Viernes, 17 de noviembre de 2017

Jefferson Farfán celebra tras anotar el primero de dos goles de la selección peruana en el partido de vuelta contra Nueva Zelanda, con el cual aseguró su pase a Rusia 2018. CreditGerman Falcon/European Pressphoto Agency.

Gareca es un viejo conocido del fútbol peruano. En 1985, en el último partido de las eliminatorias para el Mundial México 1986, con la camiseta número 9 de la selección argentina, el Tigre anotó el gol que le quitó al Perú la clasificación directa. Tras ese 2-2 con Argentina, Perú tuvo que jugar un repechaje contra Chile y perdió tanto en Lima como en Santiago. Desde entonces, nunca más estuvimos tan cerca de un mundial.

Gareca, además, ni siquiera fue a esa Copa del Mundo. Luego de celebrar la clasificación, el entrenador Carlos Bilardo decidió no llevarlo a México, donde Maradona y el equipo argentino se coronarían campeones.

Cuando Gareca tomó el mando como entrenador en marzo de 2015, luego de las palabras de agradecimiento protocolares, dijo algo que pasó desapercibido para muchos: “No hay nada imposible cuando uno está unido, cuando uno tiene un objetivo claro”, y añadió: “Como yo creo en el jugador peruano, estoy sentado aquí y acepté el cargo de la selección peruana”.

Cuando ya nadie creía, Gareca creyó.

Tanto que hizo creer a sus jugadores hasta el final, incluso cuando debieron enfrentarse a los dos partidos más importantes de su vida sin su capitán. Días antes de que la selección viajara a jugar el primer partido del repechaje en Nueva Zelanda, la FIFA anunció que Paolo Guerrero, jugador del Flamengo de Brasil e ídolo máximo del fútbol peruano, estaba suspendido temporalmente por un “resultado analítico adverso” en una prueba antidopaje.

Guerrero afirma que es inocente y que lo demostrará; Gareca y su equipo le creen. Al punto que Jefferson Farfán, el segundo ídolo de esta selección, sacó una camiseta con el número 9, el de Guerrero, cuando anotó el primer gol contra Nueva Zelanda.

Horas después, en rueda de prensa, el entrenador volvía a recordar que él cree en sus jugadores, en todos, incluido el ahora cuestionado Guerrero: “Quiero agradecer a todos los jugadores que formaron parte de este proceso. Hay algunos que no están ahora con nosotros, pero que aportaron en su momento. A ellos, al pueblo y también a Paolo Guerrero. Es nuestro capitán, es un ídolo, es alguien que sabemos el amor que le tiene al Perú y que los hinchas le tienen”.

Los peruanos salieron a las calles a celebrar que después de 35 años están de vuelta en un mundial de fútbol.

Este jueves, a la mañana siguiente, en las calles de Lima se vive una calma inusual. Pasada la noche de celebración, muchas calles y avenidas se ven semivacías y no se escuchan los pitazos habituales de los autos que, en un día normal, revientan los oídos de la ciudad.

Hoy en Perú es feriado oficial. Así lo prometió el presidente Pedro Pablo Kuczynski, en una polémica decisión que muchos creen busca distraer la atención de los escándalos de corrupción que empiezan a cercarlo. O, peor, que busca allanar el camino para un posible indulto al expresidente Alberto Fujimori, preso desde 2007 por varios delitos que incluyen crímenes de lesa humanidad.

Estamos de vuelta. Se lo debemos, en buena cuenta, a ese entrenador y exjugador argentino que una vez nos arrebató un mundial, pero que llegó a Lima treinta años después para recordarnos algo que los peruanos olvidamos con demasiada frecuencia: creer en nosotros mismos.


Publicado por jacintoluque @ 6:47
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios