Lunes, 12 de diciembre de 2016
Causas hormonales, el tabaco, el estrés o el uso de productos inadecuados pueden predisponer su aparición.

Cualquier persona que haya padecido acné sabe que es difícil mantener los brotes bajo control. Mejorar el acné requiere de constancia ya que dar con los tratamientos adecuados puede llevar un poco de tiempo y de “prueba y error”. Los cuidados adecuados de la piel son un pilar fundamental en la tarea. 
  
Se debe considerar que las causas principales del acné son los cambios hormonales que están asociados con el estrés, la transición a la adolescencia, los períodos menstruales, el uso de píldoras anticonceptivas y el embarazo. 
  

acne adultos

  
Están desaconsejados el uso de productos cosméticos y capilares que sean aceitosos o grasos. El uso de algunos tipos de fármacos, tales como los estrógenos, esteroides, testosteronas y fenitoínas. También son contraproducentes la sudoración excesiva o alto nivel de humedad en la atmósfera. 
  
El acné a edades tardías tiene algunas diferencias al que se da en la adolescencia. Una diferencia es que en adultos aparece en la zona U (los ángulos mandibulares, la zona peribucal y el cuello). A partir de los 25 años las lesiones son generalmente de tipo inflamatorias. Por este motivo, requieren un tratamiento más adaptado, enfocado más a la inflamación. En cambio, en el adolescente, el acné se presenta por lo general en forma de T: en frente y nariz. En este caso se da con comedones o puntos negros. En el adolescente se habla de 'acné vulgar' porque es consecuencia del estado de hiperseborrea normal de la adolescencia. 
  
Entre las causas por las que aparece el acné en la segunda o tercera década de la vida se pueden mencionar las hormonales, el tabaco, el estrés y el uso de productos inadecuados. 
  
Hormonales. Una de ellas es el ovario poliquístico, que puede causar una mayor producción de hormonas androgénicas o masculinas que hacen que se libere más sebo que obstruye el folículo y genera el acné. También las alteraciones en los ciclos menstruales irregulares. Al acné en la mujer adulta se lo denomina muchas veces 'acné hormonal'. Cuándo las hormonas tienen un papel determinante, el tratamiento en este caso son los fármacos antiandrogénicos, ya que bloquean el efecto de las hormonas masculinas en la piel y cuero cabelludo. Muchos anticonceptivos tienen esta propiedad antiandrogénica, pero hoy existen otros medicamentos sin necesidad de tomar anticonceptivos. 
  
Tabaco. Es un factor agravante de un acné prexistente o un factor desencadenante en personas predispuestas. 
  
Estrés. La ansiedad o el estrés actúan sobre las hormonas androgénicas haciendo que produzcan más grasa. Además, el estrés determina inflamación en las glándulas sebáceas a través de un mecanismo neuroendocrino, por lo que empeora el acné. 
  
Uso de productos inadecuados. Estos pueden causar el taponamiento de los poros y favorecer así la formación de acné. Por este principio de “tapar los poros”, cualquier opresión no es beneficiosa. 

¿Cómo debe ser una limpieza correcta para evitar el acné? 
  
Limpiar la piel con un jabón suave, puede ser antibacterial o neutro, que no cause excesiva irritación o sequedad, pues esto podría contribuir a empeorar el cuadro. 
  
Es necesario remover en forma insistente, pero sin dañar la piel, el maquillaje y la suciedad tanto de la cara como del cuerpo. Lavar la piel 1 o 2 veces al día, particularmente luego de efectuar una rutina física. 
  
Existen productos de venta libre que contienen peróxido de benziílo, ácido salicílico, resorcinol y azufre que son efectivos para reducir las pápulas o granos que se hacen visibles en el acné. 
  
Lo ideal siempre es concurrir al médico quién podrá recetar antibióticos tópicos que son aplicados directamente en las áreas afectadas de la piel (como eritromicina, dapsona, y clindamicina). Estos serán fuertes aliados y podrán sacar de apuros ya que mejoran de manera rápida el área afectada. 

