Viernes, 03 de noviembre de 2017

La hipnosis es un conjunto de tecnicas rodeado de mitos y misterio infundado. Pero en realidad su fundamento es completamente científico y está basado en el funcionamiento de nuestro cerebro.

hipnosis

Criticada por muchos, malentendida por casi todos, reverenciada por algunos y entendida por unos pocos, así es la hipnosis. Los mitos y se amalgaman en torno a ella, dándole un pedigrí de misterio muy apropiado para estas fechas. ¿Qué hay detrás de ella? ¿Acaso no era una pseudociencia? Si funciona, ¿se puede hacer lo que te dé la gana con ella? Y si es así, ¿por qué no se usa más a menudo? Hoy os contamos lo que saben los científicos al respecto. 

¿Qué es en realidad la hipnosis? 

La hipnosis es confundida muchas veces con un estado de inconsciencia, de sueño o, incluso, de coma. Y nada más lejos de la realidad. Actualmente existen decenas de mitos asociados con este "fenómeno" psicológico que es, además, empleado con fines terapéuticos cuando se puede. Hipertextual ha hablado con Txema Campillo, divulgador científico con años en lucha contras las pseudociencias. Su profunda afición por el hipnotismo, junto a su afinada visión científica, nos ayudará a comprender mejor qué se esconde tras la hipnosis. 

estres

La gran mayoría de estudios hasta hace poco se amparaban en un paradigma antiguo en el que se define la hipnosis como un estado de consciencia alterado", explica Juan. "En ese estado, se supone que la persona se encuentra más susceptible a lo que se conoce como las sugestiones del hipnotizador." Pero a día de hoy, esta conceptualización, afirma el experto, está siendo desplazada para entender mejor la hipnosis a través de las pruebas que tenemos y tras haber superado multitud de prejuicios sobre cómo funciona el cerebro. 

"Hoy en día no parece que las pruebas neurológicas verifiquen la teoría del estado. No parece, científicamente hablando, que sea muy provechoso parcelar la mente y reducirlo a puros estados. Sin ir a las definiciones más radicales, a mi me gusta definir la hipnosis como una experiencia. Así cambiamos el énfasis de un estado a un proceso". Esta idea es más fenomenológica, más cercana a nuestra realidad continua que a la visión clásica reduccionista que, aunque parece más fácil de comprender, es menos realista. 

Los hipnotizados no pierden la voluntad 

Los fenómenos ideodinámicos, como comentaba Juan, son la manifestación y también el conductor de los fenómenos hipnóticos. Por ejemplo, si Juan intentara que no moviéramos el brazo, creando la idea de que es una viga de hierro, ¿qué ocurriría? La voz al teléfono lo intenta. "La persona puede llegar a sentir, por el fenómeno ideomotor, que no puede mover el brazo, y es como un círculo en el que se retroalimenta concentrándose en esa sensación, reciclándola. Así conseguimos que la persona experimente no poder mover el brazo". 

Pero esto no quiere decir que los hipnotizadores tengan el control sobre los hipnotizados. "Si yo, entonces, tratara de clavar un cuchillo en el brazo a esta persona, inmediatamente desaparecería la disociación, interrumpiendo su atención del proceso, de la experiencia, porque en ese momento es más importante salvaguardar la integridad física". Con esta frase, Juan nos explica que los hipnotizados no pierden en ningún momento su voluntad ni su contacto con la realidad. 

terapia

Una persona en hipnosis no pierde la voluntad", explica Txema Campillo, "nunca podrá hacer algo que no quiere hacer". Esto no quiere decir que alguien que, conscientemente, no quiere imitar a un animal vaya a salirse de la experiencia hipnótica. Porque al fin y al cabo es algo muy parecido a ver una película de terror: disfrutamos pasando miedo porque en todo momento nos sentimos seguros. Hacer "el ridículo" enfrente de cientos de espectadores es algo que no nos pone en peligro. "Un ejemplo muy bueno es hacer el perro o la gallina. En su cerebro no es nada malo, así que lo hacen aunque no lo harían de forma normal", continúa. 

"Si le pides a una persona que se desnude, inmediatamente se va a despertar y, probablemente, te lleves un guantazo", explica Txema. Pero claro, el límite varía según las persona

Se conoce el caso de una persona que salió en un show de hipnosis y le pidieron que se imaginara una playa y comenzara a bailar, que es un ejercicio de calentamiento. Esta persona, que estaba participando tranquilamente de repente paró y se negó a seguir. Preguntando después, resultó que en sus creencias, o su religión, solo se puede bailar en momentos concretos y sagrados, con cierto sentido, y bailar fuera de ese contexto era una ofensa", confirma el doctor en filosofía.

Se puede usar la hipnosis como terapia 

Esto no quiere decir que no se pueda usar la hipnosis de forma terapéutica. "Provocar a alguien para que sufra de una amnesia definitiva permanente, desde luego, es imposible", confirma Juan Dharma, "Es cierto que hay una manera de trabajar el recuerdo para romper su vinculación emocional fuerte y, sobre todo, para que este recuerdo no le condicione. Pero esto no significa olvidar". 

También se puede usar la hipnosis para tratar el dolor, por ejemplo. "La hipnosis es fundamentalmente atención; y se ha demostrado que ayuda a tratarlo porque hay un gran componente de estrés en el dolor". Efectivamente, el dolor puede mitigarse enormemente con atenciones, distracciones y componentes lúdicos, entre otras cosas. Es un hecho contrastado en numerosas ocasiones por la ciencia. "Con la hipnosis, a través de las terapias de control de dolor, no vamos a curar la lesión. Eso ha de hacerlo un médico. 

mitos

Por descontado, la hipnosis no es una especie de terapia panacea. No sirve para todo ni es todopoderosa. Como explicábamos, tiene una serie de limitaciones asociadas a las características mentales de cada persona. Sin embargo, con la técnica adecuada y llevada a cabo por un experto, puede resultar muy poderosa a la hora de tratar dolencias, ansiedad y estrés, entre otros. 

Otro de los grandes mitos habla de los efectos secundarios de la hipnosis pero, hasta la fecha, no se conoce ningún efecto secundario ni ningún mal asociado a la hipnosis. Es imposible quedarse "bloqueado" en estado hipnótico o que ocurra un problema mental reseñable. Al fin y al cabo, el quid principal de la hipnosis es la atención. Y esta se puede redirigir sin ningún perjuicio. 


Publicado por jacintoluque @ 6:42
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