Domingo, 31 de mayo de 2015

No solo sirve para calentar comida.

Lo utilizas todo el rato, para calentar la leche del desayuno o el pollo en salsa que cocinaste anoche, incluso te sirve para cocinar algún que otro plato sencillo. Y llegó un momento en el que te preguntas cómo se las arreglaban antes del microondas.

El primer aparato se vendió en 1946. Pero en casi siete décadas dio un salto a la fama, convirtiéndose en uno de los electrodomésticos predilectos de la casa.

Sin embargo, además de ayudarte a no perder tiempo con las comidas, sus ondas de radio de alta frecuencia tienen otros usos domésticos que quizá no conocías.

Estos diez que te presentamos son solo unos cuantos de la lista y te pueden hacer la vida más fácil.

Eso sí, hazlos con cuidado y recuerda siempre que no se deben meter objetos metálicos en el microondas.

1. Despegar sellos

Si escribiste mal la dirección del destinatario de una carta, tenía ya el sello pegado y quieres recuperarlo, el microondas te echará una mano.

Antes que nada debes humedecerlo con un poco de agua. Después, introduce la carta en el microondas y caliéntala durante 20 segundos, no más.

Verás que el sello se despegará del sobre sin el menor esfuerzo.

2. Cortar cebolla sin llorar

Dentro de las células de la cebolla existen algunos compuestos que contienen azufre.

Al cortarla con un cuchillo las células se rompen y estos compuestos sufren una reacción química que los transforma en moléculas sulfuradas más volátiles.

Éstas, a su vez, reaccionan con la humedad de los ojos generando ácido sulfúrico y producen una sensación de quemazón.

Y ante esto, las terminaciones nerviosas detectan la irritación y el cerebro reacciona diciéndole a los conductos lacrimales de tus ojos que produzcan más agua, es decir lágrimas, para diluir el ácido y proteger así los ojos.

Antes de introducir las cebollas en el microondas debes cortarles los extremos.

Sin embargo, este proceso se puede evitar introduciendo la hortaliza con los extremos cortados en el microondas durante 30 segundos.

Debes escoger el programa de máxima potencia.

3. Desinfectar estropajos

Puedes eliminar las bacterias del estropajo o el trapo de cocina sin necesidad de usar desengrasantes, lavavajillas, ni ningún otro producto químico.

Ten en cuenta los estropajos metálicos no pueden meterse en un microondas.

Sólo debes introducir los trapos en cuestión en el microondas durante varios minutos a máxima potencia. Las bacterias morirán por las altas temperaturas.

Este truco sirve también para desinfectar esponjas de baño.

4. Esterilizar frascos de conservas

La forma posiblemente más conocida para esterilizar los frascos con los que hacer después conservas es hervirlos.

Dos minutos son suficientes.

Pero existe otra manera, más rápida y eficaz. E incluye, como no, el microondas.

El procedimiento no te llevará más de dos minutos.

Antes de introducirlos en el horno hay que quitar las tapas a los frascos y llenarlos de dos dedos de agua.

Después hay que esperar a que el agua hierva, lo que serán, aproximadamente, dos minutos.

5. Comprobar que una taza es apta para el microondas

No toda la vajilla lo es. Entre los materiales permeables a las microondas y por tanto aptos para cocinar en este tipo de hornos se encuentran el vidrio refractario tipo Pyrex, Arcoroc, Duralex, Arcopal, Pyroflam (siempre que no sean demasiado finos porque se romperían), la porcelana, la cerámica, la loza, la madera, el mimbre y el barro.

Este último, si está vitrificado puede llevar hierro y plomo en su composición por lo que no debe introducirse en los microondas comunes, que no aceptan herramientas metálicas.

Por esa misma razón, también la porcelana estampada o con filos dorados puede llevar metales. Antes de usarla en este tipo de hornos hay que comprobar siempre si es apta o no.

No todas las tazas y platos son aptos para el microondas.

Una manera sencilla de saberlo es poniendo sobre el plato giratorio el recipiente a comprobar vacío y junto a éste un vaso de agua.

Programa después el horno para que caliente a máxima potencia durante un minuto.

Al cabo de ese tiempo, si el recipiente es apto para microondas, debe estar frío y el agua del vaso caliente. Si el recipiente está caliente, quiere decir que absorbe microondas y, por tanto, no es apto para ser usado en este tipo de hornos.

