Mi?rcoles, 03 de agosto de 2011

Los fabricantes deben incluir informaci?n sobre los condicionantes nutricionales como factor de seguridad alimentaria

Las obligaciones sobre etiquetado son cada vez m?s estrictas para los operadores alimentarios, que deben informar de forma adecuada a los consumidores sobre las caracter?sticas esenciales de los alimentos que consumen. Desde esta perspectiva, las etiquetas pasan a ser no s?lo un medio informativo sino tambi?n un canal de formaci?n para el consumidor.

El legislador espa?ol ha aprobado una norma que mejora la protecci?n de los consumidores con alergias o intolerancias alimentarias con el fin de cumplimentar con la debida transposici?n de la normativa comunitaria. La cuesti?n, que no s?lo afecta a los pa?ses m?s pr?ximos, evoluciona de forma r?pida y parece que hasta incluso es ?contagiosa?. De hecho, la cuesti?n podr?a considerarse razonable ya que el riesgo de un producto es independiente de la zona donde se consuma, pues, en potencia, podr?a producir los mismos efectos en los consumidores finales tras su ingesti?n.

La globalizaci?n econ?mica de los productos alimenticios no va acompa?ada de una globalizaci?n informativa con respecto a los mismos, cuando de lo que se trata es de proteger la salud y la seguridad de quienes los consumen. Parece evidenciarse que existen diferentes maneras de interpretar, en el ?mbito legal, las evidencias cient?ficas sobre los riesgos alimentarios.
Cruzada legal al etiquetado alimentario

Una vez informado sobre los riegos alimentarios, la responsabilidad queda en el ?mbito del consumidor

Una de las ?ltimas batallas legales en materia de etiquetado es la que ha determinado a la Agencia de Alimentos y Medicamentos estadounidense (FDA, en sus siglas inglesas) a exigir a los fabricantes informaci?n nutricional y datos suplementarios en el etiquetado de los productos que incluyan en su contenido ?cidos grasos trans. El objetivo es reducir el riesgo de enfermedad coronaria card?aca derivada del consumo de estas sustancias, que afectan a m?s de 12,5 millones de norteamericanos y son la causa directa del fallecimiento de medio mill?n de personas al a?o, seg?n estimaciones de la agencia.

De momento, las autoridades alimentarias y sanitarias desarrollan campa?as informativas para concienciar al consumidor sobre el riesgo de consumir determinados tipo de alimentos, sobre todo en aquellos casos con antecedentes de salud. Por este motivo, quienes van a tener que adaptar el etiquetado de sus productos a las nuevas exigencias son los operadores econ?micos, dado que la inclusi?n de ?cidos grasos trans en la tabla de informaci?n nutricional va a ser obligatorio a partir del 1 de enero de 2006, completando as? los datos que desde 1993 aparecen en las etiquetas de los alimentos que se comercializan en EE.UU. (colesterol diet?tico y grasas saturadas).
El papel del consumidor

Una vez informado sobre los riegos alimentarios, y completadas las obligaciones por parte del fabricante, la responsabilidad queda en el ?mbito del consumidor. Sin embargo, su formaci?n no es una tarea f?cil, pues debe aprender no s?lo a comparar las etiquetas, cruzando los datos, sino tambi?n alimentos similares, dado que pueden variar determinados elementos como el contenido cal?rico, el tama?o de la raci?n y el n?mero de ?stas reflejado en el envase, como anuncian las propias autoridades competentes.

Del mismo modo, deber? manejarse con la utilizaci?n de las denominadas Tablas de Informaci?n Nutricional, exigi?ndole ciertas dosis de diligencia incluso a la hora de revisar las mismas cuando compre de forma habitual un mismo producto, dado que puede suceder que el fabricante cambie la composici?n a lo largo de su per?odo de comercializaci?n, sin previo aviso. Esto puede hacer cambiar la informaci?n y, por tanto, afectar de forma directa a la salud de quien los consume.

Hasta que la formaci?n del consumidor medio se presuma adecuada para tener en cuenta todos y cada uno de los factores que puedan afectarle, el ?mbito de la responsabilidad sobre riesgo alimentario afecta tambi?n al fabricante, dado que deber?a tener en cuenta el perfil y las actuaciones previsibles de quien consume sus productos.

