S?bado, 31 de enero de 2015

Hay trucos tan fáciles que parece mentira que no se nos hayan ocurrido antes. ¡Menos mal que hay vídeos como éste, que nos los recuerdan! El truco del Dorito ardiendo, por ejemplo, no podría ser más sencillo ni tampoco más útil: al meter un dorito ardiendo en el bote y cerrarlo, el fuego consume el oxígeno que hay dentro. De ese modo, cualquier alimento se conservará mucho mejor, ya que no estará expuesto a la oxidación.


Publicado por jacintoluque @ 11:44
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