Mi?rcoles, 03 de agosto de 2011

Una tecnolog?a de trazabilidad, m?s veterana y ubicua de lo que parece, lograr? en pocos a?os etiquetas inteligentes que nos hagan pensar en los c?digos de barras como en arcaicos inventos del pasado

Hoy d?a resulta imprescindible poder identificar los productos. Precisamente para eso sirven los c?digos de barras que ya estamos acostumbrados a ver en todas partes. Gracias a esas barras se puede seguir la pista a un producto, diferenciarlo de todos los dem?s y pasar m?s r?pido con el carrito lleno por la caja del supermercado.

Pero existe una tecnolog?a que perfecciona estos c?digos; se trata de las etiquetas RFID (Radio Frequency Identification), tambi?n denominados en ocasiones DSRC (Dedicated Short Range Communication). Es un sistema para identificar objetos mediante ondas de radio que naci? en los a?os 60, se comenz? a popularizar en los 80 y ahora se encuentra a punto de caramelo para iniciar una revoluci?n.
En qu? consiste

Toda etiqueta RFID, tambi?n denominada chip o transponedor, contiene una peque?a antena emisora que puede ser activa o pasiva (permanece inactiva hasta que se le solicita informaci?n). La informaci?n que alberga debe ser le?da con un receptor adecuado. Las hay de baja frecuencia, que emiten ondas de radio a una distancia de hasta unos dos metros y suelen ser pasivas, de media y de alta frecuencia, capaces de alcanzar hasta 100 metros (suelen ser activas).

Sus ventajas son muchas:
No resulta necesario que entre en contacto directo con un esc?ner, por lo que, por ejemplo, permitir?an que sali?ramos del supermercado con el carrito de la compra lleno y que una antena receptora identificase todos los productos y los cargase a nuestra cuenta sin esperar colas.
Algunos chips pueden albergar gran cantidad de informaci?n, no s?lo la identificaci?n del producto. Y aunque la mayor?a ?nicamente permite su lectura, los hay en los que se pueden a?adir datos (el momento de la adquisici?n, por ejemplo).
Es un antirrobo m?s sofisticado. De hecho, uno de los primeros productos que utilizaron esta tecnolog?a fueron las maquinillas de afeitar Gillette, uno de los objetos que m?s se hurta en las grandes superficies.
Estas etiquetas se pueden leer a trav?s de muchos materiales, como la pintura (pr?cticamente todos salvo metal o agua, aunque ya existen etiquetas lavables), algo que no se puede hacer con los c?digos de barras convencionales.

Pero la tecnolog?a RFID no s?lo es aplicable al etiquetado de productos. Ya se est? empleando en muchas otras situaciones: los chips de identificaci?n que llevan nuestras mascotas bajo la piel desde hace a?os, sistemas de acceso a zonas restringidas para empleados, peajes en las carreteras que no requieren que nos detengamos, facturaci?n de equipajes m?s eficaz, para evitar la falsificaci?n de moneda, para acceder a grandes eventos deportivos o de ocio (se est? estudiando su aplicaci?n para los juegos ol?mpicos de 2008), etc. Incluso, existen empresas como Applied Digital Systems que defienden la implantaci?n de estos chips bajo la piel de todos los ciudadanos como un m?todo de identificaci?n personal infalible, imposible de robar o de perder.
Un problema de n?meros

Obviamente, a mayor complejidad y potencia, m?s caro resulta el dispositivo. Y precisamente su precio es el obst?culo que est? frenando su implantaci?n; los expertos calculan que habr? que esperar a?n entre cuatro y seis a?os para lograrla.

Una etiqueta RFID cuesta hoy, dependiendo de su complejidad, entre 20 c?ntimos y 50 euros. Eso sin contar lo que valen los lectores. Los precios caen continuamente, pero los expertos opinan que hasta que la etiqueta m?s barata no valga uno o dos c?ntimos, no ser? rentable sustituir los c?digos de barras. Por eso se est? llevando a cabo una transici?n lenta en la que los c?digos de barras conviven con las etiquetas de radiofrecuencia, empleadas ?nicamente en determinados productos.

Otro inconveniente para su popularizaci?n es que hay demasiados sistemas RFID distintos. Los analistas creen que habr?a que encontrar un est?ndar lo antes posible.
RFID bajo control

Los sistemas RFID podr?an ejercer un control excesivo sobre el consumidor. Por ejemplo, a priori podr?a darse que al entrar en un comercio los lectores nos hicieran una ficha completa: qu? ropa llevamos y por d?nde nos movemos. Por ese temor al Gran Hermano ya hay decenas de grupos que, sobre todo en Estados Unidos, quieren limitar el uso de estos sistemas ahora que estamos a tiempo.

Entre los m?s conocidos se encuentran Consumers Against Supermarket Privacy Invasion and Numbering (CASPIAN) y Electronic Privacy Information Center (EPIC). Este ?ltimo pretende que las leyes obliguen a desactivar las etiquetas al salir del establecimiento. Ya hay quien ha ideado y ense?a por Internet maneras de desactivar estas etiquetas en casa, empleando el microondas.


Publicado por jacintoluque @ 17:23
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