S?bado, 05 de febrero de 2022

odos hemos escuchado sobre la ley del karma, o, si prefiere un enfoque más científico, la ley de causa y efecto. Esencialmente, ambos describen el mismo principio subyacente. Estas dos leyes del karma y la causalidad —los conceptos relacionados comunes con budistas, hindúes, jainistas y muchas otras tradiciones religiosas— esencialmente dicen que cada acción tiene una consecuencia, que las buenas acciones inevitablemente tendrán buenas consecuencias. La ley del karma nos hace conscientes de nuestra responsabilidad por nuestras acciones y también crea en nosotros el temor racional de cometer un acto cruel, principalmente porque no queremos que nos suceda lo mismo. En un sentido científico, puedes comparar la ley del karma con la tercera ley del movimiento de Newton. En pocas palabras, esta ley establece que por cada acción hay una reacción igual y opuesta. Newton lo propuso para describir las leyes de la física en el universo material, pero también expresa la verdad de nuestra realidad espiritual. De hecho, el karma, la causalidad y la tercera ley de Newton expresan lo mismo, y cuando se combinan expresan algo aún más profundo: la armonía esencial de la ciencia y la religión. Estas dos leyes pueden explicar por qué todas las religiones y los filósofos han aceptado universalmente el concepto de la Regla de Oro, que se ha expresado de diferentes formas muchas religiones. La Regla de Oro parece ser el subproducto de estas dos leyes. Lo que uno pone, ya sea físico o espiritual, esa misma energía eventualmente regresará. La Regla de oro nos hace conscientes de nuestras acciones, por lo que podemos reflexionar sobre el resultado antes de tomar cualquier acción o aplicar cualquier fuerza. No trates a los demás de una manera que tú mismo encuentres dolorosa. – budismo. En todo, haz a los demás como te gustaría que te hicieran a ti; porque esto es la ley y los profetas. – cristianismo. Una palabra que resume la base de toda buena conducta … bondad amorosa. No le hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti mismo. – confucianismo. Esta es la suma del deber; no hagas nada a los demás que no quisieras que te hagan a ti. – hinduismo. Ninguno de ustedes realmente cree hasta que deseen para los demás lo que desean para ustedes mismos. – islam. Lo que es detestable para ti, no lo hagas a tu prójimo. Esta es toda la ley; todo lo demás es comentario. Ve y aprende. – judaísmo. No hagas daño ni odies a tu prójimo. Pues no es él quien te hace daño, sino tú mismo. – Proverbio nativo americano Pima No hagas a los demás lo que sea perjudicial para ti mismo. – zoroastrismo. Entonces, ya sea que observemos nuestras acciones a través de la ley de Newton, la ley del karma o la Regla de oro, la conclusión se vuelve muy clara. Todas esas leyes inmutables nos dicen que debemos ser muy considerados y conscientes de nuestras acciones ya que estas siempre tienen consecuencias. En cierto sentido, creamos nuestra propia felicidad o miseria; nuestro infierno o nuestro paraíso.


Publicado por jacintoluque @ 15:37
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