Mi?rcoles, 24 de agosto de 2011

El joven canadiense Wallace McCain tuvo una idea revolucionaria hace algo más de medio siglo: junto con su hermano Harrison invirtió en la tecnología de congelación, por aquel entonces todavía no muy común, y comenzó a fabricar papas fritas congeladas en su empresa McCain Foods Limited fundada en 1957. “Pensamos entonces que con este negocio podríamos conseguir quizás un millón de dólares”, informaba después McCain mirando retrospectivamente su exitosa carrera empresarial. McCain falleció en mayo de 2011 a la edad de 81 años dejando a su esposa Margaret y a sus cuatro hijos una fortuna que se estima alcanza los US$2.300 de millones. La empresa que fundó, de la que finalmente solo conservó algo más de una tercera parte, produce hoy en el mundo entero cerca de 20.000 empleados que trabajan en sus más de cincuenta factorías de productos alimenticios congelados con los que obtiene ventas anuales de aproximadamente US$6.500 millones.

También hoy, las papas congeladas figuran entre los cinco mayores grupos que existen en el mercado alemán de congelados. En el mercado europeo, estas papas se sitúan delante de las hortalizas congeladas, ocupando el primer lugar entre los productos más vendidos. Se observa una tendencia al incremento de la demanda de especialidades de patatas como, por ejemplo, las de tipo rösti, pommes macaire o croquetas.

Sin embargo, el entusiasmo por los productos congelados solo consiguió pasar a Europa después de algún tiempo. Se considera que el día real del nacimiento de los alimentos congelados fue el 6 de marzo de 1930 cuando en Springfield, en el estado americano de Massachusetts, se colocó el primer armario de congelados en un establecimiento detallista de la alimentación. En Alemania, se tuvo que esperar hasta 1955 para que los alimentos congelados celebraran en la Anuga, en Colonia, un tardío nacimiento que tuvo mucha resonancia: seis pioneros alemanes en el campo de los congelados presentaron por primera vez sus productos en envases aptos para el consumo doméstico. A juzgar por el éxito obtenido, se puede decir que no hubieran podido encontrar una plataforma mejor de lanzamiento que esta feria mundial de la alimentación.

En el año 1970, el consumo per cápita de alimentos congelados se situó ya en diez kilos al año. El año pasado, el consumo rompió finalmente la barrera de los cuarenta kilos, lo que se corresponde aproximadamente al consumo europeo medio.

A nivel mundial, los productos congelados siguen teniendo un gran potencial de crecimiento: un estudio americano parte de la base de que las ventas de productos congelados aumentará anualmente en un 3.6% hasta el año 2015. En cuatro años, las ventas alcanzarán en total casi los US$140.000 millones, cuando en 2010 se situaban todavía sólo un poco por encima de los US$110.000 millones.

Sin embargo, no todas las regiones tienen las mismas posibilidades de crecimiento. Mientras que los estadounidenses, con un consumo anual per cápita de casi 52 kilos, continúan siendo los imbatidos campeones mundiales en el consumo de los productos congelados, estas cifras se mantienen estacionadas desde hace años y las empresas del sector ven sus mejores posibilidades de desarrollo sobre todo en Europa del Este y en Asia.

En Asia, los fabricantes de productos congelados tienen su mirada puesta sobre todo en China, donde el consumo anual medio de estos productos se sitúa anualmente en sólo unos tres kilos. Este país que, con 1.300 millones de habitantes es el más poblado del mundo, ofrece con diferencia el mayor potencial de crecimiento para las ventas de productos congelados. Los expertos calculan que en los próximos cinco años se producirá un incremento en estas ventas de aproximadamente un 30%, lo que significa que se llegara a una cifra aproximada de unos 14.000 millones de euros. Esta evolución se ve favorecida por el rápido desarrollo de las infraestructuras con la incorporación de cadenas cerradas de refrigeración y mejores capacidades para el transporte y almacenamiento de productos congelados.

Con el aumento del nivel de vida, también en Europa Oriental es cada vez mayor el número de consumidores que se suman a la cifra de propietarios de frigoríficos y congeladores. Así, por ejemplo, el mercado checo de productos congelados está teniendo una considerable evolución positiva mientras que en Rumania y Bulgaria las ventas no terminan de despegar.

En términos generales, desde hace años se aprecia en Europa un desnivel Norte - Sur en cuanto a la aceptación de los alimentos congelados. Los escandinavos son los que más entusiasmo muestran por los productos congelados mientras que los españoles y los italianos comienzan poco a poco a apreciar las ventajas que ofrecen estos alimentos. Sin embargo, la gama de la oferta en continua mejora que se presenta en los departamentos de congelados de las cadenas de supermercados, el incremento en la cifra de mujeres que trabajan así como el aumento de los hogares de una sola persona se encargan también en las regiones mediterráneas de Europa de que se esté produciendo un aumento en la demanda. Alemania continúa siendo con diferencia el mayor mercado de productos congelados de Europa con unas ventas que alcanzaron últimamente la cifra de 11.400 millones de euros.

Entre los consumidores alemanes gozan de un aprecio especial, junto a las papas fritas y las frutas y hortalizas, también los productos de panadería y las comidas preparadas. En todo ello, se observa una tendencia a que el consumo se rija por una mayor concienciación de la población con los aspectos relacionados con la salud. Por ello, muchos fabricantes prescinden mientras tanto de ingredientes como los aromas u otros aditivos, utilizando, por ejemplo, en sus recetas la nata líquida en lugar de la leche en polvo. “Clean label” es el nombre que se ha dado a esta nueva norma de pureza de los alimentos que ha sido dictada por los mismos consumidores.

Por otra parte, el sector quiere terminar con el prejuicio que los productos congelados son origen de un balance especialmente negativo en cuanto a resultados climáticos. Los primeros resultados de un estudio realizado conjuntamente por el Öko-Institut de Friburgo y el Instituto Alemán de Congelados (Deutsches Tiefkühlinstitut), han dado como resultado que, desde un punto de vista científico, no resulte defendible el juzgar de forma global los productos congelados. En el caso de los productos de panadería, por ejemplo, el balance climático se sitúa al mismo nivel para los panecillos congelados que para los que están sin congelar.

En los últimos años el segmento de la comida étnica ha tenido un desarrollo extremadamente positivo. Así por ejemplo, el fabricante Mekkafood, que tiene su sede en la cuidad de Nettetal en la Baja Renania, fabrica todas sus comidas exóticas con carne de cordero, vacuno o pollo sacrificados según el rito judío. Las especialidades de productos congelados fabricados de acuerdo con las estrictas normas islámicas como döner kebak o lahmacun reciben el certificado halal. “Halal” significa en árabe “permitido” y proporciona a los musulmanes y a otros amantes de las comidas orientales la seguridad alimentaria que exigen.

La empresa Salomon Foodworld, filial de Vion aprovecha, por el contrario, la moda de la cocina asiática. Con el sistema “serveasy Asia”, esta empresa de Hessen intenta entusiasmar por igual a los establecimientos gastronómicos situados en escenarios especiales, a los bistros y a los bares de hoteles. En el centro de su oferta figuran productos asiáticos sin conservantes ni aromas artificiales que se sirven, como tradicionalmente ocurre en distintos lugares de Asia, en una hoja de palma.

También el fabricante de productos de pescadería y mariscos Pickenpack-Hussmann & Hahn Seafood (PHHS) presenta su oferta a sus interlocutores comerciales del mundo entero en la Anuga Frozen Food. Esta empresa, radicada en Lüneburg y dedicada a la fabricación de productos con marcas comerciales, levantó un gran revuelo en el sector a comienzos de junio de 2011 porque quien hasta entonces fue su propietario, el grupo Islandic, la vendió la empresa PHHS a un consorcio dirigido precisamente por Pacific Andes, un suministrador chino de materias primas. Los chinos, que también venden a numerosas empresas que son competencia de PHHS, obtuvieron con esta compra una atractiva plataforma de distribución propia. Para mas información visite www.anuga.com 


Publicado por jacintoluque @ 17:12
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