Jueves, 24 de noviembre de 2011

Sin duda, algunas veces vivimos situaciones en las que consideramos que muchos productos no tienen un precio adecuado. Hay que saber evaluarlo.

Para fijar el precio de un producto o servicio que hay que partir de los costos.

Tradicionalmente, la fijación de los precios se maneja en las empresas con una ecuación sencilla: la cifra es el resultado de los costos más lo que se quiere ganar en la operación.

Sin embargo, muchos no consideran un elemento esencial: el valor que el bien tiene para el público. Si el comprador cree que el valor del producto es menor que el precio, no nos comprarán, dirán que es muy caro.

Pero, si el valor que el cliente le otorga al producto es muy superior al precio, hay dos opciones: a) lo adquirirán y dejaremos de ganar, b) no lo llevarán porque piensan que, por ser muy barato, no es auténtico. Solo estaremos seguros de que nos comprarán cuando el valor (lo que gana el comprador al recibir el producto) sea igual al precio que les ofrecemos.

COSTOS
Evaluación. Para fijar el precio de un producto o servicio que hay que partir de los costos. Es importante identificar que no estamos fijando un precio menor de lo que cuesta producirlo.


UTILIDAD
Ganancia deseada. El mínimo de utilidad que debemos buscar debe ser el costo de oportunidad de nuestro dinero (es decir, lo mínimo que ganaremos si usáramos ese monto en otro negocio).

COMPETENCIA
Compare. Veamos otros negocios similares la nuestro. ¿Por qué nuestros clientes les comprarían a ellos y no a nosotros? ¿Nuestros productos son diferenciados por marca o rendimiento?


CONSULTA

¿Cuándo debemos poner precios bajos?
Es conveniente cuando hay mucha competencia y nuestros productos no se diferencian del resto. Por ejemplo, si vendemos lápices de colores iguales a los que ofrecen otros negocios, la única manera que tendremos para colocar más es bajando los precios. Pero no es la estrategia ideal.

¿Cuándo es conveniente poner precios muy altos?
Cuando nuestra oferta es limitada. Si solo tenemos 10 productos que vender, entonces ofrezcámoslos al precio más alto que quieran pagar las 10 personas más interesadas, y no nos preocupemos de las cifras promedio de todo el mercado.

¿Un precio bajo siempre genera menos ventas?
No necesariamente. Podría funcionar en aquellos casos en los que el cliente siente que puede haber un riesgo importante. Por ejemplo, quizás no tendrá problemas en comprar una camisa a precio barato, pero pocos comprarían un pasaje de S/.20 en bus para ir de Lima a Máncora porque les generaría desconfianza sobre el servicio y la seguridad.

Cuando hay valor agregado, ¿un producto puede tener diferente precio?
Sí. Por ejemplo, una taza de café y un pastel en un supermercado cuestan menos que lo que cobraría un restaurante. Se encarece si el consumo es en la cafetería de un hotel, y mucho más si se trata de un servicio al cuarto de un hotel. 

 


Publicado por jacintoluque @ 11:26
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