Mi?rcoles, 03 de marzo de 2010

Aprendamos a ser dueños de nuestros sentimientos y deseos, en un mundo que nos agrede constantemente por sus publicidades y sus ruidos.

La práctica de la salida astral comienza meses antes de su realización efectiva. Sólo un organismo y un espíritu bien entrenado por las técnicas preparatorias podrá llegar a su objetivo, protegido y con la certeza de no haber vencido un simple y banal episodio de sugestión.
Es esencial el aprender el arte de la relajación, y la respiración controlada, la concentración, la visualización, la memoria, y la proyección de la voluntad. Todas estas prácticas son importantes de desarrollarlas para tener una salida astral real y efectiva.

Relajación
La relajación implica la eliminación total de toda contracción muscular, toda tensión del cuerpo y del espíritu.
¿Cómo relajarse? Acuéstese sobre su espalda, sobre un espacio rígido pero confortable, ponga las palmas de sus manos hacia arriba. No debe haber ni mucho frío, ni mucho calor, al menos para comenzar, tampoco debe estar afligido por dolores o atormentarse por deseos fisiológicos.
Partiendo de la punta de sus pies trate de visualizar todos sus nervios y sus músculos; comenzando por el pie izquierdo, contracte sus músculos uno después de otro y ascienda progresivamente por todo el largo de su cuerpo y luego descontráctelo. Su tensión, su negatividad se descargaran.
Usted se siente bien, sus pensamientos desfilan por usted, dulcemente, sin tratar de retenerlos. Usted está en calma y sereno y su cuerpo se siente como si se hundiera… déjelo ir.
Termine el ejercicio moviéndose lentamente y estirándose. Luego sentirá una sensación de calma y de buen humor, que le permitirá enfrentar con optimismo la fatiga y las contrariedades.

Respiración
La respiración está ligada al concepto mismo de la vida. Un hombre en buen estado de salud, registra aproximadamente 24 mil ciclos respiratorios por día.
Según las teorías orientales, cuando respiramos no absorbemos solamente el aire y gases, absorbemos también el Prana o energía cósmica (etérica), esa que los curanderos canalizan en los cuerpos enfermos, para comunicarles la energía vital y combatir la enfermedad.
En el mundo occidental, nosotros respiramos mal, esta negligencia puede ser la causa de una mala oxigenación de la sangre y por consiguiente una baja de funciones cerebrales. La capacidad de concentrarse y estudiar se reduce porque las energías son insuficientes.
Como la respiración afecta la psiquis, el estado físico negativo afecta el ritmo respiratorio. En los momentos críticos; cuando estamos bajo stress o miedo, una respiración correcta, lenta, ejecutada por la nariz será el mejor de los medicamentos.

Concentración
La concentración es el arte de aislarse de las influencias exteriores, enfocando su atención sobre cualquier cosa, persona u objeto para evitar al espíritu vagabundear. Como hay demasiadas ideas en nuestro espíritu debemos estar claros y seleccionar una que esté asociada al objeto escogido, para que la visión sea lo más clara y completa.
La concentración no es un sinónimo de esfuerzo violento, de rabia o de tensión, es el resultado de la atención de la perseverancia y del dominio del “Yo”. Trate de suspender por algunos segundos su actividad mental; usted descubrirá cómo el pensamiento es indisciplinado e inestable. Busque un lugar tranquilo donde usted pueda estar seguro que nadie lo perturbará.
Relájese y controle su respiración. Encienda una luminaria y ubíquela a 3 ó 4 cm., frente a usted; a nivel de sus ojos. Siéntese confortablemente, la espalda recta, visualice la llama de la luminaria y trate de poner su mente en blanco.
Al principio una multitud de pensamientos tumultuosos trataran de perturbar su espíritu, pero usted los vencerá, dejándolos simplemente desfilar. Progresivamente y a medida que va perdiendo el contacto con la realidad, esos pensamientos se irán desapareciendo. Una sensación de agradable ligereza síquica, junto a un adormecimiento del cuerpo lo irá invadiendo, creando en sí, un estado de inmaterialidad.

Visualización
La visualización es ver algo o a alguien a través del espíritu. Es una técnica que puede facilitar la concentración; pero dependiendo de una práctica constante.
Es necesario clasificar o seleccionar nuestros pensamientos, de inmovilizarlos y de fijar nuestra atención durante algunos 10 segundos sobre una imagen construida por nuestro espíritu.
La creatividad y el control mental son ingredientes indispensables de la visualización; que de por sí es una realización efectiva.

Memoria y Voluntad
Para reforzar la voluntad, debemos alimentarla haciendo y atendiendo objetivos diferentes. Los ejercicios para esto son innumerables. Ponga atención a sus hábitos y elimine los negativos. Programe su día y esfuércese en cumplir con lo prometido. Controle su impulsividad y lo que usted considere que son sus defectos para que pueda mejorar su vida interior. Ponga a trabajar su determinación sobre los pequeños obstáculos de su vida cotidiana. Protéjase y proteja a los que están cerca de usted por un invisible escudo de amor, cuando ande en la calle, de viaje, en los momentos difíciles de la existencia. Construya sus victorias sobre sus deseos, focalice su atención sobre el objeto deseado; en armonía con su interior, visualícelo con toda la intensidad que pueda. Reciba la entereza y diga mi fuerza de voluntad es poderosa.
Todo el mundo sabe que las personas más sabias, las más fuertes interiormente y las más involucradas en el mundo esotérico; son aquellas que más han sufrido. Pero si usted ha tenido la suerte de no haber sufrido, deberá reforzar su espíritu de otra manera. Los ascetas y los Santos sabían que el renunciamiento voluntario a las tentaciones fortifican al individuo.
El yoga enseña a adquirir la fuerza interior; a controlar las emociones, actos, pensamientos, las palabras así como las funciones físicas y fisiológicas de órganos normalmente independientes de la voluntad. Todo lo podemos resumir en una sola palabra: moderación.

Poderes sobrenaturales

l Muchas de las antiguas leyendas concernientes a los ninjas, magos, brujas y dioses, se centran en cuentos sobre sus increíbles poderes místicos, que supuestamente proporcionaban a sus poseedores de amplias capacidades que trascendían y superaban las que habitualmente tenían las personas normales.
Otras personas también empleaban cualidades misteriosas que los elevaban del plano puramente físico y numerosas historias sobre poderes internos (Ki, Chi) y fuerzas ocultas universales, han fascinado a personas de todas las épocas y lugares. Desgraciadamente, para muchos practicantes la búsqueda de esos poderes sobrenaturales supone la falta de aceptación de las limitaciones físicas de nuestro cuerpo.
Si hubiera algún tipo de "fuerza" que pudiera descender a nuestros cuerpos para hacernos invulnerables o superiores, entonces podríamos obtener el control de nuestro mundo sin esfuerzo y sin tener que realizar ninguna acción.
Si verdaderamente hay algún tipo de “fuerza misteriosa” que pueda ser utilizada por el hombre o mujer común para aumentar sus poderes físicos, sus orígenes se centrarán indudablemente en las duras realidades de lo físico.
Sólo estudiando profundamente el funcionamiento de nuestro cuerpo, sus energías y cómo se relacionan con otras personas, se podrá tener la esperanza de obtener las llaves para conseguir la llamada energía interna.
Por muy atractivos que sean los métodos aparentemente cósmicos, es imposible obtener el control mental, no digamos ya el espiritual, sin antes tomar honestamente conciencia de todos los aspectos de nuestro ser físico.

 


Publicado por jacintoluque @ 10:08
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