Viernes, 27 de diciembre de 2013

24481Esta «inferioridad» masculina puede sin embargo resultar beneficiosa en muchas ocasiones.

Ser «más hombre» no parece ser una ventaja cuando nuestro organismo tiene que enfrentarse a las infecciones. Según una investigación que se publica en «The Proceedings of the National Academy of Sciencies» (PNAS), los altos niveles de testosterona parece estar relacionados con una peor respuesta inmunológica ante la vacuna de la gripe; es decir, los hombres más «machos» que tienen cantidades relativamente elevadas de testosterona circulante -en sangre- obtienen menos beneficios de un aumento en los anticuerpos protectores después de la ser vacunados contra la gripe que aquellos con niveles más bajos de testosterona o que las mujeres.

 Este hallazgo realizado por un equipo de la Universidad de Stanford, en EE.UU. parece confirmar algo que se sospechaba desde hace años: por razones que no están demasiado claras, los varones son más susceptibles a la infección bacteriana, vírica, fúngica y parasitaria que las mujeres y, además, los sistemas inmunológicos de éstos no responden con la misma fuerza que los de las mujeres a vacunas como la de la gripe, fiebre amarilla, sarampión, hepatitis y muchas otras. También se sabe que las mujeres tienen niveles más altos en sangre de las proteínas de señalización que las células inmunitarias activan para impulsar la inflamación, un componente clave de la activación del sistema inmune.

Algunas investigaciones previas realizadas en animales y en muestras de cultivo celular habían revelado que la testosterona posee importantes propiedades antiinflamatorias, lo que sugiere una posible interacción entre la hormona sexual masculina y la respuesta inmune. Sin embargo, en este nuevo estudio no se ha encontrado relación alguna entre los niveles circulantes de proteínas proinflamatorias y la capacidad de respuesta a la vacuna contra la gripe. Y, según explica el autor principal del estudio, Mark Davis, tampoco parece que la testosterona «enfríe» directamente la respuesta inmune, sino que de alguna manera interactúa con un conjunto de genes de una manera que amortigua esa respuesta.

Las mujeres, mejor

En cualquier caso, en la investigación que publica PNAS no solo se muestra que los varones con cantidades altas de testosterona se benefician menos de los anticuerpos protectores de la vacuna de la gripe, sino que las mujeres tuvieron una respuesta de anticuerpos, en general, más fuerte que los hombres. «Éste es el primer estudio que muestra una correlación entre los niveles de testosterona, la expresión de genes y la respuesta inmune en los seres humanos», subraya Davis, quien quiere llamar la atención a todos aquelloas que consumen suplementos de testosterona.

La investigación se ha realizado a partir un estudio longitudinal, todavía en marcha, que se realiza en la citada universidad y que se inició en 2008. En ella se está analizando la respuesta ante la vacuna estacional de la gripe a un grupo de personas de todas las edades. «La mayoría de los estudios no informan sobre las diferencias de sexo, un determinante importante de la variación en la respuesta inmune», comenta otro de los autores, David Furman.

En colaboración con el Instituto Nacional de la Salud de Francia (INSERM), el equipo de Stanford, ha analizado las diferencias de la respuesta inmune en un grupo de 53 mujeres y 34 hombres. Y los resultados mostraron que, de media, las mujeres presentaban una respuesta de anticuerpos significativamente más potente con la vacuna contra la gripe que los varones, algo que ta había sugerido otras investigaciones. Los investigadores también vieron que las mujeres presentaban mayores niveles en sangre de proteínas inmunes de señalización proinflamatorias antes de la vacunación y que en los hombres, la actividad elevada de un conjunto particular de los genes que tienden a activarse y desactivarse al mismo tiempo, se asociaba con una respuesta debilitada de anticuerpos a la vacuna.

Este dato en concreto despertó el interés de Furman. Estudios anteriores ya habían demostrado que algunos de los genes constitutivos de este grupo de multigenes (conocido como módulo 52) están involucrados en la respuesta inmune y que la activación del módulo está, ,de alguna manera impulsada por la testosterona. Por ello, analizaron directamente los niveles de testosterona en los varones, dividiendo a los 34 hombres en dos grupos: aquellos cuyos niveles circulantes de testosterona en su forma bioactiva estaban por encima del nivel medio y los de niveles por debajo de la media.

Así pudieron comprobar que en aquellos con los niveles más altos, en los que había una gran activación de los genes del módulo 52, había también una reducción de los niveles de anticuerpos después de la vacunación. Mientras que los varones menos «machos», con menos testosterona, así como en las mujeres, los niveles de activación de los genes del módulo 52 no tenían relación alguna con la cantidad de anticuerpos producidos una vez fueron vacunados. Análisis posteriores mostraron que la testosterona reduce los niveles de ciertos factores de transcripción que normalmente impiden el encendido de los genes del módulo 52 y que varios de estos genes son conocidos por sus conexiones del sistema inmunológico; de forma que la activación de uno de ellos, por ejemplo, da lugar a una diferenciación acelerada de células cuya función es la de suprimir, en lugar de fomentar, la respuesta inmune. Estas conexiones, dice Davis, hacen que la interacción de los genes con la testosterona sea una diana interesante a explorar por inmunólogos.

Sabia evolución

Pero quizá lo más interesante de este estudio es los siguiente: ¿Por qué la evolución ha diseñado una hormona que, por un lado mejora las características masculinas y sexuales, como la fuerza muscular , crecimiento de barba o la temeridad y por, otro lado, debilita el sistema inmunológico de los varones? Además también está demostrado que las hembras, en sus ciclos de apareamiento, los prefieren más «machos». La naturaleza está plagada de ejemplos: desde pavos reales con su plumaje, las cornamentas de los ciervos, el atractivo de los hombres más agerridos o más «malotes», etc.. Mark Davis especula que la testosterona alta puede ofrecer otra ventaja evolutiva, aunque menos evidente. «Pregúntense qué sexo es más probable que choque violentamente con los miembros de su mismo sexo». La respuesta, dice Davis, «es evidente»: los varones son propensos a sufrir heridas en sus encontrnazos competitivos, por no hablar de sus roles tradicionales en la caza, de defensa de la familia, etc., lo que aumenta su riesgo de infección. Así, si bien es bueno tener una respuesta inmune decente a los patógenos, una reacción exagerada. como ocurre en las cepas de la gripe altamente virulentas, el SARS , el dengue y otras enfermedades, puede ser más perjudicial que el propio patógeno. Las mujeres, añade Davis, con sus respuestas inmunitarias «potentes», son dos veces más susceptibles que los hombres a la muerte por una respuesta inflamatoria sistémica exacerbada, llamada sepsis . Así que tal vez, sugiere, ele hecho de tener un sistema inmunológico un poco debilitado un poco, pero no demasiado débil, «puede salvar más vidas que ponerlas en peligro».

http://www.abc.es/salud/noticias/20131223/abci-testosterona-inmune-201312231749.html


Publicado por jacintoluque @ 8:20
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