En estos casos, a veces conviene ser imaginativo y adoptar soluciones pr?cticas desde el ?mbito voluntario, acreditando una diligencia que va m?s all? del estricto cumplimiento de la norma legal. Y es que lo que se trata es de dar una informaci?n lo m?s completa posible al consumidor. En este sentido, debemos apuntar un caso curioso que hace referencia a determinados productos, como son los que requieren una preparaci?n adicional antes de ingerirlos (mezclas para bizcochos o pasta seca, por ejemplo) o que se acompa?an con otros alimentos (el t?pico caso de los cereales para el desayuno), en los que la FDA, a trav?s de su propia web aconseja a los fabricantes a insertar voluntariamente una segunda columna informativa en la etiqueta, que complementa a la primera, que es de car?cter obligatorio. Una informa sobre los aspectos nutricionales antes de comprar el producto; y otra, la segunda, en el momento de su preparaci?n o consumo.
Informaci?n en la restauraci?n

Aunque la cuesti?n del etiquetado no afecta, de momento, a los operadores de restauraci?n, es un hecho que cada vez m?s el ciudadano decide hacer una o varias comidas al d?a fuera de casa, aproxim?ndose a un ?mbito donde carece de la informaci?n nutricional necesaria para controlar su estado de salud, al menos en cuanto al riesgo de padecer la enfermedad coronaria card?aca.

En este sentido, la informaci?n que un consumidor formado sobre aspectos nutricionales pueda demandar en un restaurante debe ser cada vez m?s acorde con la realidad de lo que consume, y quiz?s, debidamente acreditada; y es que parece ser, a t?tulo de ejemplo, que no es lo mismo -en cuanto al contenido de grasas saturadas, ?cidos grasos trans y colesterol- ingerir alimentos cocinados con aceites vegetales que con manteca vegetal o grasas animales.

El consumidor, en estos casos, y ante la falta de un etiquetado adecuado sobre la informaci?n nutricional, deber?a tener derecho a preguntar a quien le sirve una comida qu? clase de grasas utiliza en la preparaci?n de los alimentos; garantiz?ndole la administraci?n, mediante un marco legal adecuado, que la informaci?n que recibe es correcta. En caso contrario, la finalidad ?ltima del etiquetado integral carece de sentido con respecto a determinados riesgos.
HACIA UN NUEVO CONCEPTO DE ETIQUETADO

Las autoridades norteamericanas consideran que los pasillos de los supermercados se han convertido en v?as a los mejores conocimientos sin nutrici?n. A su entender, y de acuerdo con las nuevas regulaciones de la FDA y del Servicio de Inspecci?n y Seguridad del Departamento de Agricultura (FSIS), la etiqueta de los alimentos ofrece ahora una informaci?n m?s completa, ?til y precisa sobre nutrici?n que antes.

El objetivo no es otro que acabar con la confusi?n existente sobre la materia, proporcionar medios adecuados para que el consumidor pueda elegir productos adecuados y saludables a fin de configurar su dieta ?ptima, e incentivar a las empresas alimenticias a mejorar las cualidades nutricionales de los alimentos.

Pero todo tiene un coste econ?mico, y en este caso, al poco de producirse importantes modificaciones por lo que ha venido en denominarse en Estados Unidos, ?la nueva etiqueta?, all? por mediados de los 90, se manifest? que su cuant?a ascender?a entre 1,4 y 2,3 billones de d?lares durante los pr?ximos 20 a?os para el sector alimentario. Una cantidad que se consideraba menor que los beneficios que la medida pudiera aportar a fin de disminuir el gasto en materia de salud p?blica respecto a las enfermedades coronarias, c?ncer, osteoporosis, obesidad, presi?n arterial y reacciones al?rgicas alimentarias.

Quiz?s la raz?n ?ltima de la evoluci?n progresiva en materia de etiquetado alimentario reside en la imposibilidad de asumir el costo social que ello pudiera acarrear, como as? ya fue planteado con respecto a los efectos de otro producto, anta?o considerado como alimento, el tabaco.
Bibliograf?a
Real Decreto 2220/2004, de 26 de noviembre, por el que se modifica la norma general de etiquetado, presentaci?n y publicidad de los productos alimenticios, aprobada por el Real Decreto 1334/1999, de 31 de julio. (BOE n?mero 286, de 27 de noviembre de 2004). La nueva modificaci?n introduce un nuevo etiquetado por el que se mejora la protecci?n de los consumidores con alergias o intolerancias alimentarias.


Publicado por jacintoluque @ 17:12
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