Mi?rcoles, 03 de agosto de 2011

Seg?n la norma, no se comercializar?n alimentos que no sean seguros, es decir, nocivos para la salud o no aptos para el consumo humano

Los cambios legales que van a producirse a primeros de a?o en el ?mbito de la seguridad alimentaria han suscitado preocupaci?n entre los distintos agentes implicados, en especial los relativos al sector primario. Los cambios inciden directamente sobre aspectos relacionados con la trazabilidad, la responsabilidad y la seguridad alimentaria.

El primero de enero de 2005 es la fecha fijada por la disposici?n reglamentaria para que sean aplicables -entre otras- las disposiciones que hacen referencia a los requisitos generales de la legislaci?n alimentaria. Su aplicaci?n afectar? a todas las etapas de producci?n, transformaci?n y distribuci?n alimentaria; y por ende, a todas las empresas alimentarias y de piensos producidos para alimentar a los animales destinados a la producci?n de alimentos o suministrados a dichos animales.

Los requisitos generales de la legislaci?n alimentaria que comprende esa parcela reglamentaria son esenciales para preservar la salud y el bienestar de los ciudadanos, as? como sus intereses sociales y econ?micos. Los ejes fundamentales de la nueva parcela pr?ximamente aplicable contiene unos contenidos muy precisos sobre seguridad, trazabilidad y sobre todo, responsabilidad. Ni que decir tiene que su aplicabilidad determina un enfoque exhaustivo e integrado de la seguridad alimentaria.

Poco antes de su aplicabilidad, surgen las dudas sobre si todos los operadores presentes a lo largo de la cadena alimentaria est?n preparados para asumir las obligaciones que dimanan de la normativa comunitaria. La preocupaci?n se ha instalado en algunos sectores, especialmente en la producci?n primaria, que en algunos supuestos concretos ya se han manifestado como incapaces de cumplimentarlos en este breve espacio de tiempo, conocedores de la responsabilidad que asumen cuando el resto de los eslabones ya han dispuesto medidas para adaptar su producci?n, distribuci?n o comercializaci?n a estos nuevos requisitos normativos.

La norma comunitaria afectar? a todas las empresas del sector alimentario, incluidos los productores de piensos Si bien es cierto que la Comunidad ha optado por un nivel elevado de protecci?n de la salud en la elaboraci?n de la legislaci?n alimentaria, aplic?ndose la misma de manera no discriminatoria, es decir, ya se comercialice con los alimentos o los piensos en el mercado interior o en el mercado internacional, los sectores afectados reclaman mayor control sobre las materias primas y otros productos alimenticios que nos llegan de terceros pa?ses, donde quiz?s las normativas sobre la materia sean menos rigurosas.
Alimentos seguros, toda una complejidad

Los requisitos de seguridad que deben cumplimentar los explotadores de las empresas alimentarias pueden llegar a plantearles graves problemas de inseguridad a la hora de implementarlos. Y es que ya no estamos en aquella fase de dispersi?n legislativa que nos acompa?? a?os atr?s. La situaci?n que se nos presenta parte de un principio general de prohibici?n que establece que no se comercializar?n alimentos que no sean seguros, que por definici?n reglamentaria comprende tanto aqu?llos que sean nocivos para la salud, como los que no son aptos para el consumo humano.

Los par?metros que deben tenerse en cuenta para determinar si un alimento no es seguro atienden, en algunos casos, a factores que van m?s all? de la composici?n del producto, e inciden de manera especial en el comportamiento o en las expectativas del consumidor final, menos previsible. As?, el reglamento comunitario establece como esenciales las condiciones normales de uso del alimento por los consumidores y en cada fase de la producci?n, la transformaci?n y la distribuci?n; y la informaci?n ofrecida al consumidor, incluida la que figura en la etiqueta, u otros datos a los que el consumidor tiene por lo general acceso, sobre la prevenci?n de determinados efectos perjudiciales para la salud que se derivan de un determinado alimento o categor?a de alimentos.

En otros casos, y cuando se trata de determinar la no nocividad de un alimento, deber?n tenerse en cuenta otros elementos de gran complejidad, como son aqu?llos que tienen que ver con los probables efectos inmediatos y a corto y largo plazo de ese alimento, no s?lo para la salud de la persona que lo consume, sino tambi?n para la de sus descendientes; los posibles efectos t?xicos acumulativos; y la sensibilidad particular de orden org?nico de una categor?a espec?fica de consumidores, cuando el alimento est? destinado a ella.

Por lo que respecta a la no aptitud de un alimento para el consumo humano, los factores a tener en cuenta quedan en la ?rbita del propio producto. Deber? tenerse en cuenta si el alimento resulta inaceptable para el consumo humano de acuerdo con el uso para el que est? destinado, est? contaminado por una materia extra?a o de otra forma, o est? putrefacto, deteriorado o descompuesto.

Sin embargo, la norma lanza un claro aviso a los operadores, pues la conformidad de un alimento con las disposiciones espec?ficas que le sean aplicables no impedir? que las autoridades puedan tomar las medidas adecuadas para imponer restricciones a su comercializaci?n o exigir su retirada del mercado cuando existan motivos para pensar que, a pesar de su conformidad, el alimento no es seguro. Y es que lo que est? cada vez m?s claro es que la seguridad de un alimento no depende exclusivamente del cumplimiento de la normativa vigente; y quiz?s s?, cada vez m?s, de las expectativas del consumidor y de los derechos que le amparan.
Responsabilidad y evaluaci?n de riesgos

El Reglamento comunitario lo deja muy claro: el explotador de la empresa alimentaria es quien est? mejor capacitado para dise?ar un sistema seguro de suministro de alimentos y conseguir que los alimentos que suministra sean seguros. Y por ello le asigna el papel de responsable legal principal de la seguridad alimentaria.

