Lunes, 08 de agosto de 2016

Un nuevo estudio sugiere que, desde una perspectiva cósmica, la vida podría haberse desarrollado antes de tiempo en nuestro planeta.

Supertierra GlieseCb

Quizá no deberíamos estar aquí. De hecho, es mucho más probable que la vida, tal como la conocemos, se desarrolle en un futuro distante que cuando lo hizo en la Tierra, hace alrededor de 4.000 millones de años, apenas 600 millones de años después de la formación de nuestro planeta. Eso, al menos, es lo que sostiene un equipo de investigadores coordinados por el físico Avi Loeb, del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, en su último trabajo, que se publicará en la revista Journal of Cosmology and Astroparticle Physics.

Algunos científicos creen que entre el nacimiento del universo, hace unos 13.800 millones de años, y la aparición de los primeros seres vivos en la Tierra, media el tiempo suficiente como para que la vida haya prosperado en otros mundos más antiguos que el nuestro. Las condiciones ya estaban ahí solo 30 millones de años después del big bang, cuando las primeras estrellas alimentaron el cosmos con los elementos necesarios para que se diera tal posibilidad, como carbono y oxígeno. Cuando transcurran 10 billones de años, las últimas estrellas desaparecerán y el universo dejará de ser habitable.

"Podríamos preguntarnos por qué no estamos viviendo dentro de muchos años en un sistema presidido por una estrella poco masiva", señala este investigador. "Una posibilidad es que, simplemente, seamos prematuros; otra, que el entorno cerca de este tipo de objetos, como las enanas rojas, no sea favorable para que surjan formas de vida", indica.

Y es que las citadas enanas rojas, por ejemplo, pueden ser muy dañinas. Se sabe que en sus primeras etapas de desarrollo emiten intensísimas fulguraciones solares y suficiente radiación ultravioleta como para esterilizar un planeta situado en la zona habitable. Para determinar si este es el caso o si la vida en la Tierra ha surgido demasiado pronto, Loeb propone estudiar concienzudamente los sistemas cercanos dominados por enanas rojas, una tarea que facilitarán los futuros observatorios espaciales James Webb y TESS.


Publicado por jacintoluque @ 8:15
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