Martes, 16 de febrero de 2010
L.N. Lorena Berenice Ordoñez Méndez

Los prebióticos y probióticos se encuentran dentro de la gama de los productos funcionales, es decir, que por concepto ofrecen efectos beneficiosos para la salud. Desde hace algún tiempo este tipo de productos han tomado cada día mayor fuerza dentro la industria alimentaria y, hoy en día, son altamente valorados por los consumidores. Esto es especialmente notable en el caso de los alimentos prebióticos y probióticos los cuáles tienen como principal característica el favorecer la salud del tracto gastrointestinal.

¿Qué son los prebióticos?

Básicamente son ingredientes no digeribles de la dieta que estimulan de forma selectiva el crecimiento y/o actividad de algunos tipos de bacterias colonicas que favorecen la salud del hospedero. Están  compuestas por el citoesqueleto vegetal formado de macromoléculas no digeribles, los oligosacáridos  y la fibra dietética (inulina) son las más destacables. Dichas sustancias son osmóticamente activas por lo que pueden ser parcialmente fermentadas por las bacterias del colon y, a través de un proceso metabólico, forman ácidos grasos de cadena corta (AGCC)  tales como el butirato, acetato y propionato,  estos ácidos grasos fácilmente absorbibles son los que suministran la mayor parte de la energía necesaria para las células de la mucosa del colon, es decir, las nutren estimulando su crecimiento y diferenciación. Además también estimulan la inmunidad para prevenir la colonización de bacterias patógenas y la formación de células tumorales.

¿Y qué es un probiótico?

Los  probióticos son microorganismos vivos que, al ser administrados en cantidades adecuadas, ejercen una acción benéfica sobre el huésped, es decir, dichas bacterias afectan en forma beneficiosa el desarrollo de la flora intestinal y estimulan las funciones protectoras del sistema digestivo. Sin embargo, para que ciertos microorganismos sean considerados como probióticos, deben cumplir ciertas características tales como el ser capaces de atravesar la barrera gástrica para poder multiplicarse y colonizar el intestino, formar parte de la flora intestinal normal, tener un tiempo corto de reproducción, ser capaces de producir compuestos antimicrobianos y ser estables durante el proceso de producción, comercialización y distribución para que puedan llegar vivos a su destino. El efecto protector de las bacterias probióticas se lleva a cabo mediante el antagonismo que impide la multiplicación de microorganismo  patógenos y la producción de toxinas a través de una competencia por los nutrientes o por los sitios de adhesión, también a través de la inmuno-modulación protegen el huésped de las infecciones, induciendo un aumento en la producción de inmunoglobulinas y activando la respuesta inmunológica.

¿Cuál es la diferencia entre un prebiótico y un probiótico?

En términos simples se podría decir que los prebióticos son el “alimento” de las células colonicas y los probióticos son los microorganismos benéficos que habitan en el colon y lo defienden de la invasión de microorganismos nocivos , aunque en la realidad esto no resulte ser tan simple, pues los prebióticos no sólo nutren a las células del colon sino que al favorecer la formación de AGCC  y ácido láctico como consecuencia de la fermentación de hidratos de carbono no digeribles, se favorece la acidificación del ambiente lo que inhibe el crecimiento y proliferación de bacterias patógenas, lo cual a su vez, favorece la proliferación de los microorganismos probióticos. La combinación de prebióticos y probióticos es fundamental puesto que se crea un círculo benéfico en dónde los prebióticos permiten la sobrevivencia e implantación de los probióticos, dicha combinación se ha definido con el término de simbiótico (Cagigas y Blanco, 2002) sustancias que  ejercen un efecto positivo al ser utilizadas no sólo en personas sanas sino también en la práctica clínica como terapia coadyuvante en patologías tales como las diarreas, infecciones del sistema urinario, desórdenes inmunológicos, intolerancia a la lactosa, hipercolesterolemia, algunas alergias alimentarias, etcétera.

Los beneficios derivados del consumo de prebióticos, probióticos y simbióticos también contemplan la reducción del riesgo de cáncer de colon,  al respecto,  recientemente se ha publicado un estudio que demuestra la eficacia del uso de simbióticos en pacientes intervenidos de cáncer de colon en dónde se observó una reducción del riesgo teórico de cáncer a través de la mejora de biomarcadores genéticos, celulares, inflamatorios e inmunológicos (Olveira FG y González-Molero I, 2007). Por lo que en la actualidad su uso en la práctica clínica esta emergiendo como una terapia prometedora y bastante segura, sin embargo, aún es necesario más estudios científicos que evalúen de forma sistemática el efecto benéfico de éstos para poder hacer recomendaciones clínicas basadas en la evidencia.
Son realmente indispensables…

Ante tal panorama surge la duda de si toda la población debe incluir indispensablemente dichos productos dentro de la dieta habitual, lo cierto es que en la mayoría de las ocasiones, un estilo de vida saludable y una dieta correcta bastan para lograr los beneficios que este tipo de productos ofrecen, sin embargo, cabe destacar que en dosis adecuadas, pueden resultar beneficiosos para algunas situaciones particulares, por ejemplo, cuando la dieta por sí sola no basta para mejorar algunos problemas de salud, como digestiones lentas que acaban generando distensión abdominal y gases, o para la recuperación de la flora bacteriana tras una diarrea. También resultan útiles para compensar la ausencia en la dieta de alimentos que de manera natural incluyen prebióticos y que no se pueden consumir por intolerancia a los mismos o por alguna otra razón. Algunos expertos recomiendan que  la ingestión diaria de al menos un alimento que contenga sustancias prebióticas, probióticas o ambas resulta suficiente para lograr la mayoría de los efectos benéficos asociados a su consumo.

Bibliografía
Alimentación. Alimentos prebióticos y probióticos ¿realmente son necesarios? Revista Consumer Eroski. España 2009: 18-20.
 Cagigas RAL, Blanco AJ. Prebióticos y probióticos, una relación beneficiosa. Revista Cubana Aliment Nutr 2002; 16(1): 63-68.
 DSalud. Prebióticos y probióticos:bacterias saludables. Revista de Discovery 2006; 57. Disponible Online en: http://www.dsalud.com/alimentacion_numero57.htm (06-02-10).
Olveira FG, González-Molero I. Probióticos y prebióticos en la práctica clínica. Nutr Hosp 2007; 22 (Supl. 2): 26-34.
Vega Franco L. Una década de experiencias en la investigación de probióticos y prebióticos, y su aplicación en medicina. Rev Mexicana de Pediatría 2005; 72 (3): 107-108.


Publicado por jacintoluque @ 11:03
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