Esta prueba no debe hacerse con el recipiente vacío y sin el vaso de agua a su lado.

La razón es porque, si éste fuera permeable a las microondas del horno, el aparato se podría estropear al no tener ningún elemento que absorbiera las ondas de radio de alta frecuencia que está emitiendo.

6. Dejar el horno como nuevo

Una manera fácil de limpiar un microondas es introduciendo en él servilletas de papel de cocina. Humedécelos y pégalos en el interior del microondas, dejando la salida del aire libre.

Con este truco podrás eliminar la suciedad con un trapo, sin necesidad de frotar.

Después debes poner en marcha el aparato. A los 5 minutos los papeles estarán secos, habrán absorbido toda la suciedad y el microondas estará impecable.

Aunque si el electrodoméstico está extremadamente sucio es probable que debas echar mano de este otro truco.

En ese caso puedes colocar sobre la bandeja un bol lleno de agua y rociar con vinagre el interior del horno.

Si lo pones en marcha y lo apagas en 5 minutos, podrás quitar la suciedad pasando un trapo sin frotar.

De forma similar, si deseas eliminar los olores del microondas sólo debes introducir un vaso con agua y medio limón y dejarlo en funcionamiento durante 2 o 3 minutos.

7. Fabricar compresas calmantes

Es una alternativa de andar por casa a las botellas de agua caliente o almohadillas eléctricas y es muy sencilla de hacer.

Para diponer de una compresa calmante calienta una toalla humedecida enrollada durante un minuto en el microondas.

Si la dejas más tiempo, podrías llegar a quemarte.

8. Hacer que la máscara de pestañas dure más

El tubo de máscara de pestañas está aún medio lleno pero ya se resecó.

Es algo común, consecuencia de sacar y meter el cepillo con frecuencia.

La máscara volverá a estar tan fluida como el primer día.

Sin embargo, existe un truco para poder utilizar el producto hasta que se agote.

Consiste en poner el tubo de cosmético en el microondas junto a un vaso de agua y calentarlo durante 30 o 40 segundos.

Al cabo de ese tiempo, el contenido volverá a estar tan fluido como cuando la compraste.

9. Higienizar la tabla de cortar

Además de esponjas, estropajos y trapos de cocina, también podrás desinfectar la tabla de cortar en el microondas.

Para ello tendrás que lavarla, restregarla con un limón e introducirla en el horno. En un minuto estará lista.

10. Aprovechar al máximo el limón

Así les sacarás hasta la última gota.

Si quieres aprovechar hasta la última gota del ácido jugo, mételo durante 10-20 segundos con el microondas a su máxima potencia.

Esto ayudará a que se desprenda más fácilmente de la piel. Así, al exprimirlo obtendrás más jugo.

Y el truco sirve por igual para las naranjas.

Los niños de aura azul han crecido dando paso al surgimiento de adultos muy especiales, que por desconocimiento no logran comprenderse a sí mismos ni menos adaptarse al sistema....

