Domingo, 03 de noviembre de 2013

Los hijos crecen, se hacen adultos y dejan la casa. Es un ciclo inevitable. Sin embargo, muchos padres pueden deprimirse por esta situación.

Algunos padres sufren cuando los hijos se independizan. (USI)

Algunos padres sufren cuando los hijos se independizan.

A diferencia de otras especies del mundo animal, el ser humano pasa mucho tiempo con sus hijos. Pueden ser 17, 18, 20, 30 años de convivencia bajo el mismo techo con los retoños. Los hijos, por lo general, parten felices. ¿Pero qué ocurre con los padres?

Muchos de ellos son más felices aun. “Mi hijo tiene 27 años y por fin consiguió un departamento para él y su chica. Ahora usaré su cuarto para poner mi televisor de cuarenta pulgadas”, cuenta Vicente (57).

DURO GOLPE
Sin embargo, hay padres que sufren por el síndrome del nido vacío. Sienten que su rol como padres ha terminado y que, por tanto, ya no son útiles en este mundo. “Me sentí inservible cuando el menor de mis hijos dejó la casa”, confiesa Imelda (49).

Es un sentimiento real y común, el cual no debe ser pasado por alto. En el libro The Empty Nest, de Karen Stabiner, se recopilan 31 testimonios de personas que han vivido este difícil proceso.

¿Qué hacer al respecto? Para empezar, aceptar la situación: el hijo está grande y debe hacer su vida. Manda la naturaleza. Luego, hay que valorarse uno mismo como individuo. Descubrir los intereses propios, reconectarse con los amigos, empezar a cumplir los sueños postergados. Ya no hay presiones.

Todo esto no implica olvidarse de los hijos. Al contrario, es importante fortalecer la comunicación. Si no se puede en persona, están el teléfono, el Skype o el WhatsApp. El amor sigue así.


Publicado por jacintoluque @ 8:29
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