Lunes, 28 de junio de 2010

Los avances cient?ficos han dado paso a un tratamiento diet?tico de calidad en este trastorno, pero de dif?cil instauraci?n debido a antiguos mitos y tab?es alimentarios

Prevenir la intolerancia a la glucosa que aparece de forma frecuente en los mayores sin renuncias in?tiles es posible, lo que hace falta es mucha informaci?n. No ha pasado demasiado tiempo desde la ?poca en la que los diab?ticos no pod?an probar ni el pl?tano ni las uvas, no tomaban pan o, como premio a sus sacrificios, s?lo com?an macarrones los fines de semana.

Aunque la medicina y la nutrici?n han avanzado enormemente en este campo en las dos ?ltimas d?cadas, el legado de las antiguas recomendaciones diet?ticas para los que ten?an "az?car" ha calado hondo y a?n hay mucha gente mayor desinformada sobre este tema, con unos h?bitos alimentarios deficientes por este motivo.

Con el paso de los a?os la tolerancia al az?car se reduce, pero esto no quiere decir que comiendo menos farin?ceos y, en consecuencia, m?s prote?nas y grasas las cosas vayan a mejorar, sino todo lo contrario. El equilibrio diet?tico adaptado a la edad es la clave para mantener a raya las temidas anal?ticas.

La renuncia al dulce

La asignatura pendiente de los mayores con diabetes o con problemas de "az?car" es la de aprender a alimentarse sin renuncias in?tiles

La renuncia al az?car y, por supuesto, al venerado sabor dulce, es la norma m?s dura que se impon?a no hace demasiados a?os a las personas con hiperglucemia mantenida o con diagn?stico de diabetes tipo II. De hecho, todav?a es una regla autoimpuesta por los propios afectados o incluso aconsejada por algunos profesionales. En la actualidad disponemos de posibilidades alimentarias para no empa?ar las ?ltimas d?cadas o los ?ltimos a?os de vida de una persona, priv?ndola del placer diet?tico, psicol?gico, social y cultural que constituye comer bien, es decir, equilibradamente y de acuerdo a su trastorno metab?lico.

Para muchos mayores que tienen hiperglucemia, es decir, niveles de az?car (glucosa) en sangre por encima de lo normal, el caf? con una cucharadita de az?car constituye uno de esos peque?os placeres asociados a los d?as de fiesta o a las tardes de reuni?n y la clave para no desterrarlo es saber el c?mo, cu?ndo y con qu? tomarlo. Una cucharadita de az?car se puede tomar despu?s de una comida rica en fibra, baja en grasas y equilibrada en prote?nas, ya que el temido nutriente se sumar? al resto de ingredientes de la ingesta, entrando al torrente sangu?neo de forma adecuada. Sin embargo, si el mismo caf? con az?car se toma entre las horas de las comidas y sin acompa?ante alimentario alguno, la sacarosa se puede absorber r?pidamente y provocar una desestabilizaci?n metab?lica inmediata.

Seg?n las recomendaciones de la "American Diabetes Association 2006", el az?car (sacarosa) no tiene efectos adversos si se sustituye por otra fuente de hidratos de carbono en una comida concreta, en el contexto de una alimentaci?n equilibrada. En este sentido, sin duda es fundamental la mesura, ya que a la mayor parte de los ancianos les atrae especialmente el sabor dulce. Para quienes se exceden, la soluci?n para no desestabilizar la respuesta insul?nica afectada por la edad, puede pasar por recurrir a los edulcorantes sint?ticos, una alternativa no siempre tan apetecible y de la que tambi?n conviene vigilar las dosis.

Alimentaci?n individualizada

En el rosario de peque?os placeres que alegran la vida de muchos ancianos se encuentran los pasteles del domingo, las cenas de leche con una magdalena o el vaso de vino en las comidas. Antes de olvidar del todo estos "premios" es necesario tener en cuenta la realidad individual de cada uno; si la persona tiene alguna otra enfermedad, si est? en tratamiento farmacol?gico, su autonom?a, su situaci?n socioecon?mica y tambi?n su estado emocional.

