Viernes, 27 de mayo de 2016

El entrenador del Atlético de Madrid, Simeone, celebra la victoria de su equipo en las semifinales de la liga de campeones ante el Real Madrid. CreditMichaela Rehle/Reuters

MADRID — Hace dos años, el Atlético de Madrid fue la sorpresa de la temporada europea de fútbol.

Sin una estrella global como Lionel Messi o Cristiano Ronaldo, superó al Real Madrid y al Barcelona, los dos clubes más conocidos del fútbol español al ganar la liga. El Atlético también estuvo a punto de ganarle al Real Madrid en su primera final de la Liga de Campeones desde 1974. Terminó marchitándose en la prórroga (el Real Madrid ganó 4-1 y consiguió aquel día su décimo título europeo).

Este sábado, el Atlético se enfrentará al Real Madrid en una final de la Liga de Campeones, pero esta vez no lo hará como un invitado sorpresa e inesperado, aunque su rival —y vecino— tenga mucho más dinero y prestigio.

Paolo Futre, quien fue capitán del Atlético, dijo: “Creo que fue una sorpresa ver cómo el Atlético llegaba a la final hace dos años, pero no creo que nadie que haya seguido al equipo desde entonces pueda dudar de que el Atlético tiene un lugar entre los mejores equipos de Europa”. Añadió: “No hay palabras para describir lo que Simeone ha hecho para transformar al Atlético”, sobre el técnico del equipo, el argentino Diego Simeone.

Desde que se convirtiera en su entrenador, hace cinco años, Simeone ha reconstruido al equipo dentro de los límites de un presupuesto que se queda corto si se compara con los del Real Madrid u otros clubes europeos; un presupuesto que obliga al Atlético a vender a sus mejores jugadores al final de cada temporada.

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Fabio Coentrao del Real Madrid rodeado por Tiago y Juanfran del Atlético de Madrid durante la final de la liga de campeones jugada en Lisboa en 2014. CreditLaurence Griffiths/Getty Images

En 2014, poco después de perder la final de la Liga de Campeones, tres de los pilares del equipo —el portero Thibaut Courtois, el defensa Filipe Luís y el delantero Diego Costa— dejaron el equipo y se fueron al Chelsea. (Courtois era un préstamo temporal de los blues al Atlético; Luís regresó a Madrid después de una temporada en Londres). Otro pilar del equipo, Arda Turan, fue vendido el Barcelona el verano pasado, o al menos lo fueron sus derechos.

Sus sustitutos se han adaptado fácilmente al equipo y al estilo de contraataque de Simeone. Durante el periodo de este entrenador, la defensa del Atlético se ha convertido en un castillo: esta liga solo ha recibido 18 goles en 38 partidos y ha ganado la mitad de los partidos sin que sus rivales hayan conseguido meterles un gol. Simeone también ha sido capaz de confiar en un tándem de delanteros formado por Antoine Griezmann —un delantero francés que llegó de la Real Sociedad— y Fernando Torres, que regresó el año pasado al Atlético, el equipo de su infancia, después de un largo recorrido por Inglaterra e Italia.

Se espera que ambos lideren un Atlético en plenas facultades durante la final de la Liga de Campeones en Milán, a diferencia de los sucedido en Lisboa hace dos años, cuando Simeone apostó, con poco éxito, por un Costa lesionado. Se había desgarrado un tendón en el último partido de liga contra el Barcelona.

Aunque Costa se las arregló para salir en la alineación inicial, a los nueve minutos cojeaba. Simeone no tuvo más opción que hacer uno de sus cambios para sustituirlo al precio de sacrificar uno de los tres pares de piernas frescas con las que contaba para ese partido que el Real Madrid ganó con los tres goles que marcó en la segunda parte del tiempo extra.

“El Atlético llegó a esa final en Lisboa con un equipo agotado y con algunas bajas de importancia, después de una batalla inmensa por la liga”, según Adelardo Rodríguez Sánchez, quien jugó 511 partidos en 17 temporadas con el Atlético antes de retirarse, todo un récord. “Esta temporada ha sido muy dura otra vez, pero el equipo ha llegado a la final en buena forma”.

De camino a Milán, el Atlético eliminó a dos ganadores recientes de la Liga de Campeones, el Barcelona y el Bayern Munich. Y tras perder la final de la Liga de Campeones hace dos años, el Atlético le ha tomado la delantera al Real Madrid al ganar cinco partidos y empatar cuatro de los últimos diez disputados. La única derrota sufrida en el derbi madrileño fue el año pasado, y de nuevo en la Liga de Campeones, cuando el Real Madrid logró eliminar al equipo de Simeone en los cuartos de final.

Bajo el mando de su nuevo entrenador, Zinedine Zidane, el Real Madrid llega a la final después de una sorprendente pero tardía amenaza a la supremacía del Barcelona en la recta final de la liga. Perdieron el título por un solo punto en el último partido. El trío de atacantes, Ronaldo, Karim Benzema y Gareth Gale, es uno de los retos más complejos a los que se ha enfrentado la defensa montada por Simeone. Entre los tres han marcado 98 goles.

Futre califica el partido del sábado como “un encuentro con las mismas posibilidades de victoria para dos equipos que se conocen bien pero no podrían jugar de manera muy diferente a la que lo hacen”. Zidane se ha mostrado de acuerdo con esa opinión. Durante una rueda de prensa el martes sonrió cuando salió el tema de la presión a la que está acostumbrado antes de los partidos importantes.

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Simeone, en el centro, entrenó con los jugadores del Atlético la semana pasada en Madrid.CreditJuan Carlos Hidalgo/European Pressphoto Agency

“He sido jugador y he sentido esa presión, la siento quizás con mayor intensidad como entrenador, pero me gusta, aunque suponga sufrir hasta el final”, dijo.

La final de Milán se ha presentado como la oportunidad que tiene el Atlético de vengar su derrota en Lisboa en la que el defensa del Real Madrid, Sergio Ramos, forzó tiempo de descuento con un cabezazo de último minuto. Los jugadores del Atlético ya lo han resuelto.

El centrocampista Saúl Ñíguez, de 21 años, dijo en declaraciones a radio Marca la semana pasada que “la final no es una venganza por lo que pasó en Lisboa, sino una oportunidad de hacer historia”. Es uno de los jugadores revelación de esta temporada en el Atlético, especialmente después de que su gol contra el Bayern en semifinales contribuyera a sellar la plaza del equipo en la final contra el Real Madrid.

Sin importar cuál sea el resultado, el encuentro entre los dos equipos madrileños destaca la supremacía de las escuadras españolas en el juego europeo de los últimos años. El miércoles pasado, el Sevilla venció 3-1 al Liverpool y ganó, por tercer año consecutivo, la Liga Europea.

Para el partido de este sábado, el Real Madrid tiene una ligera ventaja en las apuestas, quizás gracias a sus trayectoria incomparable de victorias en este torneo, pero Adelardo no se desanima.

“No sería normal que el Atlético fuera el favorito para el partido”, dijo. “Cuando yo jugaba, las únicas veces que realmente lastimamos al Real fue cuando empezábamos como las víctimas”.



Publicado por jacintoluque @ 6:14
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