Viernes, 25 de noviembre de 2011

Lewis Wolpert, un reconocido biólogo inglés, relata en su último libro
los más recientes y sorprendentes hallazgos científicos del proceso de
envejecimiento.

Para Lewis Wolpert hay cuatro etapas en la vida de un ser humano: la
infancia, la adultez activa, la madurez y, finalmente, la que él llama
"te ves muy bien" en alusión a esa frase que las personas como él, de
más de 60 años, intercambian entre sí cuando se encuentran después de
mucho tiempo. La vejez, como a la mayoría de mortales, le tomó a él
por sorpresa y hoy se pregunta cómo pudo un joven de 18 convertirse en
un viejo de 81, su edad actual. "Este tema nunca hizo parte de mi
agenda cuando joven. Y por eso cuando llegué a esta edad todo me
pareció una revelación", dice.

Motivado por su experiencia y conocimiento sobre biología celular,
Wolpert recopiló en un libro todas las evidencias que lo asombraron en
su propia búsqueda de lo que significa envejecer y las compiló en el
libro "You're looking very well", que ha sido un éxito en Gran
Bretaña.

Y una de las primeras sorpresas para él es que no hay ninguna
evidencia de que la vejez mate, porque no es una enfermedad. Muchos
médicos todavía dicen que la gente muere de vieja, pero según Wolpert
esto no es cierto y siempre hay una explicación para el fallecimiento
de alguien, así sea un nonagenario. Lo que sí viene con los años es
una incapacidad del organismo para luchar contra cualquier enfermedad,
especialmente aquellas que aparecen por la senectud. El autor explica
que durante toda la vida se van acumulando daños moleculares en las
células, y esto ocurre porque el mecanismo de reparación de estas
averías se debilita con el tiempo. "Envejecemos por el uso y el
desgaste, en una manera no muy distinta a la de cualquier otra
máquina".

Nunca antes la humanidad había logrado vivir tanto. En Inglaterra,
dice Wolpert, hay más gente mayor de 65 años que niños menores de 16
años y esta situación será común en la mayoría de países en un par de
décadas. El perfil de los viejos ha variado tanto que Wolpert se
atreve a sugerir que se establezca el término 'cuarta edad', para
referirse a aquellos individuos mayores de 80, que sí podrían estar
afectados por la vejez. "En la etapa que hoy se conoce como tercera
edad, los pensionados todavía gozan de muy buena salud y están muy
activos socialmente", dice.

Pasar de una esperanza de vida de 25 años a 80 en dos siglos ha sido
posible más a los avances en medicina y salubridad que a
revolucionarios descubrimientos en el proceso intrínseco de envejecer.
No obstante, estudios en animales han demostrado que manipular la
genética para prolongar la vida podría ser una realidad. Gracias a
estos trabajos, los científicos han podido incrementar cinco veces el
periodo de vida de la mosca de la fruta o del gusano C. elegans. Al
extrapolar esos resultados a los humanos resulta que la especie podría
vivir 400 años, máximo 600. Sin embargo, hoy todavía no se vislumbra
en el horizonte un método para alargar la juventud. Se sabe de
personas con una versión de ciertos genes, como uno llamado Peter Pan,
que viven más que aquellos que no la tienen. Pero manipular todas las
piezas del rompecabezas de este proceso está aún a años luz. La meta
es, entonces, llegar a viejos sin achaques.