Seg?n Eugenio del Toma, especialista italiano en ciencias de la alimentaci?n, "un dulce es s?lo un alimento de alto valor energ?tico que puede formar parte de la alimentaci?n de cualquiera, incluso de la de un diab?tico, siempre que se consuma en lugar de un equivalente de otros nutrientes similares y nunca como un a?adido". De hecho, un bizcocho casero podr?a ser un aliciente para ancianos inapetentes o constitucionalmente muy delgados. No obstante, para una persona mayor que adem?s de la hiperglucemia padezca de obesidad, la opci?n m?s saludable es la renuncia, por lo menos hasta que recupere un peso saludable.

Pl?tanos, uvas, higos y diabetes

Todav?a hoy hay gente con problemas de hiperglucemia o incluso con diabetes tipo II que se escandaliza cuando en su primera visita de educaci?n alimentaria, el nutricionista le habla del pl?tano como una fruta permitida; la clave est? en la cantidad y no en el tipo de fruta. Se pueden comer pl?tanos, higos y uvas pero en cantidad menor, ya que tienen m?s hidratos de carbono que las manzanas, fresas o naranjas. El az?car de las frutas ya no es un problema, puesto que una dieta bien planteada reparte los hidratos de carbono diarios dando cabida a muchas posibilidades; 150 gramos de mel?n o fresas son equivalentes en az?cares a 100 gramos de manzana o kiwi y a 50 gramos de pl?tano o uvas.

En un tratamiento diet?tico est?ndar de unas 2.000 kilocalor?as, aproximadamente el 50-55% de la energ?a total de la dieta tiene que provenir de los hidratos de carbono. Esto significa que se pueden tomar unos 270 gramos de az?cares preferiblemente complejos repartidos durante las cinco ingestas diarias recomendadas. Por ejemplo, una comida que conste de un plato de verdura con patata, carne o pescado a la plancha, pan (50 gramos) de acompa?amiento y de postre un pl?tano, contiene un total aproximado de 75 gramos de az?car (hidratos de carbono), lo que constituye una cantidad correcta de este nutriente, ya que no provocar? tras su absorci?n intestinal una respuesta insul?nica inapropiada.

Para aprender sobre la energ?a y los nutrientes de los alimentos nunca es tarde. Cuantos m?s conocimientos se adquieran se multiplican las posibilidades de llevar a cabo una buena alimentaci?n sin cabida para los antiguos tab?es. El exceso de az?car en sangre requiere comer de forma variada, legumbres, pastas, pan y patatas en cantidad normal, pocas grasas, muchas verduras y hortalizas, adem?s de fruta fresca, ricas en fibra y sobre todo alg?n postre dulce y az?car aprendiendo a combinar el resto de alimentos en la misma comida.

La asignatura pendiente

Seg?n los ?ltimos datos publicados en 2008 en la Revista Espa?ola de Cardiolog?a, la prevalencia de la diabetes en Espa?a, ajustada para la edad, est? pr?xima al 10%, y el 90% de los casos son diabetes tipo 2. Hay m?s varones diab?ticos que mujeres y la incidencia oscila entre 5 y 8 casos por 1.000 habitantes. La asignatura pendiente de los mayores con diabetes o con problemas de "az?car" es la de aprender a alimentarse sin renuncias in?tiles. Para el conocimiento y el manejo de las fuentes de nutrientes y en especial de los hidratos de carbono en las comidas, es ?til el Plan de alimentaci?n por raciones.

Se trata de una herramienta educativa frecuentemente utilizada por los profesionales dedicados a este fin y que resulta muy pr?ctica para saber intercambiar unos alimentos por otros seg?n su cantidad de az?cares y as? dar variedad a los men?s. En este contexto tambi?n es importante el hecho de aprender a interpretar el etiquetado nutricional de los productos del mercado y en definitiva saber hacer frente a situaciones como comidas fuera de casa, celebraciones o cualquier imprevisto.


Publicado por jacintoluque @ 18:17
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