¿Qué tipo de productos hay que usar y en qué orden deben aplicarse? 
  
La regla podría ser “nunca usar cremas”, ya que son más gasas por tener más concentración de aceite en su formulación (agua en aceite). 
  
Están indicados los productos a base de agua o ‘no comedogénicos’. Estas fórmulas han sido probadas extensivamente y se ha demostrado que no causan taponamiento de los poros, que es una causa de la formación de acné. Pueden aplicarse lociones, leches y geles. 
  
Primero la limpieza, luego el tónico y por último una hidratación liviana y refrescante que podrá tener algún activo antibacterial. Claro que según cada caso el médico indicará en que momento utilizar los productos tratantes específicos para combatir el acné. Hay que recordar que el hombre necesitará productos adecuados. La piel del hombre tiene más concentración y actividad de glándulas sebáceas que la piel de la mujer, esto es lo que le otorga un brillo particular. 

Cómo inciden los alimentos 
  
Las personas tienen la creencia de que ciertos alimentos, tales como los chocolates y las nueces causan acné, pero la investigación médica no ha sido capaz de demostrar esto. 
  
Sin embargo, algunos estudios sobre la relación existente entre los hábitos alimenticios y el acné, concluyeron que los alimentos que tienen carbohidratos simples predisponen a tener acné debido a la naturaleza glicémica de estas dietas. 
  
  
Un hecho extraño acerca del acné, con respecto a los alimentos, es que las personas que tienen niveles bajos de vitamina A y vitamina E en su sangre, tienen tendencia a adquirir acné y sufren en gran medida este problema, en comparación con las personas que tienen niveles más altos de estas dos vitaminas. 
  
Se podría, no obstante, decir que en general el acné no es el resultado directo de un tipo determinado de hábitos alimenticios. 

Secuelas de acné 
  
En algunas personas con las secuelas que este deja, se observan trastornos psicosociales que afectan la autoestima y la confianza en sí mismos. Es importante tratarlo y mejorarlo ya que trasciende el plano estético. 
  
Lo ideal siempre es concurrir al médico, así este podrá hacer un diagnóstico correcto para comenzar con el tratamiento indicado. 
  
Antibióticos. En ocasiones el especialista receta antibióticos tópicos y orales. Estos serán fuertes aliados y podrán sacar de apuros ya que mejoran el área afectada. 
  
Los ácidos. Se presentan formulados en cremas, lociones y geles. El ácido retinoico, que es un derivado del ácido de la vitamina A. Se deben variar las concentraciones, comenzar con porcentajes mínimos, e ir subiendo (entre el 0,01% y el 0,2%). Se usan para descamar la piel y renovarla. Así lucirá luminosa. 
  
Higienes y peeling o criopeeling. Dependiendo del tipo de acné y del tratamiento que se efectúe. Si la piel es sensible o enrojecida se deben usar los ácidos AHA. 
  
El uso de tecnología (equipos). Para generar cambios en la piel dañada por el acné se ha extendido muchísimo el uso de láseres, cada vez con mejores resultados. Son los procedimientos de la llamada “cirugía cosmética”, no invasiva, que se vuelven cada vez más solicitados. 
  
Luz pulzada intensa. Sirve para eliminar las manchas que pueden dejar las secuelas de acné. La tecnología tiene un sistema que permite la emisión de pulsos cortos de luz visible suficientes para eliminar las células que producen estas lesiones pigmentarias y la regeneración posterior. 
  
Tratamiento de higiene profunda con microdermoabrasión. Llamado "micropeel", consiste en una exfoliación controlada, producida por microcristales de óxido de aluminio (arena sílica). La piel queda suave y se favorece la regeneración celular. Lo ideal es que no existan pústulas al momento de realizar este tratamiento. 
  
Rellenos de ácido hialurónico para las lesiones más profundas. Duran alrededor de un año. 


Publicado por jacintoluque @ 6:50
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