A partir del d?a 1 de enero de 2005, ser?n aplicables precisamente los preceptos del citado Reglamento que hacen referencia a la responsabilidad (art?culos 17, 19 y 20). As?, los explotadores de empresas alimentarias y de empresas de piensos se asegurar?n, en todas las etapas de la producci?n, la transformaci?n y la distribuci?n que tienen lugar en las empresas bajo su control, que los alimentos o los piensos cumplen los requisitos de la legislaci?n alimentaria pertinentes a los efectos de sus actividades y verificar?n que se cumplen dichos requisitos.

En lo que refiere a las responsabilidades respecto a los alimentos, la norma estable obligaciones para el control de su seguridad y actuaciones exigibles para cuando no se cumplen los requisitos exigidos. En este sentido, se establece que si un explotador de empresa alimentaria considera o tiene motivos para pensar que alguno de los alimentos que ha importado, producido, transformado, fabricado o distribuido no cumple los requisitos de seguridad de los alimentos, proceder? inmediatamente a su retirada del mercado cuando los alimentos hayan dejado de estar sometidos al control inmediato de ese explotador inicial e informar? de ello a las autoridades.

Pero su actuaci?n no acaba aqu?, pues en el supuesto de que el producto pueda haber llegado a los consumidores, el explotador informar? de forma efectiva y precisa de las razones de esa retirada y, si es necesario, recuperar? los productos que ya hayan sido suministrados cuando otras medidas no sean suficientes para alcanzar un nivel elevado de protecci?n de la salud.

En las ?ltimas fases de la cadena alimentaria reserva ciertas funciones espec?ficas de control a los responsables de las actividades de venta al por menor o distribuci?n, a quienes obliga a retirar los productos que no se ajusten a los requisitos de seguridad, y dentro de los l?mites de su actividad; y de cooperaci?n, en las medidas que adopten los productores, los transformadores, los fabricantes o las autoridades, a quienes deber?n comunicar la informaci?n pertinente para su trazabilidad.

Una obligaci?n general de colaboraci?n ser? exigible a todos los explotadores de empresas alimentarias con las autoridades en lo que se refiere a las medidas adoptadas para evitar o reducir los riesgos que presente un alimento que suministren o hayan suministrado. Y es que si cualesquiera de ellos considera o tiene motivos para pensar que uno de los alimentos que ha comercializado puede ser nocivo para la salud deber? informar inmediatamente de ello, as? como de las medidas adoptadas para prevenir los riesgos para el consumidor final. Ello les convierte en una especie de ?evaluador de riesgos? de su propio producto, as? como de los ajenos que comercializan o distribuyen. Otras tantas obligaciones se imponen para los explotadores de empresas de piensos.
HACIA LA TRAZABILIDAD TOTAL

La trazabilidad total est? cercana, al menos sobre el papel, y si atendemos a lo dispuesto en el art?culo 18 del Reglamento comunitario, que entrar? en vigor a primeros de a?o. A partir de esa fecha, seg?n establece la norma, deber? asegurarse la trazabilidad de los alimentos, los piensos, los animales destinados a la producci?n de alimentos y de cualquier otra sustancia destinada a ser incorporada en un alimento o un pienso, o con probabilidad de serlo en todas las etapas de la producci?n, la transformaci?n y la distribuci?n.

En este sentido, los explotadores de empresas alimentarias y de empresas de piensos deber?n poder identificar a cualquier persona que les haya suministrado los citados productos, poniendo en pr?ctica sistemas y procedimientos que permitan poner esta informaci?n a disposici?n de las autoridades competentes si ?stas as? lo solicitan.

De forma complementaria, se exige que los alimentos o los piensos comercializados o con probabilidad de comercializarse en la Comunidad deban estar adecuadamente etiquetados o identificados para facilitar su trazabilidad mediante documentaci?n o informaci?n pertinentes, si bien de acuerdo con los requisitos pertinentes de disposiciones m?s espec?ficas, que en alg?n caso podr?n establecer excepciones sobre esta cuesti?n. La trazabilidad va a ser un instrumento muy importante para dilucidar responsabilidades por infracci?n de los requisitos esenciales de la seguridad alimentaria.

En el ?mbito de los alimentos y piensos producidos a partir de organismos modificados gen?ticamente se han introducido recientemente normativas espec?ficas, a nivel comunitario, sobre trazabilidad y etiquetado. El Reglamento comunitario en cuesti?n establece un marco jur?dico sobre la trazabilidad de productos que contienen o est?n compuestos por organismos modificados gen?ticamente (OMG), y de los alimentos y piensos producidos a partir de OMG, con el fin de facilitar el etiquetado preciso, el seguimiento de los efectos en el medio ambiente y, cuando proceda, sobre la salud, y la aplicaci?n de las medidas de gesti?n de riesgo adecuadas, incluida, en caso necesario, la retirada de los productos.

La aplicaci?n del mismo se extiende todas las fases de su comercializaci?n con respecto a los productos que contienen o est?n compuestos por OMG, los alimentos producidos a partir de OMG y los piensos producidos a partir de OMG, todos ellos comercializados con arreglo a la legislaci?n comunitaria.
Bibliograf?a
Reglamento (CE) n?mero 178/2002, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 28 de enero de 2002, por el que se establecen los principios y los requisitos generales de la legislaci?n alimentaria, se crea la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria y se fijan procedimientos relativos a la seguridad alimentaria. (Diario Oficial de las Comunidades Europeas n?mero L 31, de uno de febrero de 2002).


Publicado por jacintoluque @ 17:03
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