Mi?rcoles, 14 de enero de 2015

La geohidrología considera a las aguas subterráneas aptas para el consumo como un mineral útil, pero a diferencia de otros minerales (sólidos, petróleo y gas natural), el agua subterránea es el único mineral que en su proceso de explotación tiene lugar su agotamiento.

Para extraer agua del subsuelo, en la mayoría de los casos, es necesario bombearla y a veces por gravedad, transportarla, o bien sacarla del pozo en forma manual, en las regiones más primitivas.

Cuando la extracción del agua se efectúa por medio de bombas se originan siempre dificultades, porque la permeabilidad de las rocas circundantes no es suficientemente grande como para que el agua fluya hacia el pozo con la suficiente velocidad a fin de mantener siempre el mismo nivel.

El agua subterránea tiene movimiento laminar y esto se verifica a velocidades reducidas; a este escurrimiento laminar del agua subterránea a través de las rocas se le llama percolación.

La velocidad de percolación varía directamente con el gradiente hidráulico e inversamente con la permeabilidad.

La magnitud del descenso del nivel freático se relaciona con la permeabilidad y con la velocidad de extracción, utilizándose métodos para medir la permeabilidad de las rocas que se localizan cerca o alrededor de un pozo. El método determina la elevación del nivel freático con diferentes velocidades de extracción.

En algunas zonas, no se necesita excavar pozos debido a que el agua surge hasta la superficie terrestre lo cual es provocado por su presión interna. Este tipo de manantiales son conocidos como pozos artesianos.

Para las regiones costeras, la extracción del agua por bombeo se dificulta, ya que el agua dulce puede provocar que los sedimentos costeros se combinen con las aguas saladas.

El agua dulce normalmente se encuentra por encima del agua salada debido a su menor densidad y al disminuir el agua dulce se provoca la ascensión del contacto, aunque el flujo adicional de agua dulce que proviene de las zonas más elevadas del interior hará descender al contacto.

La mayor parte del agua que se necesita se toma de los abastecimientos superficiales, pero aproximadamente el volumen extraído de los abastecimientos del subsuelo es de 15 a 25 por ciento.

La estimación de los recursos y reservas naturales de las aguas subterráneas es de gran importancia porque su conocimiento puede utilizarse para resolver algunos problemas geohidrológicos, como la determinación de la velocidad de intercambio de agua, la edad de las aguas subterráneas y la estimación del desagüe subterráneo en los ríos y océanos, entre otros.

Cuando se excede el ritmo de extracción del agua subterránea por medio del bombeo, se provoca que las reservas de agua subterránea se agoten debido a que la extracción se realiza más rápido que la recarga o reposición natural del agua.

Para localizar aguas subterráneas, es necesaria la prospección y sondeos, aplicando variados métodos técnicos y científicos de exploración.

Por medio de la petrografía se determina el tipo de roca, ya que existen diferentes porosidades y permeabilidades particulares, lo que limita la prospección a las zonas que, desde el punto de vista de estas propiedades, sean más prometedoras.

La estratigrafía nos permite determinar el tipo de región (por ejemplo, regiones de rocas sedimentarias o volcánicas) y su edad.

La geología estructural nos permite localizar horizontes acuíferos que hayan sido desplazados por movimientos tectónicos y además se utiliza para determinar zonas de fracturación en rocas compactas pero frágiles.

Existe también la fotografía aérea, que al igual que otros sistemas instrumentales, es una técnica de trabajo a distancia. Aparte de la fotografía aérea, una técnica más adecuada “a distancia” es la percepción remota y el radar.

La ventaja de la percepción remota y el radar es que atraviesa el manto vegetal e, incluso, una pequeña parte del suelo (especialmente cuando se encuentra seco), permite que las imágenes muestren la estructura geológica de la región, a diferencia de la fotografía normal.

La fotografía infrarroja de longitudes de onda comprendidas entre 0.72 y 1.5 micrones, registra la energía reflejada por el sol u otras fuentes luminosas. Puesto que el agua absorbe la mayor parte de la energía correspondiente a dicha radiación, los mantos de agua subterránea, ríos y lagos aparecen de color negro en las imágenes.

La mayor parte de los estudios de aguas subterráneas que se basan en la apertura de pozos de observación, se llevan a cabo en rocas no consolidadas y los equipos que generalmente se utilizan son las barrenas de rotación hidráulicas, las de tubo doble y las ordinarias.

Por medio de estos métodos se obtienen datos directos, como es el nivel o la profundidad del agua subterránea, el espesor, la extensión y la dirección del escurrimiento.


Publicado por jacintoluque @ 11:31
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