Hay que admitir que lograrlo no es nada fácil. Los más longevos son
ricos, educados e inteligentes, pues un coeficiente intelectual alto
es garantía de que la persona va a cuidar más de su salud y se
involucrará menos en comportamientos riesgosos. Ser optimista también
es clave. En un estudio científico, aquellas mujeres que se mostraron
positivas frente a su futuro tuvieron 14 por ciento menos posibilidad
de morir de cualquier causa que las mujeres más negativas. También
está comprobado que hacer ejercicio y no tener sobrepeso prolonga la
existencia. La dieta ideal para reducir el riesgo de demencia incluye
frutas, vegetales, cereal y mucho pescado. El alcohol contribuye a
llegar a la tercera edad en buen estado, pero solo si es en dosis
bajas. Profesar una fe ayuda a encontrarle sentido a la vida y a
manejar el estrés de esta etapa, lo cual es positivo para la salud.
Aprender a esta edad mejora el bienestar mental y físico, por lo cual
Wolpert sugiere abrirles espacios a los viejos en las universidades.
Como estar activo mentalmente es tan importante, Wolpert también
sugiere aplazar el momento del retiro profesional, o, en algunas
profesiones, incluso abolirlo. "Trabajar no solo ayuda a su bienestar,
sino a sus finanzas: diez años más de trabajo dobla el valor de una
típica pensión privada", dice el experto. Curiosamente, suplementos y
productos anti-envejecimiento, incluido el mundialmente conocido
gingko biloba, son totalmente ineficaces, según la investigación de
Wolpert.

El libro también ha dado al traste con muchos mitos sobre la vejez. Es
cierto que las capacidades mentales disminuyen porque los viejos
olvidan más y son más lentos. Pero el conocimiento adquirido permanece
intacto por lo cual una de las grandes ventajas de envejecer es la
sabiduría y experiencia acumulada. "Los viejos son mejores para
comprender preguntas y detectar cosas absurdas, así como para atender
tareas complejas", dice. Otra buena noticia es que con los años no
disminuye la actividad sexual. Un estudio citado por Wolpert muestra
que 90 por ciento de los hombres y mujeres casados entre 60 y 64 años
en Estados Unidos son activos sexualmente. La ciencia también ha
mostrado que la mujer vieja no tiene limitaciones físicas para
alcanzar un orgasmo pero los hombres gozan siete años más de vida
sexual que ellas. Esto se debe a que las mujeres se casan con hombres
mayores y ellos mueren primero. El fallecimiento de sus cónyuges
implica para
muchas el final de su vida sexual. En general, se ha comprobado que
la frecuencia de los encuentros sexuales declina muy poco entre los 50
y los 70 años y muchos continúan gozando de los placeres del sexo
incluso hasta los 80.

Otra sorpresa para Wolpert es que la felicidad, que para muchos
parecía ser esquiva en la vejez, tiene su pico máximo a los 74 años.
Los miembros de la tercera edad tienen menos eventos estresantes en el
trabajo y menos conflictos con sus parejas y, lo mejor de todo, no
sienten necesidad de agradarles a los demás, todo lo cual quita un
gran peso de encima. Si se compara con los jóvenes, que tienen metas
muy amplias, los viejos han logrado estrechar sus objetivos y estos
son casi siempre mucho más significativos. La creencia de que los
viejos son depresivos no resulta ser cierta, como tampoco lo es la
asociación juventud-felicidad. Tampoco son más depresivos que los
jóvenes. De hecho, esta enfermedad se presenta con mayor frecuencia
alrededor de los 45 años.

Según Wolpert, los estudios muestran reiteradamente que los jóvenes no
son mejores que los viejos en el trabajo y no hay diferencias
significativas en sus habilidades. La percepción de la vejez determina
en alto grado la expectativa de vida de un individuo y la manera como
los miembros de una sociedad cuidan a sus adultos mayores. Quienes
temprano en la vida ven la vejez como una pesadilla tienen, cuando
viejos, más riesgo de infarto y otros problemas cardiacos. Por el
contrario, quienes la ven con buenos ojos viven en promedio siete años
más. Y aquellos que se sienten y se ven más jóvenes de lo que indica
su cédula tienen mejor salud que los que se perciben más viejos. Los
jóvenes calculan que la vejez empieza a los 68 años, mientras que los
más viejos piensan que es a los 75. Pero curiosamente, un estudio
mostró que solo 35 por ciento de quienes tienen 75 se sienten viejos.
De hecho, los médicos utilizan la percepción de la edad y cómo
luce la persona como un indicador de su salud. Cuando se ven jóvenes
y saludables para la edad es una señal clara de que van a vivir más
allá de los 70 años.

Por eso, dice Wolpert, si un viejo conocido en la calle le dice "cómo
te ves de bien", créale, disfrute el piropo y dese por bien servido.


Publicado por jacintoluque @ 18:11
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