Leer más en www.luzarcoiris.com
Los niños de aura azul han crecido dando paso al surgimiento de adultos muy especiales, que por desconocimiento no logran comprenderse a sí mismos ni menos adaptarse al sistema. ¿Perteneces a este grupo? En las últimas décadas hemos escuchado hablar de los niños índigo, cuyos nacimientos aumentaron en número hace más de 20 años. Una especie de “raza” cuya misión es luchar contra el sistema establecido. “Se les denomina índigo porque su aura contiene una gran cantidad de color azul índigo, el color de la intuición y la espiritualidad. Después de la Segunda Guerra Mundial empezaron a nacer índigos, aumentó su número en los años 70 y se hizo un fenómeno más masivo en los años 80”, explica la sicóloga Esther Morales León, quien es miembro del equipo de Niños Indigo de Chile. Pues bien, a estas alturas muchos de los pequeños ya se instalaron en la vida adulta, la mayoría sin siquiera saber si pertenecen a este grupo y, por consiguiente, sin llegar a entenderse. Un tema que para ellos resulta clave. “Su tarea es aceptarse, valorizarse y encontrar su particular misión en la vida, haciendo uso de todos los talentos que tienen y de su elevado nivel de conciencia, para ser un real aporte a la evolución planetaria”, plantea la experta, quien nos ayuda a dilucidar qué adultos se ajustan a estas características. Idealistas, perceptivos, rebeldes… El adulto índigo se caracteriza por: No encaja: El índigo es una persona muy sensible, inteligente y creativa, disfruta haciendo cosas, tienen profunda empatía por otros, pero también intolerancia ante la estupidez; puede tener problemas con el enojo y la ira. Se siente diferente a la masa, no encaja, le cuesta adaptarse, es modelo para otros. Se resiste ante la autoridad y el sistema laboral jerárquico, prefiere esfuerzos cooperativos, posiciones de liderazgo o trabajar solo. Ha tenido experiencias psíquicas: Nos referimos a premoniciones, ver ángeles o fantasmas, experiencias fuera del cuerpo, escuchar voces. Al poder conectar con otras dimensiones, pueden ver el aura, percibir la energía de personas y lugares, soñar o saber cosas que ocurrirán en el futuro, adivinar el pensamiento, tienen amigos imaginarios, ver elementales, ángeles, seres desencarnados, etcétera. Ligados a lo espiritual: Busca el significado de su vida y comprensión del mundo a través de religión o espiritualidad, grupos y libros de autoayuda. Quieren mejorar el mundo:Siente un ardiente deseo de hacer algo para cambiar y mejorar el mundo, pero puede tener problemas para identificar su camino. Tiene problemas con los sistemas que considera ineficientes, como por ejemplo, político, educativo, médico y legal. En la infancia…: Tiene una clara conciencia de sí mismo, es muy perceptivo e intuitivo, trae una sabiduría innata, desarrolla el pensamiento abstracto desde pequeño, es dotado y/o talentoso, soñador y visionario. Creativo: Aprende de manera reflexiva y no repetitiva cosas diferentes, pero cuando tiene suficiente conocimiento, los dejan por aburrimiento. No comulga con el sistema escolar actual, es rebelde a las normas y estructuras, tiene dificultades con la disciplina y la autoridad, no responden a mecanismos de culpa, quieren buenas razones. Hipersensible:Poseen una gran sensibilidad por la naturaleza, y mucha conexión de tipo espiritual, probablemente se le diagnosticó como niño con síndrome de déficit atencional con y sin hiperactividad. No a la mentira: Le desagrada la mentira y la falsedad, tienen un desarrollado sentido de justicia, son sanadores, hipersensibles visual, auditiva y kinésicamente, se conectan con la otra dimensión, pudiendo ser videntes o perciben una realidad que otros no ven. Wendy Chapman, la experta norteamericana autora de varios libros relativos al tema, aporta otros detalles, basándose en sus investigaciones. Son inteligentes, aunque tal vez no hayan tenido las mejores notas. Siempre necesitan saber por qué; especialmente, por qué se les está pidiendo que hagan algo. Les disgustaba y quizás incluso odiaban gran parte del trabajo repetitivo y obligatorio de la escuela. Eran rebeldes en la escuela en cuanto a que se negaban a hacer la tarea y rechazaban la autoridad de maestros o querían realmente rebelarse pero no se atrevían, generalmente debido a presión de los padres. Es posible que hayan experimentado depresión existencial temprana y sentimientos de impotencia. Estos últimos pueden haber ido de tristeza a desesperación total. Sentimientos suicidas durante la secundaria o antes no son inusuales en el índigo adulto. Tienen dificultades en empleos dedicados al servicio. Los índigos se resisten ante la autoridad y el sistema laboral jerárquico. Prefieren esfuerzos cooperativos, posiciones de liderazgo o trabajar solos. Pueden ser extremadamente sensibles en lo emocional, incluso llorando ante el menor motivo (sin protección). O pueden ser lo opuesto y no mostrar ninguna expresión de emoción (protección completa). Sienten frustración o rechazo hacia el tradicional “sueño americano” (trabajar 8 horas, matrimonio, 2,5 hijos, casa con cerco blanco, etcétera). Tuvieron pocos o ningún modelo índigo a imitar. Pueden ser sensibles a la electricidad: relojes no funcionan o lámparas se apagan cuando caminan por debajo de ellas, equipos eléctricos funcionan mal o se queman lamparitas. Son muy expresivos sexualmente o pueden rechazar la sexualidad por aburrimiento o con la intención de lograr una conexión espiritual más elevada. Pueden explorar tipos alternativos de sexualidad. Buscan el significado de sus vidas y comprensión del mundo. Cómo vivir como un índigo En medio de un mundo que no los entiende y al ser criados por padres que no saben cómo tratarlos -que confunden su forma de ser con hiperactividad o inadaptación al sistema-, las potencialidades de los índigos se ven algo transgredidas. “En general las características se mantienen toda la vida, sin embargo, las condiciones paranormales se van perdiendo por efectos de una educación muy racional o porque la persona teme ser incomprendida o malinterpretada”, plantea Morales. Tanto para los padres de un niño índigo como para quienes lo son, vale la pena entender que desde pequeños se les debe escuchar, valorar y respetar, nunca forzarlos a hacer cosas que no quieren. “Se deben negociar las normas, ponerlos en colegios donde se les permita desarrollar su individualidad, facilitarles libros de acuerdo a su área de interés, darles alimentos y bebidas naturales”. En vez de medicarlos para solucionar “problemas” con ellos, como es muy común, hay que optar por medidas que se ajusten a su esencia. “Responden excelentemente a las terapias energéticas, a los remedios naturales, la homeopatía y les hacen muy bien los alimentos y bebidas naturales, sin aditivos químicos, colorantes y azúcares. Se benefician del contacto con la naturaleza y prácticas como el yoga, tai chi y les encanta el reiki”. Hay un aspecto clave “si un índigo encuentra el equilibrio, puede convertirse en un individuo muy fuerte, sano y feliz”....

