Domingo, 27 de junio de 2010

La liberaci?n de oxitocina durante el parto y despu?s del orgasmo ejerce un extraordinario bloqueo del estr?s y nos llena de ternura

Podemos pensar como rom?nticos, pero sentimos como seres vivos. El enamoramiento parte de un proceso bioqu?mico que se inicia en la corteza cerebral y se proyecta al sistema endocrino. Las feromonas, arropadas por sutiles mezclas de perfume, acaban excitando nuestras pasiones m?s bajas hasta que, consumado el orgasmo, aparece la oxitocina; con ella, esa profunda conciencia de pertenencia al otro y que, desde tiempos inmemoriales, hemos bautizado con la palabra amor.

Tal vez sea la m?s noble de nuestras hormonas, la m?s privilegiada. El organismo humano la segrega tras el orgasmo y el parto y, cuando cosquillea por nuestras venas, quedamos convertidos en juguetes arrebatados de ternura. La oxitocina se descubri? en 1953 y se la relacion? por entonces con los patrones sexuales y de afecto. La consigna hippy de ?hacer el amor y no la guerra? no era, pues, tan ingenua como parece puesto que un ejercicio sexual regular predispone nuestros cuerpos hormonados m?s al amor que al odio.

Todo flechazo filtra un cierto veneno en nuestra piel. Una persona en particular se convierte de buenas a primeras en el centro de toda atenci?n. Las feromonas, sustancias vol?tiles que cada persona desprende de manera invisible, alteran la propia qu?mica y desencadenan respuestas fisiol?gicas tales como la secreci?n de fluidos lubricantes, la dilataci?n o la erecci?n genital. En esta fase se experimentan reacciones de excitaci?n y deseo que perturban la raz?n. Un rostro, un peinado, un determinado vestido, una postura, una determinada forma de hablar o de re?r nos parecen la cosa m?s fascinante del mundo y no tenemos sentidos para nada m?s. La magia, sin embargo, es tan invisible como cierta. Estimulada por las feromonas, la feniletilamina instruye la producci?n masiva de dopamina o norepidefrina, anfetaminas cerebrales que producen una sensaci?n de desasosiego.

El buen humor, la risa y los pensamientos positivos estimulan en cierta medida una liberaci?n de oxitocina

La respiraci?n se acelera y un sudor casi imperceptible se pronuncia en axilas e ingles. El mismo cerebro reclama un cierto control y, entonces, empezamos a segregar endorfinas y encefalinas que permiten una sensaci?n de paz, calma y seguridad, a la vez que estimulan toda suerte de fantas?as. Expertos italianos de la Universidad de Pav?a han demostrado cuan inestable es esta situaci?n de enamoramiento, que nos hace dormir poco, comer menos y pensar constantemente en la otra persona hasta culminar el proceso, en el mejor (que no frecuente) de los casos, con una relaci?n sexual. Entonces, la oxitocina liberada durante el orgasmo acaba por poner las cosas en su sitio.

Neurop?ptido

La oxitocina es una hormona de funci?n estimulante. Su liberaci?n durante el orgasmo acaba ejerciendo un sensacional bloqueo del estr?s. Se trata de un neurop?ptido sintetizado por c?lulas nerviosas en el n?cleo paraventricular del hipot?lamo para ser transportada de inmediato a la neurohip?fisis, desde donde aborda el torrente sangu?neo. La misma oxitocina que en el parto causa que la leche suba a los senos de la madre, estimula en el reci?n nacido la succi?n refleja del pez?n. Tambi?n estimula los genitales y la distensi?n del cuello uterino (reflejo de Ferguson).

En el transcurso del orgasmo, la oxitocina estimula la circulaci?n del esperma y la contracci?n de la musculatura pelviana femenina con el doble fin de causar placer y asegurar la reproducci?n. Cuando en 1953 el estadounidense Vincent Du Vigneaud puso el nombre de oxitocina a un p?ptido corto que conten?a 9 residuos de amino?cidos y un puente disulfuro entre dos mitades de cistina en posici?n 1 y 6, prob? tambi?n de sintetizar dicha sustancia, por lo que obtuvo, dos a?os m?s tarde, el premio Nobel de Medicina.

Base de confianza

El equipo de Ernest Fehr (Universidad de Zurich, Suiza) ha profundizado en los efectos de la oxitocina sobre el comportamiento, llegando a la conclusi?n de que niveles elevados de oxitocina en la sangre mejoran capacidad de los individuos para confiar en otras personas. ?La oxitocina es capaz de promover la actividad social y ayuda a superar el temor a la traici?n?. Fehr asegura que vivimos en un entorno social en el que la felicidad se impone sin que seamos capaces de producir suficiente oxitocina de forma natural.

Los investigadores helv?ticos, no obstante, han descubierto que el buen humor y la risa, junto a los pensamientos positivos, estimulan en cierta medida una liberaci?n de oxitocina suficiente para conseguir un clima de confianza en relaci?n con los dem?s. Como actividades proclives a la qu?mica hormonal de la oxitocina, los cient?ficos aconsejan huir de la cr?tica sistem?tica, fomentar un clima agradable en torno a las personas con las que se convive, exhibir valores sociales como la tolerancia, el respeto o el agradecimiento, desarrollar la empat?a, re?r y disfrutar de la vida.

En Escocia, en cambio, investigadores de la Universidad de Edimburgo han investigado con ratones a fin de averiguar qu? ocurre con la oxitocina tras su liberaci?n en el transcurso del orgasmo. A las 48 horas del orgasmo los niveles de oxitocina permanecen todav?a con valores elevados y los ratones se muestran sumamente fieles y apegados, unidos como en un v?nculo de por vida... Pero al cabo de unos meses o un a?o de separaci?n, con niveles sensiblemente m?s bajos, pierden todo respeto.

DULCE RESIGNACI?N

?Puede una caja de bombones conseguir la misma oxitocina derivada de un orgasmo satisfactorio? Para lamento de los rom?nticos, todo apunta a que s?... En la Universidad de Pittsburgh, los farmac?logos Janet Amico y Regis Vollmer han averiguado que la oxitocina est? tambi?n detr?s de la adicci?n a dulces, golosinas y chocolate. Empleando de nuevo ratas de laboratorio, ambos farmac?logos descubrieron que los animales con menor tasa de oxitocina en la sangre desarrollaban un apetito especial por las dietas ricas en glucosa y, mediante su consumo, reproduc?an las conductas maternales propias de animales con un buen nivel de oxitocina (y sin necesidad de tomar parte en actos sexuales).

Lo malo, apuntan los investigadores, es que la saciedad se pierde y los animales quedan enganchados en una dependencia permanente de dulces. No es ning?n secreto tampoco que el chocolate, alimento rico en feniletilamina, ayuda a suplir las carencias de oxitocina debidas a una abstinencia sexual, o que un ejercicio f?sico regular permite liberaciones de adrenalina y serotonina que disimulan lo que en verdad falta. Amico y Vollmer no han extrapolado todav?a su experimento animal en la cl?nica humana, pero advierten ya del peligro de que niveles anormales e indetectados de oxitocina est?n detr?s de muchos s?ndromes metab?licos y obesidades.


Publicado por jacintoluque @ 19:37
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