jóvenes (3, pág. 75-76). Los miembros del cuerpo, por ejemplo manos o piernas, perdidos por tal o cual causa, aparecen nuevamente, y hasta los ciegos comienzan a ver. 8. ENCUENTROS. Algunos cuentan los encuentros con sus parientes o conocidos ya muertos. Estos encuentros, a veces, se producían en las condiciones terrenales y a veces en el entorno del otro mundo. Así, por ejemplo, una mujer que pasó la muerte temporal, oyó al médico decir a sus parientes que estaba muriendo. Habiendo salido del cuerpo y elevándose, vio a sus parientes y amigos ya muertos. Los reconoció, y ellos estaban contentos de encontrarla. Otra mujer vio a sus parientes que la saludaban y le daban la mano. Estaban vestidos de blanco, se alegraban y parecían felices... “y de repente me dieron la espalda y comenzaron a alejarse; mi abuela me miró, sobre el hombro, y me dijo: te veremos más tarde, no esta vez. Ella murió a los 96 años y aquí lucía, digamos, como de 40 – 45, sana y feliz” (1, Pág. 55). El alma en el otro mundo si encuentra a alguien, es principalmente a los que le fueron cercanos. Allí, algo familiar atrae las almas una hacia la otra. 9. EL LENGUAJE DEL ALMA. En el mundo espiritual las conversaciones transcurren no en la lengua conocida del hombre ni en ninguna lengua humana, sino aparentemente por medio del pensamiento. Por eso, cuando los hombres vuelven a la vida, les es difícil transmitir exactamente las palabras que usó la Luz, el Angel o algún otro con quien se encontró (1, pág. 60). Por consiguiente, si en el otro mundo los pensamientos “se oyen,” debemos aprender aquí a pensar siempre lo bueno y lo recto para no pasar vergüenza luego allí, de aquello que hemos pensado involuntariamente. 10. LA FRONTERA. Algunos hombres que se encontraron en el otro mundo relatan que vieron algo que recuerda a una frontera. Unos la describen como un cerco o una reja al final del campo; otros como orilla de lago o mar; otros todavía como una tranquera o puerta, un torrente o una nube. La diferencia de la descripción también es consecuencia de la percepción subjetiva de cada individuo. Por eso es imposible definir con exactitud qué es la frontera. Lo importante, sin embargo, es que todos la entienden como una valla, que si se la traspasa, no hay vuelta al mundo anterior. Después de ella comienza el viaje a la eternidad (1, pág. 73-77; 51). 11. EL RETORNO A veces al recién muerto se le da posibilidad de elección: quedarse allí o volver a la vida terrenal. La voz de la luz puede preguntar: “¿Estás listo?”. Así el soldado malherido en la batalla vio su cuerpo mutilado y escuchó la voz. El pensó que con él hablaba Jesucristo. Se le dio la posibilidad de volver al mundo terrenal, donde él sería un inválido o quedarse en el otro mundo. El soldado prefirió volver. Muchos están atraídos por el deseo de terminar alguna misión en la tierra. Al volver ellos afirman que Dios les permitió volver y vivir porque la obra de su vida no estaba terminada. 12.- LA VUELTA CON SACUDON La vuelta al cuerpo a veces se produce en un momento, a veces coincide con la aplicación del “shock” eléctrico o de otros métodos de reanimación. Todas las percepciones desaparecen y el hombre se siente de repente nuevamente en la cama. Algunos sienten que entran al cuerpo con un empujón. Primero, se encuentran incómodos y con frío. A veces antes de la vuelta al cuerpo hay un corto desmayo. Los médicos-reanimadores y otros observadores notan que en el momento de la vuelta a la vida el hombre a menudo estornuda. 12. NUEVA RELACION CON LA VIDA. Habitualmente los hombres que estuvieron “allí” sufren un gran cambio. Según la afirmación de muchos de ellos, tratan de vivir mejor. Muchos comienzan a creer en Dios más firmemente, cambian su manera de vivir, se hacen más serios y profundos. Algunos hasta cambiaron su profesión y comenzaron a trabajar en hospitales y geriátricos, para ayudar a los necesitados. Todos los relatos de los hombres que pasaron la muerte temporal, hablan de fenómenos completamente nuevos para la ciencia, pero no para el cristianismo. Como ven, algunos pudieron regresar y contarlo, pero todo esto nos pasará cuando nos toque cerrar los ojos. ¿Y cómo saber si iremos al cielo o al infierno?...
Publicado por jacintoluque @ 10:16
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