Viernes, 02 de septiembre de 2016

Venezuela revocatoria

Miles de venezolanos marcharán para lograr una salida democrática, electoral y pacífica hoy jueves 1 a la grave crisis del gobierno de Maduro. 

Cuando CARETAS salga a la venta el 1 de septiembre, estarán en pleno desarrollo dos hechos que marcarán de manera profunda la realidad de América Latina: El voto en el Senado de Brasil sobre el juicio político seguido a la presidenta Dilma Rousseff y la “Toma de Caracas” por la oposición venezolana para exigir que el referendo revocatorio de la gestión del presidente Nicolás Maduro se realice antes de fin de año.

Similitudes y diferencias

Se impone señalar una diferencia crucial entre ambos hechos: en Brasil, el proceso se realiza por la vía pacífica y constitucional como forma de reforzar la institucionalidad democrática –en la cual es remarcable el papel jugado por el Poder Judicial.

En Venezuela observamos exactamente lo contrario: el esfuerzo de la oposición (que puede calificarse de heroico y desesperado) es lograr que se apliquen las disposiciones constitucionales para lograr una salida democrática, electoral y pacífica a la inédita crisis por la que atraviesa la sociedad venezolana.

Esa diferencia determina que la transición en Brasil, con los graves problemas que conllevará si, como se espera, Dilma Rousseff es destituida, serán problemas que podrán ser sorteados de manera civilizada. En Venezuela, si no prospera la realización del revocatorio este año, la sociedad enfrenta la alternativa cierta de un colapso en medio de una ola de violencia de consecuencias imprevisibles.

Ambas situaciones reflejan, además, el agotamiento del fenómeno populista en América Latina, fenómeno impulsado por líderes carismáticos al amparo de situaciones internacionales favorables con altos precios de sus materias primas.

El énfasis de estos regímenes fue la redistribución de la riqueza en sociedades con agudas diferencias sociales y pobreza crónica. Este esfuerzo por lograr una necesaria justicia social no fue acompañado de un énfasis en la necesidad de mantener e incrementar la generación de riqueza. Complementaron estos planteos con una profunda enemistad hacia los Estados Unidos, país al que consideraron aliado a las fuerzas que se oponían a ellos (“la derecha oligárquica&rdquoGui?o. Y una corrupción de grandes proporciones.


La visión alternativa no acepta el fracaso del populismo pues considera que es una embestida del “imperio” en su lucha contra los gobiernos nacionales y populares que busca alinear América Latina con EEUU y con la Unión Europea. Se trataría de completar la obra que destruyó a la Unión Soviética e impidió el desarrollo de Cuba para abortar el “mal ejemplo”.

Nicolás Maduro

Brasil, Dilma y Lula

El juicio político (impeachment) seguido a Dilma Rousseff se produce después de dos períodos de Lula da Silva como presidente y un período de Dilma, quien se encuentra a más de un año y medio de su segundo período presidencial. Han sido más de trece años del Partido de los Trabajadores (PT) en el poder.

Este juicio político coincide con el destape del mayor escándalo de corrupción de la historia de Brasil, generado alrededor de la empresa petrolera estatal Petrobras. Son, sin embargo, dos asuntos independientes pues, hasta la fecha, no existen acusaciones de corrupción que involucren a la presidenta.

Dilma fue acusada por la Cámara de Diputados ante el Senado de haber cometido delitos de responsabilidad al incurrir en irregularidades que violan la ley de responsabilidad fiscal, al “maquillar” el déficit fiscal. Se considera, además, que estos hechos contribuyeron a generar una crisis fiscal sin precedentes que alimentó la crisis económica generalizada que afecta a Brasil. Con estos actos, la presidenta “usurpó la función del Congreso de autorizar el gasto público.”

La presidenta y sus partidarios (el PT, Lula) sostienen que no existe ninguna prueba de la comisión de tales delitos y que se trata de un “golpe” asestado a Dilma y al PT con la participación del vicepresidente Michel Temer (PMDB) para terminar con la corriente reformista.

El lunes 29, Dilma Rousseff ejerció su defensa ante el Senado y luego fue interrogada por los senadores. Fue un discurso de 45 minutos cargado de controlada emotividad, al final del cual estalló un aplauso. Terminado el proceso, el jueves 1 de septiembre el Senado adoptaría su decisión que, se anticipaba, sería la destitución de la presidenta. Se necesitaban los dos tercios de los votos (54) y se estimaba que eran alrededor de 60 los que se inclinaban por la destitución.

En caso de producirse la destitución, se cierra una etapa y se abre otra cargada de incertidumbre. Hay un elemento seguro: que el PT será implacable.

Lula y Dilma Rousseff

Expresidente Lula arrastrado por Lava Jato. Derecha, Dilma Rousseff hizo un último y dramático alegato de defensa ante el Senado.

Venezuela: revocatorio a la mala

CARETAS se ha referido con frecuencia a la tensa situación por la que atraviesa Venezuela. Las posibilidades inmediatas de evolución pasan por la aplicación de un referendo revocatorio que termine con la presidencia de Nicolás Maduro, impulsado por la oposición, o por la permanencia del régimen, acusado de haber provocado la mayor crisis económica y humanitaria de la historia venezolana. Su permanencia asegura un colapso en el corto plazo y, posiblemente, una explosión social.

Las encuestas reflejan que, de realizarse antes del 10 de enero próximo, el revocatorio traería como consecuencia la destitución de Maduro y la convocatoria de nuevas elecciones. En caso de realizarse después del 10 de enero, Maduro abandonaría la presidencia, pero lo sustituiría su vicepresidente hasta terminar su período en 2019.

La estrategia del gobierno ha sido agudizar la confrontación con la oposición e interponer toda clase de obstáculos a la realización del referendo revocatorio. La oposición ha debido realizar esfuerzos denodados para arrancar las decisiones al Consejo Nacional Electoral que conduzcan a su celebración.

La última medida de la oposición fue convocar para el jueves 1 de septiembre una gran marcha nacional que ha denominado “La Toma de Caracas”, para exigir que el referendo se realice antes de fin de año. La intimidación es el arma que utiliza el gobierno; la resistencia y la defensa de la Constitución es la que utiliza la oposición. Habrá que ver si prima la intimidación o la resistencia el 1 de setiembre.

Se viven momentos álgidos en los cuales familiares de los presos políticos denunciaron que Daniel Ceballos, que cumplía arresto de casa por cárcel, fue sacado de su hogar en la madrugada y conducido a una cárcel común con otros dos presos políticos. Según sus familiares, el gobierno los usa como rehenes para chantajear a la oposición para que desista de la movilización. Otro dirigente opositor había sido secuestrado en Caracas.

La oposición ha enfatizado que “La Toma de Caracas” es una marcha pacífica y alertó que cualquier violencia que se produjera sería provocada por el propio gobierno, que ha afirmado que no existe autorización para que esa marcha se realice. El general Padrino López, ministro de Defensa a cargo de la eventual represión, se verá en figurillas para controlar una situación en la que puede perder mucho. Al igual que todos los venezolanos.

Venezuela protestas

Manifestaciones a favor de la destitución de Rousseff en Brasilia.


Publicado por jacintoluque @ 8:52
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