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Los niños de aura azul han crecido dando paso al surgimiento de adultos muy especiales, que por desconocimiento no logran comprenderse a sí mismos ni menos adaptarse al sistema. ¿Perteneces a este grupo? En las últimas décadas hemos escuchado hablar de los niños índigo, cuyos nacimientos aumentaron en número hace más de 20 años. Una especie de “raza” cuya misión es luchar contra el sistema establecido. “Se les denomina índigo porque su aura contiene una gran cantidad de color azul índigo, el color de la intuición y la espiritualidad. Después de la Segunda Guerra Mundial empezaron a nacer índigos, aumentó su número en los años 70 y se hizo un fenómeno más masivo en los años 80”, explica la sicóloga Esther Morales León, quien es miembro del equipo de Niños Indigo de Chile. Pues bien, a estas alturas muchos de los pequeños ya se instalaron en la vida adulta, la mayoría sin siquiera saber si pertenecen a este grupo y, por consiguiente, sin llegar a entenderse. Un tema que para ellos resulta clave. “Su tarea es aceptarse, valorizarse y encontrar su particular misión en la vida, haciendo uso de todos los talentos que tienen y de su elevado nivel de conciencia, para ser un real aporte a la evolución planetaria”, plantea la experta, quien nos ayuda a dilucidar qué adultos se ajustan a estas características. Idealistas, perceptivos, rebeldes… El adulto índigo se caracteriza por: No encaja: El índigo es una persona muy sensible, inteligente y creativa, disfruta haciendo cosas, tienen profunda empatía por otros, pero también intolerancia ante la estupidez; puede tener problemas con el enojo y la ira. Se siente diferente a la masa, no encaja, le cuesta adaptarse, es modelo para otros. Se resiste ante la autoridad y el sistema laboral jerárquico, prefiere esfuerzos cooperativos, posiciones de liderazgo o trabajar solo. Ha tenido experiencias psíquicas: Nos referimos a premoniciones, ver ángeles o fantasmas, experiencias fuera del cuerpo, escuchar voces. Al poder conectar con otras dimensiones, pueden ver el aura, percibir la energía de personas y lugares, soñar o saber cosas que ocurrirán en el futuro, adivinar el pensamiento, tienen amigos imaginarios, ver elementales, ángeles, seres desencarnados, etcétera. Ligados a lo espiritual: Busca el significado de su vida y comprensión del mundo a través de religión o espiritualidad, grupos y libros de autoayuda. Quieren mejorar el mundo:Siente un ardiente deseo de hacer algo para cambiar y mejorar el mundo, pero puede tener problemas para identificar su camino. Tiene problemas con los sistemas que considera ineficientes, como por ejemplo, político, educativo, médico y legal. En la infancia…: Tiene una clara conciencia de sí mismo, es muy perceptivo e intuitivo, trae una sabiduría innata, desarrolla el pensamiento abstracto desde pequeño, es dotado y/o talentoso, soñador y visionario. Creativo: Aprende de manera reflexiva y no repetitiva cosas diferentes, pero cuando tiene suficiente conocimiento, los dejan por aburrimiento. No comulga con el sistema escolar actual, es rebelde a las normas y estructuras, tiene dificultades con la disciplina y la autoridad, no responden a mecanismos de culpa, quieren buenas razones. Hipersensible:Poseen una gran sensibilidad por la naturaleza, y mucha conexión de tipo espiritual, probablemente se le diagnosticó como niño con síndrome de déficit atencional con y sin hiperactividad. No a la mentira: Le desagrada la mentira y la falsedad, tienen un desarrollado sentido de justicia, son sanadores, hipersensibles visual, auditiva