Lunes, 12 de marzo de 2012

 

El hígado juega un gran papel en el estado inmunológico, metabolizando los dulces y las grasas y limpiando la sangre que viene de los intestinos. Incide mucho en nuestras emociones. La Medicina Tradicional China dice que el hígado es la sede del odio, un odio dirigido a ciertas personas y cosas.
Un hígado que funciona mal puede ser causa de drogadicción, adicción a las comidas, al alcohol. Un hígado perezoso o defectuoso nos hace ver lo negativo en todo. Este órgano es un dador de vida, es capaz de renovar su propio tejido, puede afectar a los niveles internos de conciencia y entonces perdemos nuestro rumbo y propósito de vida.
La Medicina Tradicional China dice que el hígado almacena la ira que proviene de los tóxicos, para ser eliminados después. Si no limpiamos nuestro hígado nos veremos rabiosos, todo lo negativo nos llega, vemos todo lo negativo en las personas y en las cosas, perdemos la oportunidad de ver los tesoros y las piedras preciosas de las personas, de las cosas y de la Naturaleza. Un hígado intoxicado da a la persona odio, frustración, incompetencia, ansia de poder, lo aleja de Dios, le trastorna la conciencia, pierde su propósito y su dirección y entonces hacemos lo que no debemos.
El enojo, sentimiento que en nuestro "yo corporal" se localiza en el hígado, un órgano que para la filosofía china es dominante en primavera y tiene como elemento la madera, con la bondad como su contraparte.
Dos son los aspectos que aloja el hígado en la esfera emocional, en el negativo está la ira(enojo en extremo) y en el positivo la amabilidad (bondad).
Cuando vivimos en armonía, estos dos aspectos se fusionan creando una situación de mayor equilibrio y nos permite estar motivados, bien organizados, de trato fácil. Nuestra madera es firme y flexible como el bambú. Si falta la armonía prevalecerá la tensión y en nuestro ánimo habrá frustración, enojo y rigidez. Podremos ser fuertes como un roble pero al carecer de flexibilidad podemos quebrarnos con facilidad.
La medicina convencional o alopática dice que el carcinoma hepatocelular es responsable de la mayoría de los cánceres del hígado. Este tipo de cáncer es más frecuente en los hombres que en las mujeres y generalmente se observa en personas entre los 50 y los 60 años de edad.
El pronóstico usual es poco alentador, dado que sólo del 10 al 20% de los carcinomas hepatocelulares se pueden extirpar completamente con cirugía.
Si el cáncer no se puede extirpar por completo, la enfermedad generalmente es mortal al cabo de 3 a 6 meses. Sin embargo, la supervivencia puede variar y, ocasionalmente, las personas sobreviven por mucho más de 6 meses.

 


Publicado por jacintoluque @ 17:46
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