y kinésicamente, se conectan con la otra dimensión, pudiendo ser videntes o perciben una realidad que otros no ven. Wendy Chapman, la experta norteamericana autora de varios libros relativos al tema, aporta otros detalles, basándose en sus investigaciones. Son inteligentes, aunque tal vez no hayan tenido las mejores notas. Siempre necesitan saber por qué; especialmente, por qué se les está pidiendo que hagan algo. Les disgustaba y quizás incluso odiaban gran parte del trabajo repetitivo y obligatorio de la escuela. Eran rebeldes en la escuela en cuanto a que se negaban a hacer la tarea y rechazaban la autoridad de maestros o querían realmente rebelarse pero no se atrevían, generalmente debido a presión de los padres. Es posible que hayan experimentado depresión existencial temprana y sentimientos de impotencia. Estos últimos pueden haber ido de tristeza a desesperación total. Sentimientos suicidas durante la secundaria o antes no son inusuales en el índigo adulto. Tienen dificultades en empleos dedicados al servicio. Los índigos se resisten ante la autoridad y el sistema laboral jerárquico. Prefieren esfuerzos cooperativos, posiciones de liderazgo o trabajar solos. Pueden ser extremadamente sensibles en lo emocional, incluso llorando ante el menor motivo (sin protección). O pueden ser lo opuesto y no mostrar ninguna expresión de emoción (protección completa). Sienten frustración o rechazo hacia el tradicional “sueño americano” (trabajar 8 horas, matrimonio, 2,5 hijos, casa con cerco blanco, etcétera). Tuvieron pocos o ningún modelo índigo a imitar. Pueden ser sensibles a la electricidad: relojes no funcionan o lámparas se apagan cuando caminan por debajo de ellas, equipos eléctricos funcionan mal o se queman lamparitas. Son muy expresivos sexualmente o pueden rechazar la sexualidad por aburrimiento o con la intención de lograr una conexión espiritual más elevada. Pueden explorar tipos alternativos de sexualidad. Buscan el significado de sus vidas y comprensión del mundo. Cómo vivir como un índigo En medio de un mundo que no los entiende y al ser criados por padres que no saben cómo tratarlos -que confunden su forma de ser con hiperactividad o inadaptación al sistema-, las potencialidades de los índigos se ven algo transgredidas. “En general las características se mantienen toda la vida, sin embargo, las condiciones paranormales se van perdiendo por efectos de una educación muy racional o porque la persona teme ser incomprendida o malinterpretada”, plantea Morales. Tanto para los padres de un niño índigo como para quienes lo son, vale la pena entender que desde pequeños se les debe escuchar, valorar y respetar, nunca forzarlos a hacer cosas que no quieren. “Se deben negociar las normas, ponerlos en colegios donde se les permita desarrollar su individualidad, facilitarles libros de acuerdo a su área de interés, darles alimentos y bebidas naturales”. En vez de medicarlos para solucionar “problemas” con ellos, como es muy común, hay que optar por medidas que se ajusten a su esencia. “Responden excelentemente a las terapias energéticas, a los remedios naturales, la homeopatía y les hacen muy bien los alimentos y bebidas naturales, sin aditivos químicos, colorantes y azúcares. Se benefician del contacto con la naturaleza y prácticas como el yoga, tai chi y les encanta el reiki”. Hay un aspecto clave “si un índigo encuentra el equilibrio, puede convertirse en un individuo muy fuerte, sano y feliz”....

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Publicado por jacintoluque @ 10:16
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